Juan Minujín: "Siempre tuve un interés muy grande por trabajar afuera"

by Gabriel Lerman November 27, 2019
Argentine actor Juan Minujin

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Quienes no están familiarizados con el cine argentino probablemente lo vieron en un papel de reparto en Focus junto a Will Smith y esa es la única referencia que tengan de Juan Minujín, el actor que en The Two Popes encarna a Jorge Bergoglio en su juventud. Sin embargo en su país natal, este hijo de exiliados que se crió en México los primeros 8 años de su vida y que se forjó profesionalmente en Londres, en donde comenzó su carrera encarnando a una estatua en la calle, es uno de los más famosos, gracias a una larga carrera en cine y televisión. Entre sus papeles protagónicos más celebrados figuras las series El marginal, 100 días para enamorarse y Loco x vos. En el cine, ha participado en Recreo, El amor menos pensado y Zama de Lucrecia Martel.

Cuando presentan la película y dicen “Jonathan Pryce, Anthony Hopkins y Juan Minujín”, ¿cómo te hace sentir?

Me tengo que pellizcar el brazo para darme cuenta que es real. La verdad que para mí es una emoción muy grande participar de una película que aparte dirige Fernando Meirelles, de quien soy un enorme admirador y obviamente estar en un casting con ellos dos para mi es inigualable. Son esas cosas que nunca me hubiera esperado. Son carambolas de la profesión que me trajeron hasta acá y con las cuales estoy muy feliz.

Tu papel no es fácil porque básicamente eres el que tiene que transitar por esa línea delgada de mostrar que fue lo que realmente pasó con Jorge Bergoglio durante la dictadura, ¿qué fue lo que aprendiste en el rodaje sobre este tema?  

Aprendí que alguien puede cambiar. Yo agradecí mucho cuando leí el guión que no se evadiera la parte más oscura de la historia de Bergoglio y que estuviera reflejada en el guión y que se elaborara de alguna manera porque si la película era solamente una cosa muy benevolente con el Papa Francisco hubiera sido más pobre, más plana, y creo que la película tiene muchas capas y eso la hace más completa y más rica. Creo que lo que aprendí es que una persona puede transitar durante su vida algo y cambiarlo, tener arrepentimientos y luego tomar una agenda diferente.

Si tuvieras la oportunidad de conocerlo al Papa Francisco, ¿qué le preguntarías que no pudiste averiguar en tu trabajo de investigación?

Creo que le preguntaría cómo fue ese cambio tan grande que vimos todos de Bergoglio a Francisco. Por lo que yo fui investigando en el trabajo previo al rodaje, todo el mundo con el que hablaba que lo conocía, que había trabajado o que había estudiado con él lo veían como una persona muy estricta, poco simpática, poco empática, muy seria, que nunca sonreía y de pronto se dio un cambio muy grande así que le preguntaría un poco de eso, ¿qué fue lo que lo hizo cambiar de esa manera?

Fueron muchos los que tenían una mirada crítica de Bergoglio y luego se convirtieron en grandes fans suyos...

A mí me pasó lo mismo, se transformó mucho mi visión y mi mirada sobre Bergoglio y sobre el Papa mismo. Yo no soy una persona religiosa ni mis padres tampoco. No tuve una formación religiosa. El Papa para mí siempre fue algo un poco lejano y sobre el cual tampoco tenía grandes simpatías para ser honesto, ahora la agenda que tomó Francisco siendo Papa me parece que es sumamente interesante en términos de desigualdad en el mundo, de refugiados, de cambio climático, de deuda externa de los países tercermundistas, de desplazados y pobreza en general. Me parece que es una agenda muy necesaria y me parece que es alguien que pudo leer muy bien cuáles eran las demandas sociales que se estaban dando a nivel global y las tomó.

Anthony McCarten logra capturar muy bien a la Argentina, a pesar de que él escribió este guión sin haber ido nunca allí. ¿Ese buen retrato tuvo que ver con que estuvieras allí o todo estaba en el texto original?

Es un poco las dos cosas, no por mi participación solamente sino por todo el equipo argentino. El guión estaba muy bien escrito. Realmente la Argentina estaba muy bien retratada y sobre todo la relación íntima de ellos dos. También creo que influyó mucho la mirada de Fernando, que es un director brasileño que conoce muy bien lo que es el caos latinoamericano, que por ahí no es tan fácil de entender desde afuera. Creo que la mirada de Fernando le dio una impronta muy fuerte y muy latinoamericana a la película.

¿Cómo fue el trabajo con Fernando y con un equipo de las dimensiones de esta producción, filmando en sitios no necesariamente muy fáciles?

Fue muy novedoso en el sentido de que fue un equipo enorme pero a diferencia de otras producciones internacionales en las que yo había participado esta tuvo algo muy particular que fue que la comunión entre Fernando y César Charlone, que es el director de fotografía. Le daba algo casi de película independiente, con una estructura enorme pero ellos dos trabajando de una manera como si estuvieran filmando un corto de la universidad, con una libertad, una frescura, un desparpajo para encarar las escenas y los temas densos que se tratan en la parte de los flashbacks en Argentina muy llamativa. Lo que más me llamó la atención fue eso, que dentro de una estructura hollywoodense descomunalmente grande para los estándares de Argentina, así y todo se pudo sostener mucho un espíritu muy libre de trabajo.

¿Y cómo fue trabajar en Focus con una estrella como Will Smith en Buenos Aires?

En un punto fue un poco lo opuesto en el sentido de que estaba todo mucho más arreglados y coordinados los días de trabajo en Focus, a pesar de que también improvisamos muchísimo con Will Smith y los directores Glenn Ficarra y John Requa, que son de improvisar y además era una comedia entonces todo el tiempo se estaba buscando el humor y cosas nuevas. Esta película te diría que fue un poco más experimental.

En el 2011 dirigiste una película, Cowboy, que trataba de un actor argentino que quiere trabajar en producciones norteamericanas, ¿es un deseo que se te hizo realidad?

Bueno la verdad que sí, es muy llamativo, yo escribí ese guión y lo dirigí en el 2011 y era eso, un actor argentino que quería trabajar en una producción de Hollywood que se hacía en Argentina así que la verdad que las similitudes son bastante grandes. Son esas vueltas de la vida y del destino, de esas carambolas que de pronto te vuelven de una manera muy simpática, muy linda.

Tienes algo que no muchos compatriotas tuyos en el medio tienen y es que estudiaste en Londres, ¿el inglés ha sido la clave para conseguir estos papeles?

En el caso de Focus sí fue en parte por el inglés. Yo viví de bebé en Londres y después viví en México hasta 1983 pero mi padre vive en Nueva York hace como 20 años y parte de mi familia está en Estados Unidos. Estudié teatro en Londres un par de años, también durante mi adolescencia estudié un tiempo en Oxford. Y como te digo, mi papá está casado con una norteamericana y el inglés es algo que circula mucho en mi familia y además a mí me gustan mucho los idiomas. Y también yo siempre tuve un interés muy grande por trabajar afuera, no solamente por Hollywood pero sí porque me interesa mucho cómo trabajan otros, cómo hacen cine otras industrias. Siempre tuve un poco el foco puesto ahí a pesar de que estoy establecido en Argentina y tengo mi familia allá, pero siempre eso de internacionalizar mi carrera estuvo en mí mira. En Cowboy mismo hay una gran parte de la película que es en inglés con actores norteamericanos. Obviamente es una facilidad que tengo. Me gusta mucho actuar en inglés, tiene algo en donde te sentís un poco más libre. De todas maneras justamente en esta película la actuación no era en inglés pero si lo usé en el trabajo cotidiano porque una gran parte del equipo hablaba inglés.

En Argentina tienes una posición como actor muy privilegiada y aquí, como se dice, serías “cola de león”.  ¿Te tienta lo suficiente venirte para acá a trabajar si a partir de esta película se fijan en ti y te invitan?

Sí pero te digo la verdad también hay algo que me resultó muy interesante en toda esta gira promocional de la película que yo acompañé en algunos tramos porque estoy haciendo teatro en Argentina entonces no puedo ir a todos los viajes pero sí fui a Toronto, Londres, Los Ángeles y ahora estoy aquí en Miami. Si hay algo que es interesante también después de transitar un tiempo de “fama” o “popularidad” en la Argentina de pronto es estar en un lugar en donde no te conoce nadie, donde podés ver un poco el proceso desde afuera, entrar a una alfombra roja y que a nadie le llame la atención que estás y que nadie te saque fotos ni nada.

Jonathan Pryce habló muy bien de ti y contó que lo ayudaste con el español. ¿Cómo fue el trabajo con él?

Apenas me confirmaron a mí que yo iba a hacer el rol, me llevaron a Londres y ahí trabajé unos días con Jonathan y con Fernando. El trabajo con Jonathan basicamente fue conocerlo, compartir miradas, notas sobre el personaje y trabajar más que sobre el español de Jonathan, en el acento argentino en su inglés, no sólo el acento sino la forma de expresarse que tenemos los argentinos, de mover las manos, de cómo se expresaría una idea en inglés. Jonathan quería ser muy preciso y no tener simplemente un acento hispano sino tener un acento argentino y me parece que lo consiguió porque se lo ve muy argentino y un poco fue ese el trabajo. Fernando no quería que yo imitara gestos de Jonathan ni nada de eso sino que al contrario, que Bergoglio y Francisco fueran personajes casi opuestos, entonces trabajamos con mucha libertad cada uno en su rol.

Y hablando de maneras de hablar, ¿te quedó el acento mexicano en algún lado?

En algún lado, sí. En algunas oportunidades que tuve en casting las he hecho en mexicano y sí, lo tengo. Yo viví 8 años en México y de hecho aprendí a hablar en mexicano así que cuando voy a México lo tengo, lo que pasa que es como que estoy muy distanciado, pero si tengo que actuar me sale fácilmente

¿Cómo te marcaron esos años y el haber crecido como un extranjero en México?

Me marcaron mucho. En parte creo que algo de la búsqueda de lo internacional también tiene que ver con eso, con que yo me crié en otro país y con muchos amigos no sólo mexicanos sino también uruguayos, brasileros y toda una gran comunidad de gente que estaba exiliada en México en los años 70 y 80. Tuve una infancia muy feliz y a la vez muy melancólica porque obviamente los adultos que estaban en esa situación tenían mucha melancolía por volver a la Argentina pero la verdad es que México fue un país muy generoso para nosotros.