Festival de Animación de Annecy: “Es tiempo de solidaridad y respeto”

by Rocio Ayuso June 12, 2020
Mickael Marin. direcor of the Annecy Film Festival

Mickäel Marin, Director del Festival Internacional de Animación de Annecy.

giles piel

Mickäel Marin necesita estos días mucha comida española, esa que a este francés de herencia española le levanta el ánimo. Director del Festival Internacional de Animación de Annecy se enfrenta del 15 al 30 de junio al mayor reto de su carrera y de la historia de este foro animado, considerado el centro neurálgico de este medio. Por culpa del covid-19 esta será la primera, y esperemos que la última, edición on-line. Un foro que se acercará así a sus millones de seguidores en una comunidad de artistas y profesionales en la que todos se conocen. Pero, sin embargo, perderá la proximidad y el contacto que año tras año lleva a los amantes de la animación a cruzarse por las calles de la bella localidad francesa y a abarrotar las salas de cine tirando avioncitos de papel, llamando a gritos al famoso “lapin” mascota del festival y viendo animación procedente de todos los confines del mundo.

¿Cuan difícil fue tomar la decisión de celebrar un Annecy virtual?

Tomamos la decisión en marzo tras evaluar las diferentes opciones porque veíamos que en todos los lados, incluido Estados Unidos, la crisis solo iba a peor y nos quedó claro que este año no sería como siempre. La otra posibilidad era buscar nuevas fechas en julio o en septiembre. Pero en julio probablemente todavía no se podría viajar y septiembre es un mes lleno de diferentes festivales como Toronto, Venice, el Forum Cartoon y no queríamos usurpar las fechas de otros. Este es un tiempo de solidaridad y respeto. Tampoco queríamos cancelar porque nuestra misión es apoyar y ayudar a la promoción del cine animado, a sus creadores. A todo esto recibimos tantos mensajes de apoyo de todo el mundo que fue fácil tomar la decisión. Por un lado fue triste y difícil pero por otro tenemos por delante algo increíble, un gran reto.

¿Cambió mucho el programa?

La selección ya estaba hecha y el 98 o 99 por ciento es la misma algo que me sorprendió, pero no tanto porque nuestra relación es muy buena con la industria y con la comunidad de artistas de la animación.

¿Cuál es el mayor reto de este Annecy?

Contamos con un buen equipo de IT con el que hubo que encontrar nuevas herramientas crear una nueva página y que todo esto funcione. El mayor reto es la tecnología. Lo bueno en esta industria es que cuenta con muchos creativos que además saben manejarse con ordenadores.

¿Puede ser este un nuevo comienzo para Annecy?

No hablaría de un nuevo comienzo. Lo que sí haremos es mantener lo que funcione para mejorar la experiencia del festival. Quizás estas herramientas nos ayuden a mostrar el contenido y las conferencias a aquellos que no pueden venir, para mantener los lazos con la comunidad animada a lo largo del año y que Annecy no solo sea una cita anual. Pero estoy seguro de que la gente querrá seguir viniendo físicamente a las salas. No me extrañaría que tras este año la gente viaje menos y tenga que elegir entre los diferentes festivales y mercados, pero espero que en animación sigan viniendo a Annecy.

¿Cuáles son sus recomendaciones en esta edición virtual?

No diré nada sobre la sección en competición más allá de subrayar que contamos con títulos muy potentes mediante los que el espectador podrá ver lo mejor de la animación internacional, capaz de reflejar lo que estamos viviendo en sus historias. En la sección de “work in progress” recomiendo Le Sommet des Dieux, un muy buen proyecto basado en el cómic de Jiro Taniguchi, y My Love Affair With Marriage, un kickstarter de Signe Baumane. En los “preview” recomiendo Connected, el próximo estreno de Sony, muy divertida, y una de stop-motion hecha en Annecy y en la República Checa Even Mice Belong in Heaven de la que tendremos una exposición de los set-ups utilizados.

Y entre los paneles destacan el de Henry Selick con Bruno Coulais o la “master class” de Dean DeBlois, un amigo de Annecy, y la de John Musker y Ron Clements, que compartirán su experiencia en el medio. Otro foro importante es el organizado por Women in Animation.

¿Nos puede hablar de la representación latinoamericana en esta edición? Dentro de la sección oficial compite la chilena Nahuel y el libro mágico, de German Acuña, y en “counterchamp” está Lava, del argentino Ayar Blasco.

En los últimos diez años Latinoamérica se ha convertido en uno de los lugares más dinámicos del mundo en la animación. Hemos podido ver el cambio en un panorama tan creativo y donde lo más interesante es que siempre hay un mensaje político en sus producciones, que utilizan la animación para mostrar estas preocupaciones. Hay un cortometraje argentino en la sección “perspective”, Migrante, (de Esteban Ezequiel Dalinger y César Daniel Iezzi) que me encantó.

¿Y España? Este año no cuenta con ningún largometraje en competición.

La animación española es igualmente dinámica y la calidad alcanzada en los últimos cinco años es increíble. Es uno de los países más dinámicos y creativos en animación en Europa y en el mundo, con una comunidad profesional muy fuerte y interesada producir buena calidad. La coproducción francoespañola Josep que fue seleccionada por Cannes es uno de estos ejemplos. Va a ser interesante la evolución de la animación española con estudios como Ilion y SPA que pueden conseguir lo que tenemos en Francia, grandes estudios que trabajan con las “majors” y a la vez ofrecen una producción muy potente en el campo independiente.

Su historia personal está también ligada a los países de habla hispana.

Suelo decir que soy un 55 por ciento español. Mi madre es medio española y mi padre, cien por cien. No lo hablo bien porque mi padre nos dejó hace muchos años, de joven. Cuando voy a España me siento parte de la cultura. Y si me quiero levantar el ánimo necesito comer comida española. Me pasa lo mismo en Argentina. La manera en la que sientes la vida, todo revuelve alrededor de la familia, me siento yo. Es lo mismo que me ocurre en la animación. Antes de llegar a Annecy yo no era un especialista de animación, aunque amaba el cine. Aquí descubrí todo un mundo. Una de las primeras películas que descubrí fue Les Triplettes de Belleville. O los cortometrajes de Michaël Dudok de Witt como Father and Daughter aunque la película que me abrió los ojos fue Waltz with Bashir, capaz de mostrar que los temas de adultos pueden ser tratados en animación. Pero igual que me gustan las películas, de esta industria me gusta sobre todo la gente. Desde el CEO del estudio al estudiante de animación, la comunidad animada está formada por gente tan generosa, humana, con un gran respeto por el trabajo de los demás que se merece todo nuestro esfuerzo.