Julianne Nicholson: "Mis ojos se han abierto a América Latina"

by Gabriel Lerman September 12, 2019
Actress Julianne Nicholson

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Tiene una presencia regular en el cine y la televisión norteamericana, en donde la hemos visto en los últimos años en películas como I, Tonya, Novitiate, y August: Osage County, por la que obtuvo una nominación al Mejor elenco del premio del Sindicato de Actores (SAG, por sus siglas en inglés). También ha estado en series como Boardwalk Empire, Masters of Sex, y la miniserie The Menendez Murders de Law & Order. Tal vez por eso su presencia en Monos, la película de Alejandro Landes rodada en sitios inhospitos de Colombia, genera cierto impacto. El filme, que ha sido elegido para representar a ese país en el Oscar y ganó la competencia internacional en el Festival de Sundance, además de recibir premios en Cartagena, SANFIC, Odessa, Toulouse y Transilvania viene generando olas con su historia sobre un grupo de niños guerrilleros que deben cuidar a una doctora estadounidense (Nicholson) que ha sido tomada prisionera. Pero además, en el reciente Festival de Cine Latino de Los Ángeles (LALIFF), se exhibió Initials SG, la comedia que Nicholson filmó en Argentina junto a la estrella local Diego Peretti. Monos, que fue exhibida en el ciclo de cine internacional que viene realizando la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood (HFPA) junto a la American Cinematheque, se estrena esta semana en Estados Unidos.

¿Cómo fue que terminaste en Colombia rodando Monos?

Esa es la pregunta que se hace todo el mundo. Un director de reparto con el que ya he trabajado, Eyde Belasco, me envió el guion. Ella ya había trabajado con Alejandro y supongo que se lo enviaron a algunas actrices. Y yo fui la única lo suficientemente loca como para decir que sí.

¿Sabían que de niña habías vivido en el bosque con tus padres?

No, no lo sabían. Es cierto, hubo un período de mi infancia en la que vivimos en el bosque sin electricidad ni agua corriente. Eso me ayudó para el papel, porque puedo vivir sin electricidad. Puedo vivir en una carpa...

Dijiste que si y luego te fuiste a filmar a un sitio a 3 horas de Medellín, en el que los celulares no tenían recepción...

Fue exactamente así. Pero estoy muy agradecida por la experiencia. Fue uno de los trabajos más creativos y desafiantes que he hecho. Pero además me permitió una transformación personal, porque hubo días en los que no me tocaba trabajar y tuve mucho tiempo para mi misma, nadando en el río, leyendo, pensando...

¿Cuánto tiempo estuviste en la jungla?

Tres semanas y otras 3 en la montaña. Ellos estuvieron una semana más en cada locación. Pero pude volver por una semana a ver a mi familia y recuperar mi sanidad mental.

¿Disfutas más de tu vida regular después de haber encarnado a una mujer que está cautiva en la selva?

Claro. Un día en que llevábamos dos semanas y media en la jungla fuimos a un pueblito del que no recuerdo el nombre y me pude pedir un café con leche, y fue lo más delicioso que probé en mi vida. Las cosas se vuelven muy especiales cuando no las tienes durante un tiempo.

Regresar al confort de tu casa fue mágico, me imagino...

Por supuesto. Sin embargo, hubo un período de readaptación. Cuando volví de la jungla, me la pasé una semana soñando con ella durante una semana, con sueños muy vívidos y muy incómodos.

O sea que la extrañabas, en cierto sentido...

Si. Estuve allí el tiempo justo. Tenía una familia, una vida y una realidad a la que tenía que volver. Pero fue un sitio muy poderoso para estar.

Actress Julianne Moore in Sundance 2019

Con los actores Sofia Buenaventura, Deiby Rueda, el director Alejandro Landes, y el actor Moises Arias, en la premiere de Monos en el Sundance Film Festival, 2019.

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¿Cuán difícil te resulta actuar cuando estás en un ambiente tan extraño para ti?

Yo creo que las condiciones ayudan. Si hubiera tenido que vivir en esas condiciones mientras filmábamos una comedia romántica habría sido más difícil. Pero Alejandro fue un gran líder. Lo hubiéramos seguido a cualquier sitio. Tuve dos experiencias simultáneas. Por un lado me sentía muy sola, aislada e incómoda, pero por el otro disfruté de tanta humanidad y amor, porque éramos como una familia, a pesar de que yo venía de un lugar muy distinto al de los demás.

Te tocó trabajar con actores no profesionales. ¿Cómo fue colaborar con ellos?

Fue maravilloso. Esos niños son increíbles. Van a estar para siempre en mi corazón. Ellos estuvieron allí mucho más tiempo que yo. Además vivían todos juntos en una carpa y estuvieron juntos durante dos meses. Los entrenaron durante dos semanas y hubo un proceso de casting muy riguroso. Como actores no tenían ideas ni preconceptos sobre cómo se tenían que hacer las cosas. Alejandro les pedía que reaccionaran frente a lo que estaba pasando, por lo que ellos respondían de una manera que no habría sido igual si hubiesen estado entrenados como actores.

¿Cuán difícil fue decirle a tu marido y a tus hijos que después de haber estado tanto tiempo en Colombia, te ibas a ir a Argentina a filmar otra película?

Fue duro. Es muy complicado ser esposa, madre y actriz. En el caso de Monos me enamoré del guion y vi una película que Alejandro había hecho antes y me encantó. Lo resolví estando fuera por tres semanas, una en casa y fuera otras tres semanas. No fue fácil pero lo pudimos resolver. Mi esposo es actor y siempre hablamos con nuestros hijos de que tenemos que salir a trabajar para ganar dinero, pero que somos afortunados de poder hacer lo que nos gusta. Yo siempre me digo que estoy tratando de dar el ejemplo, descubriendo cosas que me gustan e ir a hacerlas. A veces eso requiere de sacrificios. Mi esposo me apoya y es un padre asombroso. A veces, me toca a mi quedarme con los niños cuando mi esposa se va a hacer una obra. Así es nuestra vida, y nunca las cosas son muy simples.

¿Lograste sorprender a tus hijos contándole lo que fue filmar en la selva?

Por suerte teníamos wi-fi, por lo que podía comunicarme con Skype con ellos, mandarles fotos y regalos digitales. Nos veíamos y hablábamos todos los días. En la jungla tenían un teléfono satelital para emergencias, y cada tantos días, podía llamarlos y hablar con ellos durante 10 minutos. Eso hacía las cosas mas duras, a veces me preguntaba si no era mejor no hablar que tener que cortarles. Pero les conté todos los detalles, les mostré fotos de con quienes estuve trabajando e hice videos que recién enviaba cuando tenía señal. Trato de incluirlos tanto como puedo en mis experiencias laborales.

¿Cómo fue que terminaste luego en Buenos Aires filmando una película con Diego Peretti?

Tuve suerte. Mi objetivo como actriz es ir a diferentes lugares y experimentar nuevas culturas, para ampliar mi mirada del mundo y también la de los demás. No me alcanza con contar historias que ocurren en Estados Unidos. Por lo tanto me encanta tener nuevas experiencias. Me encanta Diego Peretti. No sabía quien era. No habla inglés y yo casi no hablo español. Nos comunicábamos a través de los directores. Pero fue un placer trabajar con él. Me sentí como si estuviera viviendo en una película extranjera simplemente por estar con él. En realidad, filmé Initials SG dos años y medio después de hacer Monos. Pasó mucho tiempo entre una película y otra. Estuve en casa durante más de dos años. Hablé con mi familia y les dije que sería divertido aceptar un desafío como este, hacer una película que es a la vez oscura y divertida. Fue otra experiencia que disfruté mucho.

¿Cómo te resultó Buenos Aires?

Me encantó la gente, son todos muy abiertos y Buenos Aires es una ciudad hermosa. Es una mezcla de Europa con Sudamérica. Me gustaron mucho los bulevares amplios y lo limpio que está todo. Comí el mejor helado de mi vida. Podrían haber usado un poco más de vegetales en las comidas. Hay mucha carne. Pero me encantó. Cuando no estaba trabajando o en los fines de semana salía a caminar y a disfrutar de los cafés. Me siento muy afortunada de haber tenido la oportunidad de descubrir la ciudad.

¿Cómo compararías tu trabajo en Hollywood con el que hiciste en Colombia y Argentina?

Diría que en Colombia no hay reglas a la hora de filmar. Eso me pareció muy estimulante y salvaje. En Hollywood hay que lidiar con los representantes y los sindicatos y uno siente que siempre te están observando. No necesariamente es algo malo. Pero allí yo sentía que todo dependía de mi, para bien o para mal. Filmar en Buenos Aires una película independiente es similar a hacerlo en cualquier otro sitio. No hay mucho dinero, por lo que uno trata de hacer lo mejor que puede con muy poco, y todo el mundo trabaja muy duro. La sensación de que hay que hacer el mejor trabajo posible es el mismo aquí o allá. Creo que la mayor diferencia es que a la hora del almuerzo se tomaban más tiempo en Buenos Aires...

¿Trabajar en estas películas te generó un nuevo interés en el cine latinoamericano?

Si. Siento que mis ojos se han abierto a América Latina de una forma en que no lo estaban antes. Me ha dado una apreciación diferente de esos sitios. Además fui al Festival de Cartagena en marzo y disfruté mucho de Colombia. Estuve mucho más tiempo allí que en Buenos Aires, que también me gusta. Tengo que aprender un poco más de español. No hablarlo me avergüenza un poco. Traté de pedir un helado en Buenos Aires y no logré hacerme entender...