Joaquín Furriel: "La formación es todo"

by Gabriel Lerman May 1, 2019
Argentinian actor Joaquin Furriel

carlos alvarez/getty images

Aunque siempre demostró una solidez inusual para interpretar sus personajes, durante años Joaquín Furriel disfrutó de un estrellato que no soñaba cuando se inscribió en el Conservatorio de Arte Dramático en su Buenos Aires natal, como galán de numerosas tiras televisivas, entre ellas Jesús el heredero o Don Juan y su bella dama. Sin embargo, a partir de una espectacular transformación en El patrón, anatomía de un crímen de Sebastián Schindel por la que se ganó el Condor de Plata y los premios al Mejor actor en los festivales de Guadalajara y Huelva, este intérprete de 44 años parece haber encontrado el camino para demostrar que es uno de los mejores de su generación. Ha protagonizado la serie de HBO El jardín de bronce, que pronto tendrá su segunda temporada, participó del reparto de El árbol de la sangre para Julio Medem y encabezó el elenco de la cinta española Taxi a Gibraltar junto a Ingrid García Jonsson. Y mientras interpreta al príncipe de Dinamarca en una puesta de Hamlet en uno de los teatros más prestigiosos de su ciudad, Furriel es el absoluto protagonista de El hijo, la nueva película de Schindel que llega este fin de semana a las carteleras argentinas.

¿Qué es lo que distingue a Sebastián Schindel como director de las otras experiencias que tuviste en el cine?

Sebastián como director a mí me parece que, probablemente por su trayectoria como documentalista, tiene una especie de tiempo que escapa al cine, tiene una pulsión en el momento de que ocurran las cosas y logra generar una atmósfera que está casi cerca de eso que ocurre con los documentalistas con la realidad, de agarrar en el momento la realidad. Todo el tiempo está instalado en la zona donde lo que él necesita es que se genere la atmósfera de lo que tiene que pasar en cada plano y en cada escena. Empiezo a ver algunas cosas similares entre El patrón y El hijo, son películas atmosféricas. Evidentemente le gustan los mundos de personajes que tienen algún tipo de encierro. Es un director que trabaja virtuosamente con la perturbación, y luego que como actor él confía muchísimo en mí, ya me lo demostró en El Patrón, y me invita a sentirme involucrado creativamente, lo cual a mí me hace sentir muy bien porque yo puedo arrojarlo todo. Creo que ese clima de buscar que suceda lo que tiene que pasar hace que El patrón haya salido como salió y entiendo que con El hijo va a ocurrir lo mismo. La película es muy diferente porque esto es género puro, es un thriller psicológico. Es un género que yo valoro mucho como espectador y como actor lo que me gusta de los thrillers psicológicos es que en general los que llevan la historia son personajes que no son del todo palpables, hay que ir observando por donde van.

Parece haber una conexión entre El hijo y El jardín de bronce en el sentido de que parece que tus personajes siempre se meten con mujeres que no son lo que parecen...

Bueno, desde ese lugar, sin lugar a dudas. Creo que Fabián Danubio hereda toda la oscuridad de su mujer, el haber estado tanto tiempo al lado de alguien que no conoció, y en el caso de Lorenzo es lo mismo. En eso sí, los personajes tienen un vínculo absolutamente directo y son personajes que la pasan mal. Están en una realidad donde hay algo que los ilusion. En el caso de Fabián es la habilidad que tiene para encontrar pistas en donde otros no las tienen, y en el caso de Lorenzo es creer que con esta joven alumna noruega con quien está empezando a tener una relación y con quien quiere tener un hijo va a tener la revancha que no tuvo cuando fue padre muy joven, en un momento muy brillante de su profesión y él se quedó con lo suyo y perdió la tenencia. Ahora ya más grande empieza a sentirse solo y en este encuentro con la alumna noruega cree que hay una especie de redención y lo que no sabe es que ahí lo que tiene es una entrada para encontrarse con los peores fantasmas con lo que te podes encontrar.

Que hayas hecho estos dos papeles que tienen una conexión ¿es una mera casualidad o hay algo que te atrapa a vos a la hora de decidir qué proyecto vas a hacer?

Yo no lo tengo muy claro, pero evidentemente hay algo... Lo pienso con Hamlet, que es el personaje que estoy haciendo ahora en teatro. Está muy solo Hamlet en la obra. Todos tienen un poco esa relación, son personajes muy solitarios, no sé si en estos años de mi vida estoy como poniendo el foco particularmente ahí o es casualidad. Yo disfruto mucho de estar solo. Antes por una cuestión más cultural me exigía y no lo disfrutaba tanto porque me exigía, ahora que soy menos ingenuo y que ya he tenido varias experiencias en mi vida de todo tipo, y la vida en general, hace que pueda verlo con felicidad y decir que también disfruto estando solo.

A scene from the Argentinian film "El hijo"

Joaquín Ferriell en una escena de El hijo.

 

Eso puede ser un problema cuando en este momento tu fama está creciendo a pasos agigantados...

No sé, por ejemplo cuando salió el primer capítulo de Game of Thrones se anunció la fecha de estreno de la segunda temporada de El jardín de bronce y me escribió mucha gente en Instagram de toda Latinoamérica. La están esperando y no soy consciente de lo que está pasando. Si soy consciente que El árbol de la sangre hoy se está viendo en todo el mundo, que El jardín de bronce se está viendo en 52 países, en toda Latinoamérica y en Estados Unidos en HBO Latinoamérica, en Europa también. En España cada vez trabajo más y se que voy a ser un poco más conocido pero todavía estoy muy concentrado en el trabajo y en elegir proyectos que me propongan un crecimiento profesional.

Con El patrón pudiste demostrar un rango que quizás antes no te lo permitían mostrar, y eso a su vez te ha generado más trabajo. ¿Es algo que buscabas deliberadamente?

Es extraño porque hace 3 o 4 años, cuando hablamos con (Rubén) Szuchmacher para hacer Hamlet, y ahora que lo estoy haciendo es como si mi ambición estuviera puesta en el trabajo pero de manera muy casera, en hacer el personaje. No tengo una ambición por ejemplo de sumarme a alguna industria, como la española o entrar en la latinoamericana, y ver si puedo hacer alguna serie de esas que entran en Netflix que son de un elenco de latinoamericanos. Por el momento no lo veo as. Sigo teniendo la ambición colocada en el ámbito de mi trabajo, no sé qué puede pasar. Ahora voy a filmar con  un director holandés muy bueno, autoral, y el director de fotografía es el belga que hizo Girl, entonces empiezo como a decir “voy a hacer una película autoral”. La voy a hacer en castellano, y lo que me va pasando es que me siento cómodo. Yo me sentí cómodo con Julio Medem como con Pablo Trapero, como con Schindel. Lo que está pasando con El jardín de bronce es maravilloso, en HBO Latinoamérica están felices… Hamlet está todo agotado, salen a la venta y me dicen que en horas se agotan las entradas. Ya llevamos 8 funciones con 1.000 espectadores todas las noches en la sala Martín Coronado del Teatro San Martin. Siento que se valora el trabajo que hago. Es buena tu pregunta, pero no lo tengo claro, como que no me puedo correr del ámbito de que tengo que trabajar en mi próximo personaje, no planifico. No sé si lo piensa así mi agente. Debería hablarlo con él para ver que está pensando

Tuviste reuniones en Los Ángeles...

Tuve una entrevista en William Morris, porque a partir de que trabajé con Edgar Ramírez también me puede interiorizar de lo que está pasando allá. Además una ex pareja que tuve vive en Los Ángeles y vi todo su proceso de cómo fue ir a vivir allá, tener su agente y todo. Vive allá, está totalmente decidida a entrar en la industria y lo va a lograr. Tiene muchísimas condiciones para hacerlo. Ahora lo que sí me di cuenta es que vivo donde quiero vivir y trabajo donde haya trabajo. No me iría a vivir a Los Ángeles. Es una ciudad que me encanta, mi tío vive en Encinitas así que conozco California. Los Ángeles me gusta mucho, pero ahora vi que hay que tener esta palabra que vos dijiste, la ambición. Tenés que tener muy clara tu ambición y dedicarle mucha energía porque está muchísima gente ahí buscando lo mismo, pero también estoy muy agradecido de vivir en una ciudad donde la actuación es algo muy importante. Hay muy buenos actores en Argentina y haberme desarrollado en este país y estar viviendo de mi profesión ya de por si en un país donde hay tantos buenos actores es como un premio en sí mismo.

¿En qué medida crees que tu formación como actor de teatro es lo que te está permitiendo estar viviendo esta situación privilegiada?

En todo. Yo creo que por lo menos para mí lo mejor que me pudo pasar fue a los 20 años, que yo formaba parte del elenco de alumnos del conservatorio, ir a actuar a un festival en Tbilisi, Georgia, y ver a las compañías más importantes de teatro del mundo. Lo que se veía arriba de la escenario era muy virtuoso, pero detrás de eso había horas y horas de entrenamiento vocal, físico, intelectual. No había ninguna persona ahí improvisando o viendo de que se disfrazaba y en ese sentido, a los 20 años, al ver eso, hasta el día de hoy me doy cuenta de que la formación es todo. No puedo dejar de trabajar, de pensar, de crecer, de estudiar cuando puedo, de leer o de hablar con gente que respeto y admiro mucho. Yo creo que la intuición y el sello personal de uno es lo más importante, pero si a eso lo enriqueces con herramientas de formación, vas a seguir teniendo la misma intuición, vas a seguir teniendo tu impronta, pero con un montón de herramientas, porque vas a poder tener la posibilidad de hacer elecciones y ver también cuáles son tus zonas de confort y cuáles no. Yo tengo ahora toda una rutina de tres horas con Hamlet donde Liliana Flores, que ya era mi entrenadora vocal cuando hice La vida es sueño de Calderón de la Barca, me prepara para que mi voz esté sana durante los miércoles, jueves, viernes, sábados y domingos. Además creo que la formación de los actores es en abstracto porque uno se forma y se forma y después hacés un programa de televisión donde sentís que no podés aplicar nada, porque los libros no te convencen, el personaje no tiene mucha vida interesante, porque lo que toca actuar es poco, pero hay que seguir creyendo que esa formación alguna vez la vas a poder aplicar. Cuando cae El patrón y lo aplicas, y de repente empezás a aplicarlo y ahora en Hamlet estoy aplicando todo lo que estudié y lo que sigo estudiando.