Fernando Martín Peña: "Hay muchísimos filmes que están en riesgo"

by Gabriel Lerman February 15, 2020
Scenes from "La bestia debe morir" and "Vampiro negro"

Escenas de La bestia debe morir y Vampiro negro.

Una década atrás encontró 26 minutos perdidos de Metrópolis de Fritz Lang, lo cual despertó el interés de Eddie Muller, fundador y presidente de la Film Noir Foundation, quien viajó a conocerlo a la Argentina. Desde entonces, el crítico, investigador, docente, divulgador de cine y presentador de televisión Fernando Martín Peña ha colaborado con Muller, aportando las películas de cine negro argentino que esta institución ha restaurado con los fondos de la HFPA, Los tallos amargos, La bestia debe morir y El vampiro negro. Quien fue director del BAFICI y actualmente programa los ciclos de cine del prestigioso Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) nos contó con lujo de detalles cuál es la situación de la restauración en Argentina y la importancia de recuperar películas como El vampiro negro, el filme de Román Viñoly Barreto protagonizado por Olga Zubarry, Roberto Escalada y Nathán Pinzón que se proyectará este sábado en el cine Egyptian de Los Ángeles a las 8:30 pm como parte de la segunda Cumbre de Restauración organizada por la HFPA.

¿Cómo ha sido encontrar estas películas en peligro de destrucción y cuán importante ha sido recuperarlas?

Lo de encontrarlas para el tipo de trabajo que yo hago acá desde hace muchos años es bastante habitual, todo el tiempo estoy encontrando películas raras, sobre todo argentinas. Lo más famoso que encontré es Metrópolis o un corto de Buster Keaton raro pero por fuera de esas cosas que han tenido una dimensión internacional, todo el tiempo uno está encontrando películas argentinas raras porque aquí es prácticamente el único país de la región que no tiene una cinemateca nacional, es decir no hay ninguna entidad pública que se haya ocupado de tener una política de preservación y restauración del propio acervo audiovisual que en el caso de Argentina es enorme porque Brasil, México y Argentina son los tres países que han tenido históricamente una industria descomunal de cine en los años '20, '30, '40 y '50. La mayor parte de ese material está en enorme riesgo o directamente se ha perdido, esto por un lado, y por otro lado en el año 2010 por el asunto de Metrópolis vino a la Argentina Eddie Muller, que es un cinéfilo muy atípico porque a diferencia de otras personas que uno sabe que les interesa el cine, a él le gusta en serio y en esa visita del 2010 él me preguntó que si había un film noir argentino y él estuvo dispuesto a ver películas sin subtítulos. Esto sólo ya es rarísimo, yo conocí muchos críticos, cinéfilos y gente que ha pertenecido incluso a la Film Foundation pero no hubo nunca forma de acercarle material importante, sólo porque no estaba subtitulado. Eddie no tuvo ningún inconveniente en ver este material, lo reconoció de inmediato como un material importante y desde ese momento en adelante se ocupó de conseguir recursos para hacer lo que aquí en Argentina nunca se había hecho y que es en primera instancia preservar y en segundo lugar restaurar, qué son dos cosas distintas.

En el caso puntual de estas tres películas que fueron financiadas algunas parcialmente por la HFPA y en el caso de El vampiro negro financiada en su totalidad con dinero de la HFPA, ¿por qué te parece que eran películas que valían la pena restaurar?

Representan muy bien un tipo de cine de alcance internacional que se hizo en Argentina en los ´50 que ni siquiera recordamos aquí. Cuando uno ve estas películas lo primero que le sorprende al público contemporáneo es que están bien hechas, cosa que es bastante alucinante porqué daría la sensación de que tanto desconocimiento que hay del cine argentino que se espera una suerte de precariedad, de algo más salvaje pero no, son 3 películas producidas por estudios que tenían toda la parafernalia en técnica y el conocimiento técnico del mejor cine de estudios de cualquier parte del mundo de esos años, entonces eso te diría que es una primera impresión, después cuando empezás a profundizar te encontrás con otras cosas, depende por supuesto de la película que estemos hablando pero El vampiro negro por ejemplo tiene un registro expresionista que si uno no está familiarizado con el cine argentino te sorprende pero que si conocés lo que se venía haciendo acá en la década del 30, hay una tradición en el uso del blanco y negro, del trabajo expresivo con la estética que estaba en su momento bastante arraigado en la industria cinematográfica argentina de la que El vampiro negro es un emergente. Sorprende porque es la única que se conoce pero hay muchas otras películas antes que esa que permiten ver que no es un caso excepcional, no es una película extraña ni un OVNI que apareció de la nada sino que surge de utilizar la luz con una intensidad dramática que el cine argentino tenía en esos años, lo que sí es interesante es que el director Román Viñoly Barreto, el guionista Alberto Etchebehere y el director de fotografía Aníbal González Paz se hayan animado a hacer una nueva versión de un clásico del cine canónico de Fritz Lang. Es interesante que además de que se hayan animado a hacerlo acá que le hayan dado, por un lado, un registro impresionista que el original no tiene porque Lang no era un director impresionista, y por otro lado que hayan tratado, hasta donde la censura se los permitió, de poner al personaje del comisario que representa la ley, el orden, la legalidad, a la misma altura moral que el asesino porque te das cuenta que todo lo que el comisario hace es moralmente cuestionable, es un hipócrita, hace abuso de su autoridad, tortura a testigos, mete presa a gente de manera arbitraria y hace un montón de cosas que son realmente objetables y a diferencia del asesino es consciente de esas cosas que hace mientras que el asesino es un enfermo. Esa dimensión, esa intención de poner a los dos antagonistas de la película en un mismo plano moral, es un aporte de la versión argentina a la historia.

Mucha gente desconoce el lugar que ocupaba el cine argentino en América Latina en ese entonces por el vacío que había dejado el cine norteamericano...

En realidad ese retroceso del cine norteamericano sucede cuando empieza el cine sonoro porque hay una gran dificultad para perfeccionar modos de traducciones eficaces. En algunos países se estableció el doblaje y en otros eventualmente el subtitulado pero eso requirió el desarrollo de técnicas que demoraron bastante en producirse. No sólo pasó con el cine argentino sino que pasó con muchos otros cines nacionales. El cine argentino le ganó un montón de territorio al cine norteamericano que en ese momento por supuesto, como en todas partes, era hegemónico entonces durante los años '30 y '40 la industria del cine argentino se puede llamar genuinamente industria en el sentido de que pudo subsistir e incluso crecer enormemente a partir del desarrollo de un mercado propio, sin ninguna intervención estatal ni nada, recién a fines de los años 40, después de la Segunda Guerra Mundial cuando Estados Unidos pasa su cuota de designación de película virgen a México, México y España crecen en lo que sería el mercado hispanoparlante pero durante los años '30 y la mayor parte de los '40 el mercado de habla hispana estaba totalmente dominado por el cine argentino.

¿Y a principios de la década del '50, que es de cuando son estas películas, dónde estaba posicionado?

Estaba disputando ese lugar que había conquistado en su momento. Lo que quisieron hacer los productores argentinos fue una suerte de internacionalismo, es decir muchas películas argentinas de esos años trataron de hacer un tipo de cine que se pudiese ver en cualquier parte del mundo sin importar la identidad del producto y eso se nota tanto en La bestia debe morir como en El vampiro negro, que no tiene ninguna referencia local, es una película que perfectamente podría ser europea, de hecho en un momento muestran un mapa que tiene nombres en alemán, los nombres de los personajes son europeos y hay determinados detalles que están en inglés. Con La bestia debe morir ocurre lo mismo, es una película que todo el tiempo pareciera que transcurre en un lugar determinado de Inglaterra, es decir la industria argentina respondió con esa voluntad de internacionalismo que a veces salió bien y a veces salió mal, por ejemplo hay una versión de Los tres mosqueteros con Armando Bo haciendo de D'artagnan que te la regalo pero muchas de esas películas fueron muy buenas también.

Fernando Martin Pena at Noir City Festival 2020

Fernando Martin Peña y Eddie Muller

dennis.Hearne

 

¿En qué situación está el resto de los materiales? Imagino que debe haber otros cientos de cintas en peligro de destruirse.

Así es, no te puedo decir mucho más que eso. Hay una ley que se sancionó por iniciativa de Pino Solanas en 1999 que crea una cinemateca nacional. Esa ley estuvo 11 años sin reglamentarse, hicimos toda una movida durante ese tiempo para conseguir que se reglamentara, hasta redactamos con un grupo de gente la reglamentación. Finalmente, en el 2010 logramos que Cristina Kirchner, que era presidenta en ese momento, firmara la reglamentación. Y después de esa firma, que para mí fue histórica, la cinemateca no se creó por una interna política entre la gente que en ese momento estaba en el Instituto y quería que si existiera y los que estaban en la Secretaría de Cultura que no querían, entonces finalmente no existió. Mucha más explicación que esa no tengo porque es del todo irracional que sigamos sin tener una entidad que sea capaz de definir políticas de preservación y restauración del patrimonio audiovisual. Particulares que tenemos material y lo cuidamos, somos unos cuantos, alguna entidad que hace lo mismo pero no tiene el presupuesto para hacerlo, también hay pero la cinemateca asignaba por ley un presupuesto suficiente para hacer el inmenso trabajo que hace falta para recuperar o preservar lo que todavía existe. Es una tremenda deuda que se tiene con la gente porque hay muchísimos filmes que están en riesgo o que se está perdiendo en este momento, las películas se pudren, se avinagran …

¿En el resto de América Latina es mejor la situación?

En el resto de América Latina está solucionado el problema, Paraguay tiene su cinemateca, Uruguay la tiene desde hace muchos años, ahora con una intervención estatal muy importante, Chile, Bolivia, países que en la historia no han tenido una verdadera industria como si pasó en Argentina ya lo tienen resuelto, nosotros todavía no, tenemos un atraso escandaloso. Ahora que cambió el gobierno hay nuevas promesas en relación al tema, pero también sucede que nadie lo considera un tema prioritario, es como que esto siempre puede esperar. Hace más de una década que digo que no, esto no puede esperar porque cada año que pasa perdemos un montón de material, ellos siguen pensando que sí y tengo la impresión que con el tiempo las únicas películas que se van a poder ver son las que se rescatan de manera artesanal o voluntaristas pero que representan un muy pequeño porcentaje de lo que se hizo acá.

Si tuvieras que mencionar algunos títulos que están en necesidad urgente de restauración porque se van a perder ¿Cuáles te parece que son?

Justamente estaba armando una lista de esos títulos que es infinita porque hay un montón de material argentino que sobrevive básicamente gracias a que en los '50 y los '60 se hicieron una copia para televisión. Hay cientos de títulos de los cuales se perdió el negativo original pero existe una copia en 16 milímetros hecha para la tele de esos años que usaba ese formato, hay cientos que te podría mencionar como algunas comedias de Carlos Schlieper, que era un comediante extraordinario, una especie de discípulo aventajado de Ernst Lubitsch, que hizo comedias brillantes como Arroz con leche, Cita en las estrellas, El retrato, todas películas que solamente existen en una única copia en el formato mencionado y de las que no hay negativo original

Rescataste un corto de Quirino Cristiani que como hizo el primer largometraje animado es reconocido, incluso hay un premio con su nombre, el resto del material suyo imagino que está perdido ¿no?

Yo encontré eso en una colección de rollos de nitrato que había en el Museo del Fin del Mundo en Ushuaia y estoy convencido que como yo pude encontrar ese material, en otras partes de Argentina hay cosas así pero al no tener una institución que sea capaz de diseñar políticas de preservación coherentes no tenemos forma de saberlo, ni siquiera se ha hecho un inventario de lo que existe ni en que estado está, no se ha hecho un llamado a todo el país para que la gente que lo tiene sepa que lo puede enviar a algún lugar para que se restaure o se recupere. También es muy poco lo que sabemos que hay afuera, hace poco Paula Félix Didier del Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken logró una restauración de El prisionero de la tierra, una película fundamental de la historia del cine argentino, que aquí no existía en 35 milímetros pero en Europa había dos copias en ese formato, y de esas dos se hizo una nueva copia en Bologna. Es cuestión de tener la institución primero para poder hacer este trabajo de investigación así a la hora de restaurar saber a dónde ir a buscar los materiales, dónde están los mejores disponibles. Hacer como un guión de la restauración, para poder saber que toma usás de qué copia, de la que esté mejor, la que tenga más que ver con la original, usar lo que está peor solo cuando es indispensable porque no tenés otra cosa para reemplazarlo. El trabajo que requiere una restauración es el mismo que se espera de un guionista cuando prepara el argumento de un film.

Seguramente con esa búsqueda aparecerían más tesoros como los minutos perdidos de Metrópolis o los minutos de Buster Keaton…

Sin ninguna duda. En la misma conexión en la que estaba esa media hora perdida de Metrópolis, había 4 películas argentinas mudas. Para mí lo importante del hallazgo de Metrópolis no fue sólo por Metrópolis sino que el dinero que se obtuvo a través de ella permitió el rescate de esas otras 4 que estaban “perdidas”, por eso reitero que es necesaria la creación de la institución que nos facilite los recursos para poder hacer estas cosas.