Glen Keane: “Los artistas españoles son muy importantes en animación”

by Rocio Ayuso October 15, 2020
Animator and director Glen Keane

Matt Winkelmeyer/Getty Images

En la segunda edad de oro de la animación, los años en los que La sirenita, La bella y la bestia, Aladdin, Pocahontas, Tarzán y otras muchas grandes películas se hicieron a base de lápiz y papel, Glen Keane fue descrito como el Tom Cruise de la animación, alguien capaz de convertir su trazo en estrella y dar vida a un trozo de grafito. Cuarenta años más tarde, Keane sigue explorando nuevos universos con nuevas técnicas y nuevos estudios, pero siempre con un ojo puesto en las historias que el mundo tiene que ofrecer. Ese es el caso de Over the Moon, su nuevo estreno como director, en el que mezcla técnicas tradicionales con CGI y que quiere marcar una nueva edad de oro animada para una nueva plataforma, Netflix.

¿Por qué decidió dedicarse a la animación en lugar de seguir los pasos de su padre, Bil Keane, autor de las tiras cómicas de Family Circus?

Cuando era un niño, probablemente tenía 9 años, mi padre me dijo eso de ‘Glen, yo soy un dibujante, tú eres un artista’. Fue un momento que nunca olvidaré, como si me hubiera nombrado caballero. Cuando alguien que tu respetas como artista te llama artista es un honor. Recuerdo que me dio el libro de Burne Hogarth Dynamic Anatomy y empecé a estudiar la figura, el cuerpo humano, la dinámica del movimiento. Me recuerdo en el autobús del colegio con mis dibujos de anatomía cuando un chaval se me acercó y empezó a reírse. ‘Está dibujando tipos desnudos’, dijo y todos se rieron. En un momento así, cuando solo era un chaval, con todos riéndose, te tienta dejarlo todo. Ese fue un momento decisivo, pero como amaba a mi padre lo único que pude pensar es que era especial, que ellos no dibujan y yo sí, y me volqué en ello. Eso me llevó a mandar el portafolio a CalArts. Era una escuela de la que no sabía mucho más allá de que yo quería ser pintor y escultor. Por accidente mi portafolio llegó a la escuela de animación allí me di cuenta de que esa era la combinación de todas las disciplinas artísticas juntas y fue toda una bendición.

Allí formó parte de una generación muy especial de artistas que incluyó a Tim Burton, John Musker, Ron Clemens, Pete Docter, John Lasseter, Brad Bird y la lista sigue. ¿Qué les pusieron en el café?

(Risas) Parecer magia. Existe un libro titulado Organizing Genius: The Secret of Creative Collaboration que habla de estas sinergias. Habla de la bomba atómica, de los ordenadores personales y también del equipo de animación de Disney de aquel entonces. Gente que conecta y se junta sin conocerse, como llevados por una llamada. Y así fue. Cuando llegué a CalArts no había tal cosa como animación de personajes. Jules Engel enseñaba animación experimental. Fue al llegar a Disney cuando aprendí animación de personajes. Allí también empecé a ver las películas de CalArts, las de Tim Burton, de Lasseter o Musker, Brad Bird, Henry Selick, todos fueron llegando como si hubieran escuchado su llamada. Creo que las mejores cosas ocurren porque tenemos un don que compartimos.

Dando un salto de 40 años hasta ahora, ¿Cómo ha evolucionado la animación?

Tras casi 40 años en los estudios Disney, sentí la necesidad de hacer algo nuevo, aunque no sabía muy bien qué. Disney era un lugar maravilloso y me encantó formar parte de su legado con muchos de mis amigos, pero me sentía inquieto. Ed Catmull me preguntó qué era lo que buscaba y dije que quería crear sin tener fronteras. No sabía exactamente lo que significaba eso pero conocía a tanta gente, en tantos países, en tantas culturas que pensé que sería maravilloso conectar con todos estos lugares y llevar la animación donde nunca había llegado antes. Mi esposa también me preguntó dónde quería ir y yo dije, Google. ‘Pero si no hacen animación’, me contestó. ¿No sería maravilloso que lo hicieran?, le dije. Por supuesto, en cuanto dejé Disney, Google me llamó e hice algo con el ballet de París y con Kobe Bryant. Y eso es lo que hice, llevar mis conocimientos de animación a otros campos, Ahora con Netflix, es un nuevo experimento.

En su carrera ha trabajado en Corea y en París. ¿Cuan importante para su carrera fue abrirse al mundo?

Durante años tuve un mapa en la pared de mi estudio con todos los países del mundo. Hice un dibujo de las Naciones Unidas, con todos esos países de los que no podría decirte su nombre o su capital pese a los millones de personas que vivan allí. Me sentí un ignorante con un secreto quizá no tan secreto de conocer todos esos países, saber cómo es la vida desde su punto de vida. Me gustaría poder contar sus historias al mundo porque eso es animación, alentar a la gente para que compartan sus historias, sus verdades, sus leyendas, con los niños de otros países.

A scene from the animated feature Over the Moon, 2020

Una escena de Over the Moon.

netflix

 

En el caso de su última película, Over the Moon, ha querido reflejar historias de la cultura de China.

Estaba todo en el guion, el que escribió Audrey Wells tras visitar China. Yo solo tuve que serle fiel y comprobar in situ el escenario que había creado. Estuve en el pueblo de agua de Zhouzhuang, entré en sus casas, compartí sus cenas. Me llegó lo abiertos que fueron, su calidez, tan francos y honestos. Nunca podría haberlo reflejado sin verlo, sin vivirlo. Fue una experiencia maravillosa.

También ha declarado que para el mundo de Lunaria se inspiró en las pinturas de un autor español como Miró.

Es increíble los regalos que recibes como artista. Muchos años antes de Lunaria, mientras cenaba una noche en París con mi cuaderno de dibujo, se me acercó un joven y me dijo que su abuelo también era un artista. Miró, me dijo, y yo me eché las manos a la cabeza. ¡Me gusta tanto! ¡Tal frescura, tal imaginación! En esta película me di cuenta que sus pinturas eran la clave para crear este mundo porque tenía que ser como si la luz explotase, como pasa en los cuadros de Miró.

A lo largo de su carrera ha trabajado con numerosos animadores españoles. ¿Qué es lo que ha visto en ellos?

Los artistas españoles son muy importantes. En Over the Moon trabajé con Leo Sánchez. Yo dibujaba y el esculpía mis personajes. Ya habíamos trabajado en Tangled sabía que era un genio. Me he dado cuenta de las raíces tan profundas que hay plantadas en ellos del mundo del cómic, de alguna manera parte del DNA de los artistas españoles. De alguna forma también han asimilado todos los principios de la animación Disney y está ahí en todo lo que hacen.

¿Cómo ve el futuro de la animación, la única rama de Hollywood que no cerró durante el confinamiento?

En toda crisis siempre hay una bendición en todo el dolor. La animación no va a dar marcha atrás. Se convertirá en algo nuevo gracias a la experiencia que hemos vivido durante la pandemia. ¿Qué cambiará? Que ahora puedo trabajar con alguien en España, en Kenia o en Islandia. Es un mundo sin fronteras y especialmente con una compañía como Netflix, que tiene tantas plataformas. Habrá un acceso más amplio a la hora de animar, de trabajar juntos. No se necesitará un gran estudio porque podremos crear una red internacional.

¿Qué les diría a las nuevas generaciones? ¿A los nuevos chavales de nueve años que quieren comenzar?

Es una pregunta que oigo a menudo. Les diría lo que dijo Miguel Angel. El diseño o como se conoce por otro nombre, el dibujo, es la raíz, la sustancia de toda arquitectura, pintura, ciencia. Haz que quien posee este don sepa que tiene un gran tesoro. Eso es el dibujo. Para mi, lo esencial es aprender a observar el mundo que nos rodea. Cuando veo los dibujos de Hayao Miyazaki… ¡está tan bien reflejado el mundo que nos rodea!  Frederic Bac se pasó el tiempo en las praderas del sur de Francia observando a los trabajadores, a los animales y todo eso se refleja en su animación. Hoy en día copiamos mucho de otras animaciones en lugar de descubrir el mundo que nos rodea y escuchar y anotar los pequeños detalles. ¡Es tan importante tener un libro de apuntes! Tengo cuatro nietos que se pasan el día dibujando. Mi mundo está lleno de su obra gráfica. Tengo todos sus dibujos en mi estudio de Lake Arrowhead. Ellos son mi inspiración. Picasso dijo que cuando era joven ‘sabía dibujar como Raphael. Me ha tomado toda una vida aprender a dibujar como un niño’. Tenemos que mantener viva frescura, esa apertura de mente. Que nos maraville el mundo que nos rodea.