Jessica Camacho: "Puerto Rico es un lugar muy especial para mi"

by Gabriel Lerman November 9, 2019
Actress Jessica Camacho

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Las cosas no podrían marchar mejor para esta actriz de orígen puertorriqueño que viene creciendo en su profesión a pasos agigantados. En estos días se la puede ver en CBS en uno de los tres papeles protagónicos en All Rise, en el que encarna a Emily López, una defensora pública que intenta hacer una diferencia con cada caso que le toca. Pero también se la puede encontrar en Netflix en la serie original Another Life, que fue subida a la plataforma en julio, en la que interpreta a una astronauta en un viaje sideral. Y como si todo esto fuera poco, Jessica Camacho aparece en algunos episodios de la serie Watchmen, como Pirate Jenny, sin dudas una buena manera de continuar un exitoso 2018, en donde tuvo papeles importantes en la serie Taken y en The Flash, en la que hizo de Gypsy. A pesar de su ajetreada agenda, Jessica pudo conversar con nosotros sobre su más reciente papel.

Estás muy ocupada ultimamente. ¿Dirías que es un gran momento para trabajar en televisión?

Por supuesto. Hay muchas historias para contar, se están haciendo muchísimas series y cada vez hay más plataformas de streaming. La gente consume y mira sus series de maneras diferentes. Para cualquier actor es una época muy estimulante.

En All Rise, da la sensación de que hay una intención deliberada de que haya diversidad en el elenco. Una de las protagonistas es afroamericana, tu eres latina y otro de los coprotagonistas es blanco. ¿Te parece que ser latina también es una ventaja en la televisión de hoy?

Claro. Creo que se están abriendo todo tipo de papeles. La televisión está empezando a ser un reflejo de la diversidad en nuestro país, la verdadera diversidad. Creo que los personajes cada vez reflejan más la verdad. No se limitan a un solo tipo. He hecho de una astronauta, de varios superhéroes y ahora estoy haciendo de una abogada. Me encanta que los viejos estrereotipos esten dejando lugar a papeles nuevos, diversos y muy estimulantes.

Algunos de tus personajes tienen nombres latinos y otros no. ¿Es importante para ti que se identifiquen con tu comunidad?

No, no es importante para mi. Para nada. Depende de cual sea la historia. En el caso de Emily López, por su apellido te das cuenta que es latina, pero eso no es una parte importante del argumento, porque no es necesario. Ella simplemente existe como latina. Mi nombre es Jessica Camacho, pero no por eso si alguien se pone a hablar conmigo la conversación va a girar en el hecho de que soy latina. Simplemente es parte de mi identidad pero no me define como individuo, tampoco me limita, aunque me enorgullece, de la misma manera en que me enorgullece interpretar a Emily López o a cualquier otro personaje con un apellido latino. Pero para mi hay mucho mas para explorar y para expresar. Me interesa contar la historia de un ser humano, no necesariamente desde una perspectiva latina.

¿No es acaso el objetivo de la comunidad que lo latino sea un condimento y no la esencia del personaje?

Por supuesto. Me parece que hay que destacar que hay un personaje latino importante en la serie, que es una abogada, porque es importante que los latinos puedan verse reflejados en esos papeles. El hecho de que sea algo que cada vez se ve mas en la televisión norteamericana es muy valioso. Nos pone orgullosos y queremos que se incremente. Pero por el otro lado, queremos que sea normal que haya latinos en las series, que haya muchos personajes latinos. Yo espero que estemos avanzando hacia una época en que sea lo habitual, de la misma manera en que lo es cuando sales a la calle en Los Ángeles. Pero me parece que lo importante es que se trate de una historia humana, porque a la vez eso es lo que permite que aquellos que no sean latinos se puedan identificar con el personaje.

¿Qué fue lo que descubriste sobre el mundo de los juzgados trabajando en Al Rise?

Ciertamente pude comprender mucho mejor como funciona nuestro sistema legal y criminal y el tipo de historias que se generan en esa realidad. Una cosa es ver ese tipo de historias en televisión y pensar que son exageradas, y otra cosa es darse cuenta que son historias que realmente ocurrieron y que han afectado la vida de la gente. Son muchas las vidas que pasan por nuestro sistema criminal cada día. Cuando fui a la corte a hacer investigación y a ver como trabajaba un defensor público, fue interesante ver la enorme cantidad de casos con los que tiene que lidiar un defensor público cada día. Pero detrás de cada caso hay un ser humano. Creo que hay un parlamento en nuestra serie, en donde se dice que esa persona está pasando por el peor día de su vida. Es muy fácil sentarme en las gradas a ver los casos, para ver como son los procedimientos que debe atravesar el abogado que está representando a un cliente, que llega con sus ropas de presidiario, con la cabeza gacha, en una situación vulnerable y a merced de la corte. Pero lo que uno no debe olvidar es que se trata de un ser humano que está en las manos de la persona que lo defiende. Esa es la última linea de defensa que tiene mucha gente que no tiene el dinero para pagarle a un abogado regular. Por eso hay mucha responsabilidad en los hombros de ese defensor público. Ver eso me hizo tomarme este papel muy seriamente. Cada vez que estoy leyendo un nuevo guion trato de conectarme con la realidad de que alguien pasó por eso mismo que estamos contando en la serie. Trabajar en All Rise me ha hecho entrar en contacto con la realidad de los seres humanos cuyas vidas usualmente terminan perdiéndose en el sistema judicial, aunque muchas también son salvadas por el.

La serie tiene una mirada muy humanista. ¿Pero te parece que refleja como funcionan los juzgados en la vida real?

Si, porque en realidad todo pasa por la celeridad. Cualquier cosa que baje el ritmo del proceso molesta. Eso fue algo que aprendí. La idea es que entren al juzgado y salgan rápido para que el sistema se siga moviendo. Y es difícil lograrlo si eres un juez que quiere asegurarse de que el caso de una persona sea escuchado y entendido como corresponde. Para el defensor público también es complicado cuando está lidiando con un centenar de casos, y a lo mejor tiene 5 minutos para prepararse para un cliente y tal vez salvar su vida. Idealmente, nuestro sistema judicial es maravilloso. Pero en la práctica, es un sistema profundamente quebrado. ¿Cómo es posible hacer justicia cuando tienen que pasar uno detrás del otro y resolverlo rápidamente, a un costo que puede ser la vida de una persona. Es un sistema con muchas imperfecciones, pero aún así hay muchas personas que están dando lo mejor de ellos para que la justicia se imponga. Son héroes cotidianos de los que no oimos hablar. Nadie conoce el nombre de estos defensores públicos. Los jueces que no pasan a la historia se presentan al dia siguiente para seguir haciendo su trabajo, y esos son los héroes que salvan incontables vidas, que son son los que deciden no apurarse para escuchar bien un caso. Pero no hay ninguna garantía de que vayas a encontrarte con gente dispuesta a bajar el ritmo de este sistema tan veloz para asegurarse que se hagan las cosas bien.

¿Prefieres los papeles como este que están tan vinculados a la realidad o intepretar a tus astronautas o super héroes?

Yo me la paso bien con todos. Me encanta meterme en un papel y ver las diferentes facetas de cada ser humano. Es interesante hacerlo con una persona normal, que no tiene poderes, que simplemente pone su alarma cada día, se toma una taza de cafe y hace lo mejor que puede en su trabajo. Es que eso genera ciertos desafíos, porque tienes que apuntar a un nivel de autenticidad que la gente quiere ver en los personajes reales. Creo que la gente quiere verse reflejada en los personajes que ven en televisión. A veces asusta un poco ser tan vulnerable. Es más fácil tener una máscara o un traje para esconderse. Convertirme en Emily López, que tiene defectos, da un poco de miedo. Ese es el desafío al que me estoy enfrentando en este momento, para poder mostrarme como alguien real.

¿Cuál es tu relación con Puerto Rico?

Mi abuelo paterno nació en un pequeño pueblo cerca de Santurce. Solía contarme que había mucho barro y que todo estaba construido sobre pilotes, y que tenían que caminar de una casa a la otra por estos senderos sobre pilotes, y si te caías te ibas al barro. Eran muy pero muy pobres. Pero su madre tenía un espíritu empresarial y lo crió para que creyera en si mismo y que luchara por sus sueños. Y así fue como llegó a los 19 años a Nueva York sin un centavo, con el sueño de convertirse en pastor. Él solía contar que cuando llegó todavía estaba vigente la segregación en Estados Unidos. Era un hombre de piel muy oscura. Una vez fue a tomar el autobus en la terminal, y había una cola que decía negros y otra que decía blancos. Y el no sabía en cual ponerse, porque nunca había tenido que definirse racialmente, así que se quedó en el medio. Pienso en él totalmente perdido, en un ambiente que desconocía, teniendo que decidir si era blanco o negro, aunque sentía que estaba en el medio y es algo que siempre me ha impactado mucho. En Nueva York conoció a mi abuela, que también era de orígen puertorriqueño y había sido criada en un orfanato. Se casaron y se mudaron a Puerto Rico para abrir iglesias allí, y él se volvió un pastor muy importante. Mi padre nacióen Santurce, y en los '60s se mudaron a Texas. Mis abuelos por parte materna eran de Arecibo, que es donde todavía están. Mi madre se pasó buena parte de su vida viajando de Arecibo a Chicago, que es adonde fue mi abuelo para trabajar en las fábricas, que en aquellos tiempos ofrecían trabajos a latinos y gente de color. Puerto Rico es un lugar muy especial para mi. Es el lugar donde comienzan muchas historias que llevan a la mía. La primera vez que fui a la isla sentí una conexión muy profunda. Sentí que me había conectado con mis raíces de una forma muy real. Adoro Puerto Rico, me encanta caminar por las mismas calles por las que caminaba mi abuelo. Sentir que soy de ahí es algo que me hace sentir muy orgullosa.