Fernanda Valadez: "Nuestro problema en México es la distribución"

by Gabriel Lerman January 25, 2020
Mexican fillmmaker Fernanda Valadez

Poder terminar Sin señas particulares, una de las dos películas que representan a México en la competencia internacional en el Festival de Cine de Sundance, no le fue para nada fácil. Tal como nos lo cuenta en esta entrevista, tuvo que filmarla con la mitad del presupuesto inicial y luego, pudo concluirla gracias a haber ganado fondos para la postproducción en Cine en Construcción que organiza el Festival de San Sebastián. Curiosamente, su historia sobre una mujer (Mercedes Hernández) que intenta encontrar a un hijo desaparecido en los peores años de la violencia narco en México ha generado suficiente interés como para la compañía basada en Paris Alpha Violet haya adquirido los derechos internacionales para distribuirla. Aunque Sin señas particulares es su primera película como directora, Valadez ha producido otros dos filmes y también hará otro tanto en The Lonely Citizen, con la que su coguionista Astrid Rondero incursionará en la dirección.

¿Qué es lo que te genera esta participación de la película en la competencia internacional del Festival de Sundance?

Pues mucha emoción, por supuesto, y no lo damos por sentado. Entendemos perfectamente que hay muchas participantes en los festivales de este tipo, entonces creo que también estamos en una buena coyuntura donde probablemente a los programadores les hace sentir bien tener este tipo de película en su programación. 

¿Qué es lo que crees que dice sobre el cine mexicano que sean dos las películas de México las que están compitiendo?

Pues lo que creo es que hay ahorita una ebullición muy importante en México. Estamos produciendo más películas incluso que en la época del Cine de Oro. Nuestro problema en México es la distribución. Producimos mucho, vemos poco. No es sólo una generación, creo que hoy estamos confluyendo tres generaciones de cineastas en México, y algo que tampoco creo que sea coincidencia es que sean dos óperas primas.

¿Cuán complicado es conseguir que una película como la tuya se pase en los multiplexes en México?

Es bastante complicado, y es una ironía porque tenemos un fondo. Es un estímulo fiscal que nos permite tener recursos para la distribución, pero tenemos una industria que no protege al cine mexicano, no tenemos regulaciones suficientes. Y bueno, eso tiene que ver con que somos uno de los países que más consume cine norteamericano, entonces estamos en una competencia muy complicada.

Lo que muestra Sin señas particulares, ¿es resultado de una investigación sobre qué es lo que ocurre con la gente que desaparece en México o es una interpretación fantástica de lo que puede pasar?

En algún momento fue muy especulativo, porque tenemos más de 12 años de esta espiral de violencia que no deja de crecer en México, y al inicio de las desapariciones, como sociedad mexicana teníamos muchas dudas de qué es lo que pasaba con los desaparecidos… por qué había tanto ímpetu de los grupos organizados por secuestrar: migrantes, trabajadores, y hay muchos fenómenos, desde secuestro de migrantes por extorsión, secuestro de mujeres para trata de blancas, pero nos fuimos enterando posteriormente de que hubo mucho reclutamiento forzado, que es el caso de esta película.

¿Te parece que hoy en día las cosas siguen siendo como lo retratas en la película? 

Desafortunadamente sí. Yo creo que lo que está sucediendo, nos estamos dando cuenta, es que se requiere algo más que la voluntad política de un nuevo gobierno para que se reduzca esta violencia. El 2019 fue de hecho el año más violento.

Una de las partes más fuertes de la película es cuando estas mujeres van a la morgue y se topan con todos estos cuerpos calcinados. ¿Has hecho investigación sobre cómo es el proceso de recuperar un cuerpo en México

Lo que hicimos en la película fue un poco tratar de resumir y condensar ciertas situaciones. A lo largo de estos últimos años se ha avanzado un poco en cuanto a protocolos de identificación de los cuerpos, pero todavía no se tiene, por ejemplo, un sistema de ADN. Desafortunadamente los protocolos son insuficientes para identificar cuerpos que surgen en las fosas y la atención a las víctimas es también aún insuficiente, entonces nos basamos en distintos eventos que fueron surgiendo y tratamos de darle un orden dramático. Jalisco, por ejemplo, que es una referencia directa, ahí había tal densidad de cuerpos en las morgues que tuvieron que rentar camiones, que se ven en la película. En Veracruz a veces entregaban cuerpos a través de supuestas prendas de ropa y luego se enteraban los familiares que les habían entregado un cuerpo de otra persona y sus familiares seguían sin ser localizados. Entonces es una crisis nacional, y tratamos de recolectar un poco todas esas anécdotas.

¿Y esto de que desaparecen autobuses completos es también así?

Hubo casos. Eso fue sobre todo entre 2010 y 2013, donde muchos pasajeros en Tamaulipas eran secuestrados para reclutamiento forzado, y algunos otros casos que siguieron sucediendo, sobre todo en el noreste del país. En el año pasado todavía hubo secuestros de migrantes, camiones completos que tomaban la ruta del noreste.

¿Cómo fue encontrar un equilibrio para retratar esta realidad mexicana tan terrible y a la vez contar historias individuales de estos personajes que están buscando lugares inaccesibles?

Lo que intentamos hacer Astrid Rondero, la productora y co-guionista, y yo, fue, en un punto, no alejarnos pero tratar de desenfocarnos de las investigaciones documentales para darle un sentido dramático, y esto lo encontramos a partir de historias relativamente sencillas, pero tratando de darles una profundidad e intensidad emotiva.

Mercedes Hernández tiene una larga trayectoria pero también hay muchos actores no profesionales. ¿Cómo fueron tus indicaciones en el trabajo actoral?

Creo que para Mercedes fue un reto porque la hice trabajar con muchos actores no profesionales. El resto de los actores son de teatro local, o actores amateurs o actores naturales, entonces ella tuvo que ser mi soporte para ayudarme a pegar las secuencias. Y ella es una actriz con mucha capacidad de improvisación y sabe relacionarse con el compañero como entendiendo que lo que importa no es tanto la precisión del diálogo sino el objetivo emocional de la secuencia.

 

A scene from "No Identifying Features", 2020

Una escena de Sin señas particulares.

 

Tu película ganó un premio en San Sebastián de cine en construcción, y ha venido recibiendo espaldarazos en todo el proceso, ¿hubo momentos en que perdiste la fe de que ibas a poderla terminar?

Más que terminarla sí hubo un momento en que dudamos si la íbamos a poder filmar, y fue sobre todo en el sexenio pasado, que fue muy difícil en México. Tuvimos por fortuna un fondo para el cine de calidad, pero ese año redujeron el presupuesto a la mitad. Y la película estaba presupuestada para el doble de lo que finalmente recibimos, entonces ese punto sí fue un poco una crisis y nos hizo replantear todo el esquema de producción.

¿Y cómo hiciste para filmarla con la mitad del presupuesto?

Reduciendo equipo, reduciendo personal. En vez de hacer una road-movie real donde nos desplazamos a través de las locaciones, lo hicimos prácticamente todo, con excepción de las tomas en la frontera, en una comunidad rural de Guanajuato, y hubo semanas donde éramos 3 o 4 personas filmando, nada más.

¿Cómo crees que hubiera sido esta película si te hubieran dado lo que realmente necesitabas?

Irónicamente el lenguaje hubiera sido menos interesante.

Tú tienes una vasta experiencia como productora, ¿de qué manera pudiste aplicar esa experiencia a la hora de hacer esta primera película como directora?

Pues justo adaptando el esquema de producción para poderla sacar adelante, en ese punto de crisis. Como tratando de entender qué eran las cosas que podíamos cortar para hacer, finalmente y a pesar de eso, la película que quería.

¿Y qué es lo que aprendiste, después de haberla hecho, sobre lo que es dirigir un largometraje?

Me siento contenta de haberla concluido a pesar de todas esas dificultades, y en términos de aprendizaje creo que sobre todo con los actores me siento muchísimo más experimentada y fortalecida que antes de hacerla.

Esta película no solamente tiene una directora, una productora, sino que todo el equipo fue virtualmente femenino. ¿Qué crees que le da a una película la mirada de una mujer, que no tendría si hubieran sido hombres quienes la hicieran?

Aunque no lo plantee de esa manera, diciendo “voy a contar una historia femenina”,  mientras siga habiendo diferencias culturales entre las mujeres y los hombres, probablemente sea distinto al enfocar la acción, no tanto por  el contexto y las anécdotas y no más por el paisaje emocional de los personajes, por decirlo de alguna manera. Creo que eso hace una diferencia. Y en términos de trabajo, para mí trabajar con mis compañeras cineastas es una gran fortuna. Por ejemplo la fotógrafa tiene una sensibilidad y una flexibilidad que tal vez es lo más difícil de encontrar en un colega varón.

¿Te parece que en la manera de retratar la violencia también hay una mirada diferente?

No me lo plantee en el momento pero puede ser que hacer una especie de desnudo de la violencia tenga que ver con eso, sobre todo con la intención de enfocarnos en la parte emocional de los personajes.

Justamente lo que es muy interesante en la película son esas escenas cuando el micro está detenido: son tremendamente violentas y, sin embargo, están planteadas estéticamente de una manera que las vuelve digeribles. Hubieran sido terribles de otro modo.

Probablemente sí. Lo que quería es que la violencia no nos ganara en la búsqueda del personaje, que no se convirtiera en el objetivo ni en el tema principal. Es, por supuesto, la atmósfera que rodea toda la película y es lo que detona que la madre tenga que salir en busca del hijo.

¿Cómo empezó para ti el sueño de hacer cine?

Creo que siempre quise ser cineasta, pero habiendo crecido en Guanajuato no era algo que fuera próximo. Entonces primero hice una licenciatura en filosofía y luego me fui a la UNAM, y ya estando bastante grandecita apliqué para la escuela de cine.

Eres egresada del Centro de Capacitación Cinematográfica, y el director de la otra película que participa por México también lo es. ¿Qué es lo que crees que dice eso sobre esta institución educativa?

Pues que habla súper bien del CCC. El CCC, como toda la cultura ahorita en México, está teniendo muchos problemas de financiamiento. Espero a que esto ayude a que los recortes no sean tan severos, o tratar de revertir esos recortes, pero definitivamente de lo que habla bien es de la aproximación que tiene su enseñanza, que es muy práctica.

¿Qué expectativas tienes sobre la participación de la película en Sundance? ¿Qué esperas que le traiga a la película?

Eso creo que ya un poco se cumplió, afortunadamente: que tenga visibilidad, y eso creo que nos va a traer puertas de distribución en distintos lados del mundo. Para mí y la productora lo más importante es seguir filmando, entonces espero que nos ayude a levantar el siguiente proyecto.