Gina Rodríguez: "Me encanta la animación"

by Gabriel Lerman May 19, 2020
Gina Rodriguez

Getty Images

Tal como nos contó en esta entrevista, tener la oportunidad de interpretar a Velma en una película de Scooby-Doo nuncá fue parte de sus sueños cuando era pequeña. Pero sin dudas la ganadora del Globo de Oro Gina Rodríguez ya ha demostrado que todo es posible si realmente se lo propone. La actriz nacida en Chicago de padres inmigrantes oriundos de Puerto Rico se hizo famosa a lo largo de las 5 temporadas de Jane the Virgin (serie por la que recibió otras dos nominaciones al Globo de Oro) y decidió usar todo su poder como productora para transformar la representación demográfica en el contenido audiovisual. Ahora es responsable de la exitosa serie de Apple TV Diary of a Future President (donde también interpreta a una latina que es presidenta de EE.UU.) y tiene planes para una película con actores reales sobre Carmen Sandiego, que protagonizará y producirá. Como actriz, estuvo en enero en el Festival de Sundance con Kajillonaire, en un elenco que también incluye a Evan Rachel Wood y Debra Winger y se la podrá ver próximamente en Awake, un drama post-apocalíptico de Netflix en el que actúa junto a Jennifer Jason Leigh y Frances Fisher. Con Scoob!, la nueva aventura animada de la pandilla de Scooby-Doo que Warner Bros. acaba de estrenar en modo digital, hizo realidad su sueño de una Velma latina, uniéndose en la película a un conjunto de estrellas talentosas como Mark Wahlberg, Will Forte, Jason Isaacs, Amanda Seyfried y Zac Efron.

¿Eras fanática de Scooby Doo cuando eras niña?

Sí, ¿quién no lo era? Scooby Doo se estrenó en la década del '70. Yo tengo dos hermanas mayores y a las dos les encantaba Scooby Doo, así que tuve la oportunidad de ver el programa en varias épocas, además de la de mi hermana. Una es de los '70 y la otra a principios de los '80 y yo soy la tercera. Así que pude ver distintas versiones de Scooby Doo. Pero los viejos dibujos animados en los que persiguen a los fantasmas son mis favoritos. ¿Si alguna vez pensé que llegaría a interpretar a Velma o ser parte de Scooby Doo? Nunca. Sé que ni siquiera me lo preguntaste, pero lo digo porque siento que participar en esta película fue una experiencia muy surrealista.

¿Qué te gustaba más del concepto de las historias de Scooby Doo

La pandilla. Realmente me encantaba el grupo de amigos que tenía una habilidad en común, que todos contribuyeran con eso al grupo. Siempre me identifiqué con eso, con la amistad de la pandilla de Scooby Doo y cómo uno de ellos era muy inteligente y otro muy fuerte y el tercero muy gracioso. Me sentía así con mi grupo de amigos, que todos teníamos algo distinto para aportar. Y eso me gusta mucho, esa sensación de que son la familia que eliges.

¿Velma es tu personaje favorito? 

Creo que Scooby Doo siempre fue mi personaje preferido. Me encantan los perros y crecí rodeada de ellos. Pero Velma es como el cerebro del grupo, es fantástica y por lo general es la que descifra el caso en cierto punto. Y me gusta mucho como está representada en esta película. Creo que es muy divertida, es pícara y muy ingeniosa, fuerte y decidida.

Hay una escena en la que pronuncia una palabra en español. ¿Eso significa que Velma es latina?

Sí, yo la interpreto, así que es latina (se ríe). Tony y yo nos divertimos mucho intentando ver cómo podíamos incluirlo. Soy puertorriqueña, nací en Chicago y aunque el inglés es mi lengua materna, el español es mi segundo idioma. Por eso decidimos que Velma también sería estadounidense, pero resulta que tiene esta identidad dual, lo cual es fantástico. Y no es necesario darle tanta importancia, solo incluirlo y dejar que sea lo que es.

Esta no es la primera vez que le prestas tu voz a un proyecto de animación. Desarrollaste casi una segunda carrera en el doblaje. ¿Qué te ofrece como actriz, además de poder hacerlo en pijamas? 

(Se ríe). Bueno, es difícil superar esa ventaja. Me encanta la animación, me encanta actuar en un espacio en el que solo usas la imaginación. En la animación no hay nadie que esté a tu lado, no hay imágenes para ver, no hay nada en qué basarte más que en tu imaginación. Y para mí eso es lo mejor, lo que me ofrece la mayor libertad para ser creativa en un modo totalmente distinto al que te ofrece la actuación tradicional. Tengo que conectarme con cosas y con personas que no están frente a mí y es un ejercicio complejo y sumamente divertido.

Cuando prestas tu voz a un personaje, no estás limitada por tus físico... 

Así es, no hay ningún tipo de limitación. Y eso es lo maravilloso de la animación, que no hay límites. En la actuación tradicional puedes contar historias que tal vez están un poco más limitadas. ¿Quién hubiera pensado que podría interpretar a Velma y que el mejor lugar para empezar a introducir una cultura diferente sería la animación? Es fantástico. 

Cuando terminaste la universidad, ¿estabas segura de que tendrías el éxito que alcanzaste o fue una sorpresa? 

Esa es una pregunta interesante. Una parte de mí siempre tuvo la actitud de que si quieres que algo suceda, debes creer que eso es posible para ti. Mi padre solía decirme eso todo el tiempo, que debes creer que puedes hacerlo, debes imaginarte haciéndolo, escribir tus metas y trabajar para conseguir lograrlas. De todos modos, no obtuve el papel en Jane hasta los 29 años y hubo muchos momentos en los que pensé que no sabía si sería capaz de lograrlo. Y no sabía que otra cosa podría hacer, porque esto era lo que siempre quise hacer. Y creo que ni siquiera hubiera sido capaz de imaginar las cosas que iban a suceder en mi futuro. Pero había un lugar en mi interior, en mi corazón, en el que sabía que no podía darme por vencida, que tenía que seguir intentándolo, aunque me llevara más tiempo del que hubiera querido y de lo que esperaba. Había una gran parte de mí que me decía que no iba a detenerme hasta alcanzar el éxito, lo que sea que eso signifique, porque siento que mis expectativas de éxito siguen cambiando y mis sueños también cambian a medida que los logro o cuando llego a cierto punto en mi carrera y miro hacia el futuro. Y me voy adaptando, quiero cambios y también cambian mis prioridades. Pero me siento muy bendecida. Y sé que trabajo muy duro, pero también me siento muy afortunada y que Dios siempre me está cuidando. Es extraño, porque siento que es una de esas cuestiones existenciales en mi vida. Me pregunto todo el tiempo qué estoy haciendo bien, qué estoy haciendo mal, en qué modo necesito crecer y qué tengo que hacer a continuación. Pero a la vez me siento afortunada y agradecida por todo lo que he podido hacer. Y espero poder devolver algo de todo eso y compartir mis bendiciones. Otra cosa que mi padre solía decir siempre era que debes regalar tus bendiciones para poder hacer más lugar para las que vendrán. Por eso solo estoy intentando crear un espacio y una plataforma con mi compañía de producción, porque los sueños se hacen realidad y sin dudas siento que los míos lo hicieron.

¿Crees que tuviste algo que ver con el cambio que ha habido en Hollywood hacia la comunidad latina?

Empecé en Jane hace seis años y he visto muchos cambios desde entonces. Es muy empoderador y esperanzador ver cómo más y más artistas latinos tienen éxito a gran escala y crean relatos y son un reflejo de la comunidad, porque hay muchísimos actores y actrices latinos en este país y en América Latina que son un ejemplo y una inspiración. He visto una gran transformación y solo espero haber contribuido de manera positiva a ese cambio. Sé que hay muchísimas personas que contribuyeron a mi cambio y que hay muchas mujeres que vinieron antes que yo y que hicieron posible esto para mí. Hicieron que el camino fuera menos accidentado y yo intento hacer lo mismo.  

¿Crees que alguna vez tendremos una presidenta latina como el personaje que interpretas en Diary of a Future President

Esa es la razón por que la hice la serie, porque debes verlo para poder creerlo. Por eso lo mostramos al mundo, para que las personas puedan verlo. Y sí, creo que es posible, creo que cualquier cosa es posible si te esfuerzas lo suficiente. Hay muchos latinos y latinas increíbles en el mundo de la política y ver cómo representan, apoyan y motivan a la comunidad es algo empoderador. Espero ser capaz de llegar a verlo en mi vida. 

¿Tu trabajo como productora modificó tu perspectiva como actriz? 

Sí, en gran medida. Empezar a dirigir cambió mi punto de vista como actriz. Ese fue el primer paso. Cuando empecé a dirigir, comencé a ver cómo podía contribuir como actriz para ser una artista mucho más colaborativa y generosa, que pudiera facilitar el proceso para el resto de las personas. Y ya sabía todas esas cosas: llegar a tiempo, estar preparada, tener mi diálogo memorizado, no obligar a nadie a esperarme. Pero como directora, empiezas a ver todos los pequeños gestos que pueden hacer todos para ayudar a que el proceso sea mucho más colaborativo y sencillo. Por eso, cuando pasé a la producción, allí me di cuenta realmente de que podía crear un entorno que fuera distinto, afectuoso, transparente y amable. No digo que eso no existiera antes, pero como productora tienes el poder de empezar el camino con estos valores en el núcleo y como esencia del proyecto. El modo en que eso cambió mi perspectiva como actriz es saber exactamente a quién acudir cuando actúo y quién puede crear una experiencia más positiva para mí y el resto del elenco y el equipo de producción, porque un productor es vital en ese sentido, para implementar esas cuestiones desde el principio. Esa es la clase de entorno que quiero crear para todas nuestras producciones y eso incluye un espacio seguro para los artistas, para que tengan un lugar donde fallar. Algo que experimento a nivel personal, como mujer y como latina, es que no me ofrecen muchas oportunidades de fallar como artista. Creo que hemos visto eso históricamente, que a las mujeres no les ofrecen muchas oportunidades de fallar cuando hacen un gran proyecto. Por eso quiero darles a mis artistas la posibilidad de fallar, porque ahí es donde aprendes, de tus fracasos y errores. Cuando fallas, te conviertes en un mejor artista y en un mejor ser humano. Si Dios lo quiere, esa es la meta. Por eso quiero crear ese espacio seguro, para que las personas tengan permitido fracasar a mi alrededor.