Javier Botet: "A un monstruo hay que insinuarlo"

by Gabriel Lerman August 14, 2018
Actor Javier Botet

eduardo parra/getty images

Tiene una larguísima lista de créditos, y aunque entre las películas en las que ha trabajado figuran The Revenant, Crimson Peak, It y Mama, es muy difícil que alguien que lo haya visto en la pantalla lo reconozca por la calle. Es que este nativo de Ciudad Real, en España, es el hombre que buscan los directores de cine cuando necesitan un buen actor que le de vida a un monstruo en la pantalla. Con dos metros de altura y apenas 56 kilos de peso, Javier Botet nació con una rara enfermedad que le dio un físico tan inusual como perfecto para ciertos personajes, lo cual le ha servido a este fanático del cine para forjarse una carrera que le mantiene muy ocupado y en la que tiene una meta: que lo convoquen para interpretar a un personaje en una película de Star Wars. En Slender Man, que ha llegado a los cines norteamericanos el pasado fin de semana, el actor español intepreta al personaje del título, un ser de aspecto horripilante que surgió en 2009 en internet y que desde entonces ha obsesionado a los adolescentes.

Me imagino que en esta película si no tenían un buen Slender Man estaban en problemas. ¿Cuán temprano te vinculaste con este proyecto?

Siempre he estado muy atento a este personaje, y en cuanto descubrí que Sony estaba preparando la película llamamos a producción para que me tuviera en cuenta,  ya que entendía que yo era perfecto para interpretar al Slender Man. No obstante, no conseguimos que supieran exactamente de quién se trataba, pero bueno, al final los del guión, maquillaje y demás, dijeron que si buscaban a un actor ideal para hacer esto ese era Javier Botet. Y ellos luego volvieron a contactarme y efectivamente terminamos trabajando juntos.

Esto que me dices de que has salido a buscar el papel tiene que ver con la actitud que tienes en tu carrera, porque al principio también estabas buscando una oportunidad para meterte en el mundo del cine.  ¿Es así?

Sí, sí, yo siempre he amado el cine y todas las artes plásticas, siempre he estado dibujando, esculpiendo, y creando criaturas, monstruos y esas cosas. Entonces, cuando me fui a Madrid a vivir, que fue de joven, me fui acercando más a esa posibilidad, a las artes teatrales, televisión, cine… Entonces hubo una vez que vi una opción y la aproveché muy bien, fui a un taller de efectos especiales y me propuse como un actor con un físico peculiar que ayuda mucho en este tipo de roles, y aparte tenía una predisposición interpretativa. Yo sigo día a día persiguiendo perfiles que me gustan, que sé que encajo, porque siempre he amado el cine, y he estado muy al tanto de los proyectos que se están preparando, y los persigo, no espero simplemente a que llamen, sino que intento cambiar las cosas.

Desde esa primera película al día de hoy, ¿cuánto has evolucionado en la creación de estos monstruos que interpretas?

Yo creo que, como en todas las carreras, puedes estudiar mucho pero la mejor forma de aprender es la práctica. Yo no hice arte dramático, pero siempre estuve detrás de hacer cositas, me gustaba la armería, ya lo hacía en casa, entonces, en cuanto tuve la primera cámara me dediqué a rodar todo tipo de cositas, drama, comedia… Una vez que empecé hice trabajos muy pequeños, pero no he parado. Ha habido una continuidad, un aprendizaje en todo, ya no sólo en lo que es el terror en sí, sino en como reacciona el público cada trabajo. Vas aprendiendo cositas y vas especializándote. Entonces sí, ha habido una evolución, claro.

Cuéntame un poco de Slender Man. ¿Cómo es crear un personaje donde es más lo que no se ve que lo que se ve?

Lo más importante que tiene, que es algo del cine de terror en general, y es que siempre he dicho que por más escalofriante que sea, a un monstruo hay que insinuarlo, hay que dar pocas pistas para que el resto de la pesadilla la rellene el espectador con sus propios miedos. Slender Man es un personaje muy estático, muy inexpresivo, sin prácticamente ninguna pista ni facial ni corporal de cuál será su siguiente movimiento, no hay de qué agarrarse para entender si uno tiene que correr, si es amistoso  (pero sabes que no)…  pero no te da ninguna pista, creo que esa es la base del terror. Para un actor es contradictorio, porque quiere aportar lo máximo y en este personaje se trataba de dar solo lo necesario en determinados momentos, y el resto del tiempo intentar apoyar esa falta de pistas. Entonces era un trabajo de contención cuando es todo lo contrario normalmente. El trabajo corporal era un desafío de todo lo aprendido y tuve que ir contra ello.

¿Te tomas el trabajo de ver quién es este hombre, le creas una historia, o te limitas a cumplir con lo que necesita la película?

Intento hacer una mezcla, porque a mí me ayuda mucho a crear el personaje pensar en todo lo que lo rodea. Cuanta más información tenga pues a mí me ayuda más, pero sin romper el lenguaje cinematográfico, que es algo que he tenido que explorar desde que tengo uso de razón, y muchas veces un actor a veces está haciendo algo y luego lo ve en pantalla y es muy diferente. Esas cosas se aprenden, e intento que no entre en conflicto una cosa con la otra.

Javer Botet's Characters

Una colección de monstruos: Javier Botet en Crimson Peak, Slender Man, Mamá, Devil's Gate, y It.

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¿Cómo es el trabajo con el resto del elenco? Porque en la historia todos están aterrorizados de ti. ¿Pero hay camaradería o mantienen la distancia?

Muchas veces depende de cómo funciona el personaje. Los directores a veces prefieren mantenerme alejado al principio, para ganarte unos primeros sustos un poquito más naturales, o –no nos engañemos, somos todos personas inteligentes- sabemos que somos actores, seres humanos, entonces es posible, tampoco tiene tanto sentido. Pero luego tengo una gran relación muy natural con todo el elenco.

Slender Man es el primer personaje de terror que ha surgido de Internet y es muy famoso entre los adolescentes ¿Cómo ha sido para ti cargar con esta responsabilidad?

Como te contaba, Slender Man es de alguna manera como una hoja en blanco en la que mucha gente pone sus propios miedos, creo que ese es el secreto de todo el éxito que tuvo, y fue una propuesta para que todo el mundo entrara al juego con su propia imaginación. Eso creo que es lo que ha hecho que se haya viralizado tanto y es verdad que su creador original  fue Viktor Surge, que es el que controla el canon, y ahora Sony que ha adquirido los derechos y tal, pero realmente lo bonito es esa libertad que ha hecho que haya tanta gente opinando, hablando, imaginando. Es como una criatura comunitaria, todo el mundo tiene la posibilidad de hacer su interpretación. Los chicos jóvenes son los que le han dado vida.

Antes que tú, en una serie web, el que hizo el personaje fue Doug Jones. ¿Suelen competir por los mismos papeles?

En cierta manera sí, pero son más los papeles que nos unen. Yo estuve con Doug Jones esta semana porque voy a trabajar con él aquí en Toronto. Es un placer para mí, una persona que trabaja en esto desde hace muchísimo tiempo y al que yo ya seguía, y gracias a todo este trabajo he conseguido conocerlo, compartir el trabajo, compartir varios proyectos, no solo Slender Man. Hemos trabajado mucho juntos en Crimson Peak, él está trabajando en Star Trek Discovery y yo voy a hacer una pequeña participación. No hay una competencia, sino más bien compartimos cosas. Hay películas que no he podido hacer yo que ha hecho él, y otras que no ha podido a lo mejor hacer él y me las ofreció. Es más lo que nos une que lo que nos enfrenta. Él hizo antes de Slender Man, yo haré algo otro, pues es bonito, y sano y me llevo muy bien con él. Hay trabajo para los dos.

¿Star Trek es un pasito más cerca a tu objetivo en la vida que es Star Wars?

Sí, es el gran sueño, un poco el origen de mis aficiones frikis, y sí, es muy guay poder estar en Star Trek, y sí, esperemos que alguna vez suceda lo de Star Wars.

¿Con cuánta intensidad estás haciendo campaña para que se enteren que hay un actor que sería perfecto para ese universo?

Bueno, pues lo saben, este es un trabajo en el que llevo ya mucho tiempo, por lo que soy un poco conocido. Luego, por otro lado ya he entrado en contacto con la gente del equipo pero tiene que existir un personaje. Por el momento sigue siendo sólo un sueño.

Qué opinas de la polémica que hubo hace un par de años con respecto a Andy Sarkis y a los actores que trabajan detrás de una computadora o una máscara ¿Crees que es algo que habría que cambiar?

Yo creo que en el caso de Andy Sarkis y las nuevas técnicas, hay actores como yo que estamos haciendo una carrera sólida, larga y constante, y dando tanto al cine sin que haya un reconocimiento de ese tipo. Yo creo que eso poco a poco eso irá cambiando. De todos modos, el reconocimiento que me da la gente de la industria es que me llama para otros trabajos, y eso es más que suficiente. Pero lo otro es siempre satisfactorio, lo reconozco. La Academia se ha ido abriendo a cosas nuevas con el tiempo, y yo creo que en este caso también lo hará. Pero hay mitos como Boris Karloff, como Lon Chaney, que efectivamente han sido muy importantes para la historia del cine y merecerían haber tenido más reconocimiento que el que tuvieron...