Joe Pesci, nominado a Mejor actor de reparto, "The Irishman"

by Paz Mata December 26, 2019
Actor Joe Pesci, Golden Globe nominee

frazer harrison/getty images

¿Qué hubiera sido de Martin Scorsese sin Joe Pesci y viceversa?

El director italoamericano alcanzó la cima, en cuanto a su estilo como cineasta,  dirigiendo a Pesci en Goodfellas, una historia de gángsters desde una mirada y una forma de narrar única en la historia del cine de los últimos cuarenta años. Dándole el papel de Tommy DeVito, Scorsese consiguió catapultar al Oscar al eterno actor de reparto. Cinco años más tarde volvieron a unir fuerzas en Casino, esta vez para dar vida a Nicky Santoro, una suerte de nueva versión de Tommy DeVito, tan inolvidable como aquél. 

Ahora Pesci vuelve a ser dirigido por Martin Scorsese en el que ha sido su papel más importante en la última década, en The Irishman. Pesci, un intérprete de apasionante y poliédrica personalidad, da vida a Russell Bufalino, el hombre que descubrió a Frank Sheeran (Robert De Niro), un simple camionero, y lo convirtió en un matón al servicio de la Mafia, papel por el que ha recibido su tercera nominación al Globo de Oro. El film marca, además, la tercera reunión de Joe Pesci con Robert De Niro, con quien le une no sólo una serie de famosos encuentros profesionales, si no también una profunda amistad y admiración que siente y pronuncia a menudo hacia el talento de su amigo.

Hijo de una peluquera y de un camarero, Pesci nació en Nueva Jersey hace 77 años, curiosamente los mismos que De Niro. Si ha existido alguna predestinación para el oficio de actor, sin duda Pesci fue uno de los que gozaron de ella. Con cinco años ya aparecía en algunas obras de teatro en Nueva York, y con poco más de diez debutaba en televisión. Eso sí, debido a las dificultades económicas de su familia, desempeñó todo tipo de trabajos durante su adolescencia. Mientras, ya empezaba a practicar judo, deporte que siempre le ha apasionado. Además, siempre ha sido un melómano, y un excelente guitarrista. Durante los sesenta fue miembro de la banda Joe Dee and The Starliters, en la que llegó a tocar Jimi Hendrix.

Algunos años más tarde, en 1968, Pesci lanzó un álbum en solitario, con el seudónimo de Joe Ritchie, que se tituló Little Joe Sure Can Sing. Sin duda la gran oportunidad de Joe Pesci llegó con Raging Bull (1980), en la que daba vida a Jay LaMotta, el hermano de Robert De Niro/Jack La Motta, personaje fundamental para comprender gran parte de la neurosis y la violencia autodestructiva del púgil. Fue su primera nominación al Globo de Oro. El resto de la década de los ochenta no fue precisamente un paseo para Pesci, pues apenas pudo participar en filmes importantes, excepto en Once Upon a Time in America (1984), en la que aparecía en un breve papel. Seis años después llegaría su momento, cuando Scorsese le llamó para su inolvidable papel de Tommy DeVito en Goodfellas, su segunda nominación al Globo de Oro.

Pesci había dejado de ser uno de esos secundarios cuya cara se nos queda grabada en la antesala de la memoria para nunca recordar su nombre, a ser un actor secundario importante, que incluso participaba en taquillazos. Tenía cuarenta y siete años. Su personaje en la película de Scorsese es uno de los más impredecibles y violentos, lo que es mucho decir, de la carrera de Scorsese. Parece mentira que un tipo tan bajito pueda dar tanto miedo y provocar tanta inquietud. Aún tendríamos otro memorable papel secundario en el JFK de Oliver Stone (1991), en la que volvía a dar muestras de su genio interpretativo. Al menos pudo participar en el debut como director de De Niro, A Bronx Tale (1993), y sacar su segundo álbum en treinta años, justamente en 1998, tras lo cual decidió retirarse de la interpretación, “por cansancio de un negocio cada vez más aburrido,” según sus palabras y dedicarse por entero a producir música o incluso a producir musicales.

Pero el actor tenía aún mucho que ofrecer, como acaba de demostrar. Gracias a la insistencia de Robert DeNiro y Martin Scorsese, que no aceptaron un NO por respuesta, Pesci nos ha ofrecido otra memorable interpretación.