Juan Antín: “La animación fue mi cuota de rebeldía”

by Rocio Ayuso June 14, 2019
Directon Juan Antín

A Juan Antín le interesó la animación como forma de rebeldía. Tras una infancia de rodaje en rodaje con uno de los grandes del cine argentino, su padre, Manuel Antín, cuando le tocó el momento de decidir lo que quería ser de mayor prefirió la animación. A ser posible “stop-motion”. Esto no fue posible con Pachamama, su último largometraje animado, pero fue lo único que se le quedó en el tintero de esta historia que le tomó 14 años contar. El resto está ahí, la historia de un pueblo inca y el contraste con los conquistadores cuando llegaron al que llamaban nuevo mundo en busca de oro y sin respetar las tradiciones ancestrales de los viejos del lugar. El fruto de un pasión rebelde ahora en Netflix y que esta semana participa en el Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy.  

¿Merecieron la pena estos 14 años de lucha hasta el estreno de Pachamama?

Espero que mi próxima película me lleve menos tiempo. La mayor parte la pasé buscando financiación. En si misma la producción de Pachamama fue bastante rápida, se hizo en tres años. Pero me bloqueó la búsqueda de financiación. Sobre todo para algo tan diferente.

¿Por qué “Pachamama”? Ni tan siquiera es una leyenda argentina.

La primera chispa me vino cuando presentaba mi primera película, Mercano el Marciano, en el Festival de La Habana de Cine Latinoamericano. Estaba allí, en la playa, y me imaginé cómo tuvo que ser la llegada de los españoles hace más de 500 años. Fue como una visión, los barcos llegando, los indígenas vendo dioses en casas flotantes. Quise contar ese momento a los niños pero desde la visión de los indígenas. Mi esposa es antropóloga y la acompañé en sus labores sociales en comunidades del norte de Argentina donde tuve oportunidad de entrevistar a “shamanes”. Y así me enamoré de la cultura de la “pachamama” que se vive en Bolivia y en Perú pero también al norte de Argentina, una tradición muy fuerte que se celebra haciendo ofrendas para mostrar  gratitud y respeto a la Tierra.

Háblenos del estilo de la animación de Pachamama.

Quería hacerla con muñecos porque quería algo táctil, mostrando los materiales. Pero cuando no pude le pedí a los animadores un estilo de animación muy simple, que pareciera  más “stop-motion” que animación por ordenador. Además nos basamos en las vasijas, en los motivos textiles del arte precolombino, formas muy geométricas. Una perspectiva no realista, más plana, para los indígenas que contrasta con el estilo utilizado para los conquistadores, para los que preferí basarme en el arte del Renacimiento, la pintura de la época en la Europa de la que venían.

A scene from the animated feature "Pachamama", 2018

Una escena de Pachamama.

netflix

 

¿Por qué se interesó en la animación?

Fue mi cuota de rebeldía. Viví mi infancia entre las películas de mi padre y los decorados que mi mamá hacía para sus filmes. Así que cundo fui un poco más grande empecé a buscar algo más personal. Me gustaba mucho la historieta, el dibujo, la ciencia ficción, trabajar con computadoras, la música y la animación juntaba todo esto. Pero no estoy encasillado en la animación. Cada proyecto tiene su mejor manera de ser contado.

En Argentina, el cine de animación tiene una trayectoria muy irregular

La irregularidad es un fruto de la inestabilidad general que hay en el país y que afecta a nuestro cine. Pero es más marcada en la animación porque se trabaja en plazos más largos de producción y en Argentina pensar a largo plazo es tremendo. Aún así el talento es muy grande y yo tengo grandes esperanzas.

¿Quizás la solución está en plataformas globales como Netflix para contar historias locales que lleguen al mundo entero?

Soy de los que creo que cuando cuentas de manera auténtica una historia local, esa historia habla de manera universal. Porque las mismas cosas se repiten en todas las culturas. La ayuda de Netflix fue increíble porque estrenar en cines de manera independiente es un proceso muy difícil y muy largo. Netflix está dando oportunidades a autores independientes. Es una revolución. Pero hay otros ejemplos como Coco, de Pixar, la película que demostró que se pueden contar películas latinoamericanas con raíces autóctonas y llegar al público internacional. Coco abrió una puerta a las historias latinoamericanas y Pachamama se benefició de ese concepto.

¿Cuál es su próximo proyecto?

A la vez que presento Pachamama, el Festival de Annecy es también el lugar perfecto para lanzar mi nuevo proyecto que estoy escribiendo y que espero me tome menos tiempo. Está basado en el Amazonas pero en el futuro. Una mezcla de tradiciones autóctonas y de ciencia ficción, un género que no es habitual en animación.