Jonas Rivera: “Coco fue un película muy importante para Pixar”

by Rocio Ayuso June 19, 2019
Animator and director Jonas Rivera

jeff spicer/getty images

Hace 25 años Jonas Rivera no era más que un becario recién entrado en Pixar de apellido mexicano pero sin hablar una palabra de español. Media vida más tarde el productor de Up e Inside Out, ambas ganadoras del Globo de Oro a mejor película de animación, es parte del equipo directivo de Pixar tras la marcha de John Lasseter. Además de ser el productor ejecutivo de Toy Story 4, el último estreno de este estudio que lleva las aventuras de Woody y Buzz Lightyear aún más lejos de lo que nadie esperó hace un cuarto de siglo. Eso sí, mal que le pene, Rivera sigue sin hablar castellano.

¿Cuándo decidieron acometer un nuevo Toy Story?

Fue muy al principio y hay que darle las gracias a Andrew Stanton porque sin que lo supiéramos nadie y antes incluso de acabar con Toy Story 3 empezó a armar lo que en su opinión podría ser una nueva película. Cuando estrenamos y nos sentimos tan orgullosos de la película, especialmente de su final, que yo mismo dudé de la necesidad de una nueva entrega porque la conclusión de la historia era redonda. ¿Qué más podíamos ofrecer? Pero Andrew nos llevó la contraria y de forma apasionada nos hizo ver que ese era el final de la historia de Andy, no de la saga. En el centro de Toy Story está Woody y esta historia ofrece un cambio a su protagonista.

Ha pasado un cuarto de siglo desde el comienzo de la saga. ¿Quién ha cambiado más, Woody, Pixar o usted?

Se trata de una metáfora interesante porque todo ha cambiado. Toy Story fue nuestra primera película y la primera de animación por ordenador. Ahora es una técnica que domina el panorama pero entonces fuimos pioneros. Yo claro que he cambiado. He pasado la mitad de mi vida en Pixar. Tengo 49 años. Llegué al estudio como un chaval que acababa de finalizar sus estudios. En Pixar conocí a mi esposa. He tenido 3 hijos y mi vida ha dado un vuelco exponencial. Woody es el que menos ha cambiado. Sigue siendo el mismo tipo de buena pasta aunque con muchos errores que le hacen más humano.

¿Y Pixar? Especialmente los dos últimos años se han producido grandes cambios en el estudio.

Claro que se han dado grandes cambios. Tenemos un nuevo edificio, ahora somos 1.200 en lugar de los 120 de cuando comenzamos. El tamaño es tan diferente y a la vez hay tantas cosas que permanecen como ese sabor de “outsiders”, de que no formamos parte de la maquinaria de Hollywood. Nuestras raíces en el norte de California nos separan de Hollywood. La mayor diferencia es que 25 años después en el estudio hay mucha gente que hace un cuarto de siglo no había nacido. Que crecieron viendo otras películas, gente más joven, más diversa, más mujeres, un cambio orgánico que también nos ha llevado a un cambio también orgánico en nuestras historia.

¿Cómo el equipo que se hizo cargo del personaje de Bo Peep, formado íntegramente por mujeres?

No es que buscáramos adrede una mayor presencia de mujeres. No responde a una agenda, pero sí que quisimos darle una fortaleza especial a ese personaje. Y este grupo de profesionales en todas las áreas de la película se llamaron “Equipo Bo”. A veces hasta nos echaban de sus reuniones diciendo eso de “lo que dices es exactamente lo que un tío piensa que ella diría”. Pero la única razón detrás de este equipo es que queríamos que el personaje se sintiera real.

A scene from "Toy Story 4", 2019

Woody y Bo Peep en una escena de Toy Story 4.

pixar/disney

 

Tras el éxito de Coco, ¿no echa a faltar una presencia hispana dentro de la diversidad de Toy Story 4?

Coco fue una película muy importante para Pixar y especialmente para mi dado mi apellido. Estoy muy orgulloso de esa película. En Toy Story 4 hubo muchas ideas y es justo subrayar la falta de un personje más cercano a la cultura hispana. Pero ninguna de las ideas fue acertada en ese sentido y lo que nunca hacemos es dejarnos llevar por una agenda.

¿Qué peso tiene su apellido en su vida?

Me avergüenza reconocer que no hablo español. Mi abuelo por parte de padre era mexicano, nacido en El Paso. Su madre era de Juárez y fue de las que en la década de los 30 cruzó la frontera para que naciera a este lado. Y mi abuela de esa parte de la familia también tenía herencia mexicana. Hablé mucho de mis raíces con Alfred Molina mientras hacíamos Coco. Mi herencia es típica de esa generación estadounidense que en la década de los 50 y 60 solo estaba interesada en la asimilación. Mis abuelos no le enseñaron español a mi padre o sus hermanos y yo tampoco aprendí. Me entristece pero es la verdad de los inmigrantes de esa era.

Además de formar ahora parte de la cúpula directiva de Pixar cuenta con otro éxito profesional en su carrera como fundador de los archivos del estudio.

Es un logro que me llena de orgullo. Adoro la animación y el arte que se genera en el proceso. Existe el sentimiento erróneo de que en Pixar todo está generado por ordenador y no es así. La película está animada y renderizada en ordenadores pero la génesis no se diferencia tanto de una película tradicional. Así que saqué el valor de proponerle a Steve Jobs que construyéramos nuestros propios archivos siguiendo el modelo de Disney. Ahora hay un equipo que lo lleva per me enorgullece haberlo puesto en marcha.

¿Para cuándo Toy Story 5?

No hay nada escrito. Y Pete Docter, ahora al frente del estudio, se inclina más por ideas originales para las próximas películas, algo que me encanta. Coco es el mejor ejemplo. Construimos películas cuyos finales nos hacen sentir bien contando historias completas con significado y emoción. Pero siempre ofrecen una ventana al futuro. Siempre me remonto a cuando era un niño y vi Star Wars. Cuando al final de la primera trilogía reciben la medalla te quedas con un sabor de “¿y ahora qué?” “¿Viven felices y comen perdices?” Quizá no hay porqué prolongar todas las historias, pero la respuesta es que estamos abiertos a todo. Es cierto que tenemos ganas de nuevas historias pero ¿quién sabe si habrá también lugar para un nuevo Toy Story?