Juana Acosta: "Estoy súper abierta a trabajar en Estados Unidos"

by Gabriel Lerman September 17, 2019
Actress Juana Acosta

samuel de roman/getty images

Ha logrado triunfar en el cine español, el francés y el colombiano gracias a su precisa formación actoral, una belleza impactante y un manejo sorprendente de idiomas y acentos. Y ahora la colombiana Juana Acosta se ha lanzado a conquistar Hollywood, y lo ha hecho con una primera película, Imprisoned, en la que tiene intensas escenas con el nominado al Globo de Oro Laurence Fishburne. En el filme, que ya se exhibe en los cines de Estados Unidos, Juana encarna a María, una mujer decidida a todo con tal de impedir que su esposo (su compatriota Juan Pablo Raba) regrese a la cárcel, incluso aceptar los avances del director de la prisión, interpretado por Fisburne.

Tienes una larga carrera que incluye España, Colombia, Francia, pero Imprisoned es tu primer encuentro con el cine norteamericano. ¿Cómo fue la experiencia de encontrarte con este mar diferente de la actuación?

Es verdad que yo hice mi carrera sobre todo en Europa y Latinoamérica. La influencia que tenía en la época del colegio era más europea que americana, y a lo mejor eso marcó mi camino. En lugar de seguir hacia Hollywood el movimiento que hice fue hacia Europa. Siempre estuve muy enamorada de joven del cine europeo, del cine francés, y además había sido educada por los franceses. Fui al Liceo que como sabes es un colegio absolutamente bilingüe. Es curioso cómo la vida me llevó a tener mi primera experiencia en una película americana cerca de los 40 años. Yo tengo ahora 42 años. Era una cuenta pendiente el hecho de trabajar en inglés y hacer algo en Estados Unidos. Pero como te decía antes no fue mi primer impulso al terminar mi formación. Pero es algo que disfruté muchísimo y que me encantaría que pudiera seguir teniendo cierta continuidad. Primero el hecho de trabajar con un actor de la talla de Laurence Fishburne fue un regalo, que además de ser un actor maravilloso es un ser humano que me cautivó y me mostró cómo una gran estrella puede ser una persona humilde y generosa. Laurence tiene una hondura, una manera de expresarse, de hablar inglés, tiene un peso en cada cosa que dice que para mí era un aprendizaje constante. El inglés es mi tercera lengua, lo fui a aprender a Estados Unidos cuando ya había terminado el colegio. Tenía muchas ganas de tener esa oportunidad y con Imprisoned lo pude jugar a fondo, el personaje habla el 80 por ciento de la película en inglés y el 20 en español. Convencimos al director Paul Kampf que nos permitiera hacer algunas escenas en castellano, que también le proporciona a la película mucha riqueza. Esto está comenzando a pasar. Series como Narcos han marcado un antes y un después en cómo los americanos y el mundo se están empezando a acostumbrar a ver ficciones que no sean solamente en inglés, entonces me encanta esa mezcla que tiene la película de Latinoamérica y Norteamérica.

¿Notaste que hubiera una diferencia con Fishburne en cuanto a los estilos de actuación?

Lo que me encantó fue ver una disposición suya ante el trabajo muy inmediata. Estábamos los dos justo antes de empezar a rodar, nos sentaban juntos un ratito esperando que terminaran de poner las luces. De repente teníamos una charla de algo más personal, y decían “rodamos”, y él ya como desde que está sentado allí hablando conmigo ha comenzado a trabajar. Como que no necesita hacer grandes movimientos para entrar a escena y darlo todo, y eso me encantó. Era como aprovechar al máximo lo que te está pasando ahora, en este momento, y ponerlo a favor. En mi manera de trabajar también está eso, yo en él lo noté de una manera muy interesante, no es un actor que antes de trabajar lo ves concentrarse. Es un actor que está todo el tiempo concentrado, puede estar hablando de algo personal pero ya está trabajando. Otros actores calientan la voz, se mueven, hacen cosas raras. Laurence todo el rato está en su lugar, en su centro, dicen “acción” y él me mira y va a fondo. Hay una inmediatez que la da el oficio. A mí también me pasa: a medida que voy avanzando y creciendo y haciendo más películas mi disposición es más clara. Cuando tengo escenas dramáticas fuertes, desde que me levanto por la mañana, de alguna manera eso ya se está cocinando dentro de mí.

¿Y cómo fue lo de volver a trabajar con Juan Pablo Raba?

Con Juan Pablo hice la última serie de televisión que yo rodé en Colombia antes de venirme a vivir a España, como protagonista, era La reina de Queens, de esto hace 20 años. Hicimos la primera película que produjo Netflix en español, hace 7 años, también ahí estábamos juntos, se llama El cártel de los sapos. Este sería nuestro cuarto proyecto juntos. Aparte de ser muy buenos amigos, porque nos conocemos de toda la vida, yo admiro mucho a Juan Pablo por la capacidad de trabajo y por su talento. Aparte es un ser humano excepcional. Entonces nos conocemos mucho, nos queremos, y creo que eso permitió que nuestro trabajo fuera más sencillo entre los dos: hay una historia en común. La cuestión era imaginarnos a una pareja que se amaba profundamente, como en el caso de la película lo hacen María y Dylan. Trabajamos muy bien, nos queremos, hay química entre los dos, hay mucho respeto mutuo, y contar esta historia tan pura y dramática para los dos era un regalo.

Tengo entendido que esta película se filmó justo antes del huracán María. ¿De qué manera te impactó a ti personalmente cuando te enteraste de lo que había pasado, después de estar tanto tiempo en Puerto Rico?

Me afectó mucho. Yo no conocía Puerto Rico, mi acercamiento a la isla fue hacer la película. Me fascinó la belleza de la isla, porque eso es un paraíso, pero sobre todo me tocó muy hondamente su gente. El equipo era en su mayoría puertorriqueño, menos algunas cabezas de equipo que no eran de Puerto Rico, y me sentí como en mi casa. Los colombianos son gente muy cariñosa, alegre. Me recuerdan a la gente de la costa en Colombia. Me sentí querida, contenida, cuidada. Hice lazos muy fuertes con el equipo, y cuando pasó el huracán se me rompió el corazón, ha sido durísimo lo que les pasó. La isla fue muy perjudicada, todavía se nota mucho que allí fue muy duro. Para mí fue realmente fuerte porque acabábamos de irnos de allí cuando pasó el huracán. Ahora he regresado a estrenar la película allí y me he reencontrado con muchos, ha sido muy bonito volverles a ver, ver que están bien. Y cada vez se está filmando más en la isla.

Estás muy bien posicionada en España y en Francia, me imagino que te metería en un problema que te empiecen a llamar de aquí, ¿o no?

Para nada. Una de las cosas de las que estoy orgullosa en casi 24 años de carrera, es el hecho de haber podido conformar un equipo internacional como el que tengo, tan potente. Desde hace 20 años tengo una representante en España, y tengo una en París, una en México, una en Colombia, tengo representantes en Los Ángeles y en Chile.

Y ese equipo, que me ha llevado muchos años conformar, funciona como un reloj. Eso es lo que me proporciona más opciones de trabajo. Yo soy una mujer muy curiosa y muy trabajadora. Me llegan propuestas de muchos lugares. Yo amo vivir en España, Madrid es la ciudad que elegí para vivir  y es mi base, y tengo a mi hija, entonces yo siempre vuelvo a Madrid, soy muy nómada y me gusta viajar, buscar aventuras, me gusta que las películas te lleven a descubrir el mundo. Pero lo que realmente me engancha son las historias y los buenos personajes. Yo estuve en Los Ángeles y había firmado contrato de exclusividad de un año con una agencia, pero no apareció ningún proyecto que a mí me justificara firmar tantos años de exclusividad con ellos después de que me hubiera costado tanto levantar mi carrera en Europa. En este momento me están llegando los personajes que yo quiero interpretar, personajes definidos, potentes. Tengo ahora los protagónicos más increíbles en Europa, tengo películas en Francia, también en Iberoamérica y Latinoamérica, se están haciendo películas buenísimas, tengo proyectos muy interesantes con Cuba, con Colombia, con México, con España, con Francia. Entonces para que yo haga el movimiento tiene que ser algo que me guste mucho. Esta película es un primer paso: hacerla en inglés, trabajar con un buen actor como Laurence, tener la experiencia de trabajar con el idioma, ver cómo me muevo con el inglés, estoy bastante orgullosa con el resultado del trabajo. Yo estoy súper abierta a trabajar en Estados Unidos, pero creo que todo va llegando poco a poco. Tiene que ser algo que me encante para que yo pueda hacer ese movimiento, porque tengo mucho trabajo en Europa. Ojalá que este sea el germen, el inicio de muchos futuros bonitos proyectos, me encantaría.

A scene from "Imprisoned", 2018

Una escena de Imprisoned.

cinema libre estudio

Y si te llega un proyecto de Colombia, ¿tiene un punto extra por ser de tu tierra?

Claro. Me gusta mucho volver a mi tierra, pasar tiempo allá, tengo mucha familia allá. De las últimas películas que hice, una en co-producción con Colombia era Anna, que me trajo tantas alegrías: por Anna me dieron el Macondo, que es el premio de la Academia Colombiana, como mejor actriz. Me dieron el Fénix y el Platino como mejor actriz, tengo los dos premios iberoamericanos, es una película colombiana-francesa. Yo sé que en Colombia hay talentos que están trascendiendo, se están haciendo cosas importantes: Ciro Guerra hizo El abrazo de la serpiente, nominada al Oscar, ahora Pájaros de verano. Yo quiero seguir siempre vinculada con mi país y quiero seguir siempre contando historias colombianas. Quizá le dé prioridad a los proyectos colombianos, pero en realidad le doy prioridad a los personajes que me apasionan, a las historias que me tocan el corazón.

¿Tu relación hoy con la actuación es diferente que cuando llegaste a lo de Juan Carlos Corazza en Madrid?

Totalmente diferente. Juan Carlos hoy es uno de mis grandes amigos, aparte es mi coach. Preparo todos los personajes con Juan Carlos, todas las películas, las series. Imagínate la relación que tengo con él, yo llegué a España en el año ’97. Una actriz colombiana me había hablado de Juan Carlos en su escuela y yo hice el movimiento a Europa para conocerlo y estudiar con él. Casi que cambié el rumbo de mi vida. Mi padre falleció cuando yo tenía 16 años y tengo una relación con Juan Carlos casi familiar. Me ayudó muchísimo. Creo que es bastante genio, y realmente yo amaba este oficio, él fue el que me ayudó y me dio las herramientas para que yo avanzara, creciera como actriz y amara esta profesión. Esto se lo agradeceré toda mi vida. Me dio alas para que volara alto y lejos, y siempre me acompaña y está conmigo apoyándome. Me cambió todo, desde que empecé a estudiar siento que puedo disfrutar muchísimo más el trabajo.

Tu hermana menor también es actriz, y del lado de la familia de tu ex marido son todos actores, ¿tú crees que eso es genético?

Mira, no sé, es curioso porque yo en mi casa fui la primera. Luego mi hermana, y terminé uniéndome a un argentino con padre actor, hermana actriz. ¿Y qué crees que quiere ser mi hija? Actriz, por supuesto. Puede ser que tenga algo de genético, pero eso hay que cultivarlo. Hay gente que ha nacido iluminada, hay gente que no tanto. Hay gente que a través de su trabajo va afinando su talento. Lola quiere ser actriz, tiene toda la familia de actores. Y todo el mundo me lo dice: va a ser actriz.