Judi Dench, nominada a Mejor actriz de comedia o musical

by Rocio Ayuso December 17, 2017
Judi Dench. Golden Globe winner

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Judi Dench tiene 82 años, acaba de cumplir seis décadas como actriz, está perdiendo la vista culpa de degeneración macular y a veces, conversando, se la nota un halo de ensimismamiento o quizá un punto de sordera. Pero lo que está claro es que nada detiene a la mujer que más veces ha interpretado a una reina, a esta joya británica a la que nunca se le acaban las pilas. O la risa. “Soy la persona menos majestuosa que puedas ver”, resume a la HFPA la ahora candidata al Globo de Oro a Mejor actriz en comedia o musical gracias a su trabajo en Victoria & Abdul.

Su espíritu lo lleva tatuado en la muñeca: Carpe Diem. “Aprovecha el día. No hay tiempo que perder”, traduce del tatuaje que se hizo de compras un día con su hija cuando acababa de cumplir los ochenta. Y Dench es de las que no miente. Solo este año ha estrenado tres películas, Tulip Fever, Murder in the Orient Express y la que le ha dado su nueva nominación, otro retrato de la realeza británica que tantas veces ha interpretado.

Los papeles de reina son los que también más premios le han deparado a esta actriz que comenzó en el teatro, trabajó con la Royal Shakespeare Company y solo se pasó al cine ya entrada en años. De hecho su primer Globo de Oro lo obtuvo interpretando al mismo personaje, la reina Victoria, en Mrs. Brown (1998), tan pintoresco en sus relaciones que ahora retoma en Victoria & Abdul. Dench consiguió otro Globo de Oro con The Last of the Blonde Bombshells (2001) y además ha defendido otras diez candidaturas a este premio que anualmente entrega la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood, incluyendo la actual. Entre sus trabajos nominados están el de esa otra reina en Shakespeare in Love (1999), Chocolat (2001), Iris (2002), Mrs. Henderson Presents (2006), Notes on a Scandal (2007), The Best Exotic Marigold Hotel (2013), Philomena (2014) y dos veces por su trabajo en la serie Cranford.

Pese a los premios, la actriz asegura que trabaja por amistad. Y porque puede. De hecho su labor junto a Kenneth Branagh este año fue su décima colaboración con este amante del bardo al que llama amigo. “Solo pienso en la suerte que tengo. En lo increíblemente agradecida que estoy de que me ofrezcan trabajo. La suerte de seguir trabajando”, se explaya la británica comiéndose el mundo.

Además de su carpe diem Dench ha hecho famosos otros tatuajes más perecederos. Por ejemplo el que decía 007 en su espalda trazado con cristales de Swarovski para una de las premieres de James Bond. Si alguien todavía no conocía para entonces a esta nacida en York (Reino Unido) en 1934, la saga del espía al servicio de su Majestad la encumbró cara al gran público y ella inmortalizó a una nueva “M”.

Hay otro tatuaje ahora mucho más controvertido. El que en su día se maquilló en el trasero como si fuera real para expresarle su agradecimiento a Harvey Weinstein, el hombre que apostó por el comienzo de su carrera en el cine. Pero nada más conocerse las denuncias sexuales contra el magnate de Hollywood, Dench dejó claro su “horror” ante los abusos cometidos por el que un día llamó amigo y sobre el que no quiere hablar más. “Hay veces en las que tienes que lidiar con matones”, resume.

Casada durante tres décadas con el también actor Michael Williams hasta su muerte, Dench no oculta la felicidad que ha vuelto a encontrar junto a David Mills, un naturalista ocho años más joven que ella. La actriz no juzga, ni a sus personajes ni a ella misma. Y sobre todo disfruta de la vida, en cine o en teatro, donde también continúa trabajando. O, fuera de la interpretación, contenta con una vida muy organizada donde le gusta dar un paseo ligero diario de diez minutos, pintar sus propios cuadros para ella misma y sobre todo aprender todos los días una nueva palabra. La de hoy: Anatidafobia o miedo irracional a que te mire un pato.