Jane Fonda regresa a la Cumbre con el documental restaurado "FTA"

by Silvia Bizio February 19, 2020
Jane Fonda at the Restoration Summit 2020

magnus sundholm/hfpa

FTA es el título de un documental, perdido durante casi 50 años, que fue dirigido por Francine Parker y producido por la nominada 15 veces a los Globos de Oro (y ganadora en 7 ocasiones) Jane Fonda junto a Donald Sutherland, que fue nominado a 8 Globos de Oro y ganó 2. El film trata sobre la gira que los famosos intérpretes realizaron por bases militares en Estados Unidos, Filipinas y Japón en 1971, llevando sátira política, canciones, poesía, conversaciones y preguntas sobre el papel de EE.UU. en la guerra de Vietnam a los soldados allí reunidos, muchos de los cuales se oponían de manera activa al conflicto en ese momento.     

Ahora FTA ha renacido gracias a las tareas de restauración de la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood (HFPA, por sus siglas en inglés) y al subsidio otorgado a IndieCollect para restaurar los negativos y arreglar el color, el sonido y los créditos de la película, que con suerte pronto encontrará un distribuidor y podrá ser llevada nuevamente a los cines, las escuelas y los festivales de todo el mundo. Ese interés se reveló de inmediato luego del estreno del film con boletos agotados en el cine Egyptian de la American Cinematheque, donde la gran e indómita Jane Fonda, que fue recibida con una extensa ovación de pie, presentó el documental.

La idea de restaurar FTA surgió durante la primera cumbre de restauración de la HFPA en 2019, cuando Fonda, que estaba sentada junto a Alexander Payne y Thierry Frémaux, director del Festival de Cine de Cannes, mencionó el valor de salvar películas y se lamentó de no poder rastrear y exhibir otra vez ese legendario documental, FTA. La HFPA aprovechó la oportunidad de hacer algo al respecto y rápidamente lo hizo, gracias a su relación con IndieCollect.

“Soy una novata en el tema de la restauración cinematográfica y todo sucedió un poco por casualidad”, comentó Jane Fonda al presentar el film en el Egyptian, donde la acompañaron algunos de los artistas que participaron en el show, como Holly Near y Rita Martinson. “Alexander Payne estaba allí y mi amigo Thierry Frémaux, que dirige el Festival de Cine de Cannes, y pensé ‘¡Tal vez Payne me incluya en una de sus películas si participo! Mejor me pongo a estudiar un poco sobre restauración de películas’. Y de repente me di cuenta de la importancia que tiene y de que yo también había hecho algunos documentales, en especial el que se proyectará hoy aquí, que de algún modo desaparecieron”.

“Esta película documenta una parte del movimiento contra la guerra de Vietnam que pocas personas conocen”, continuó Fonda. “Y creemos que el presidente Nixon lo hizo desaparecer de forma deliberada, porque si leen cualquiera de las transcripciones de Watergate o de las grabaciones de la Casa Blanca, el movimiento dentro de las Fuerzas Armadas norteamericanas era lo que más le preocupaba y lo que más lo exasperaba. Por eso, poder tenerlo aquí restaurado y preservado me parece algo muy importante”.

Tan brillante y cautivante como siempre, Jane Fonda le explicó al público cómo terminó participando del espectáculo –y del documental– en primer lugar. “Sabía que existía un sentimiento antibélico muy fuerte entre muchos soldados de las Fuerzas Armadas”, dijo Fonda, “y estaba muy molesta con Bob Hope, que todavía viajaba a Vietnam y decía cosas como ‘La mejor manera de solucionar todo sería lanzar una bomba en Vietnam’ y todos se reían, y me parecía totalmente equivocado. Entonces fue cuando un gran héroe dentro del movimiento militar, el Dr. Howard Levy, vino a hablar conmigo. Yo estaba filmando Klute y Donald Sutherland y yo estábamos sentados en una habitación y Howard Levy llegó y nos preguntó qué nos parecía hacer una gira contra la guerra y contra Bob Hope para los soldados y llamarla FTA, Fuck the Army (Al diablo el ejército). Aunque la llamamos Fun, Travel and Adventure (Diversión, viaje y aventura) o Free the Army (Liberen al ejército). Pero había un periódico militar llamado FTA, Fuck the Army. Así que realmente respondimos a la sugerencia de Howard y un año después partimos en la gira”.

“La disconformidad dentro de las Fuerzas Armadas de EE.UU.”, continúa Fonda, “empezó a mediados de la década del '60, principalmente como actos individuales al azar. No fue sino hasta después de la Ofensiva del Tet que la situación empezó a cambiar. El disentimiento ya no era una cuestión de actos individuales. Los soldados o GI –y GI es una sigla que significa ‘suministro del gobierno’, eran considerados cosas– empezaron a organizarse, no solo en torno al creciente sentimiento antibélico en el ejército, sino en respuesta a la naturaleza no democrática del sistema militar en sí mismo”.

Uno de los dichos favoritos del movimiento militar en los años '70 era “La justicia militar es a la justicia lo mismo que la música militar es a la música”, como nos recuerda Fonda. “Los soldados se cuestionaban por qué una vez que eran conscriptos los privaban de los mismos derechos que les habían pedido que defendieran, el derecho a expresarse libremente, a presentar demandas, a reunirse y hacer publicaciones. Y cuando reclamaban esos derechos, recibían castigos injustos, sin posibilidad de recurrir a la justicia. A medida que me involucré en el movimiento de los soldados, empecé a entender el significado de clase de este movimiento. La amplia mayoría del movimiento antibélico civil estaba compuesto por personas blancas de clase media. Pero el movimiento dentro del ejército estaba compuesto por jóvenes de clase trabajadora, eran los hijos e hijas de granjeros y obreros, jóvenes que no podían acceder a aplazamientos por asistir a la universidad y en su mayor parte eran pobres de origen rural o urbano, en particular negros e hispanos. Ahora representaban una minoría definida, pero hubo suficientes soldados en servicio y en contra de la guerra, tanto hombres como mujeres, que para 1971 las Fuerzas Armadas informaron un aumento de casi 400% en AWOLs, ausentados sin permiso, desertores. Un aumento de 400% en cinco años”.

“Era muy difícil para los soldados creer en una guerra que para 1970 incluso los periódicos y revistas moderados de EE.UU. como The Saturday Evening Post y el Wall Street Journal consideraban un disparate”, dice Fonda. “Algunos de ustedes pueden tener la edad suficiente para recordar que cuando Walter Cronkite empezó a instar a la retirada de Vietnam, el presidente Johnson le dijo a su secretario de prensa: ‘Si perdimos a Walter, perdimos al ciudadano promedio’. Buenos, los soldados y sus familias eran esos ciudadanos promedio”.

 

Traducción de Paz Mata