La HFPA ayuda a restaurar una obra maestra del cine latinoamericano

by Gabriel Lerman February 10, 2016

Corría 1956 y un prometedor director de cine argentino llamado Fernando Ayala dirigía su segunda película, a la sazón su primer drama. Se llamaba Los tallos amargos, y estaba basada en una novela del periodista Adolfo Jasca, quien había ganado el prestigioso premio de la editorial Emecé. La historia de un crimen perfecto que sólo falla en la conciencia moral del que lo comete, Los tallos amargos fue protagonizado por estrellas de la época como Carlos Cores, Aida Luz y Julia Sandoval, pero también marcó el debut de la actriz Gilda Louseck, quien tendría una larga carrera por delante. La película, producida cuando el cine argentino todavía se distribuía con éxito en toda América Latina, contaba con algunas singularidades. La música había corrido por cuenta de un tal Astor Piazzolla, quien ya había compuesto la banda sonora de unas 6 películas para cuando lo contrató Ayala, y la dirección de fotografía estuvo a cargo del chileno Ricardo Younis, un discípulo del norteamericano Gregg Toland, el mismo que ganó el Oscar por Wuthering Heights en 1940 y fue nominado a ese premio por la inolvidable Citizen Kane.

Aunque Los tallos amargos fue un gran éxito de taquilla y ganó en 1957 el Condor de Plata a la Mejor Película y también el premio al mejor director para Ayala, ambos otorgados por la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina, como ocurrió con la mayor parte de la producción fílmica de la época la película cayó en el olvido.

Sin embargo en el año 2000, una insólita noticia la volvió a poner de moda. Una encuesta de American Cinematographer, la revista especializada que edita la American Society of Cinematographers, la incluyó en su lista de filmes realizados entre 1950 y 1997 que a juicio de los participantes en una encuesta tenía una de las mejores fotografías de todo el período. Un indiscutible reconocimiento a Younis, y por elevación a Toland, que figuraba en el primer puesto con Citizen Kane, la decisión de la revista sorprendió porque se trataba del único film latinoamericano en ser incluido, ya que ni siquiera figuraban las producciones mexicanas que contaron con la cinematografía del genial Gabriel Figueroa, un confeso admirador de Younis. Los tallos amargos ocupó el puesto 49 en la lista de American Cinematographer, compartiendo el honor con películas mas reverenciadas como Cleopatra, The French Lieutenant Woman, Les Diaboliques, On the Waterfront,Platoon y Rear Window, entre otras.

Cuando Fernando Martín Peña descubrió una vieja copia de Los tallos amargos deteriorándose en la filmoteca de un coleccionista en Buenos Aires, supo que tenía que hacer algo para rescatar a la joya del cine latinoamericano y le propuso a Eddie Muller, el fundador y presidente de la Film Noir Foundation de San Francisco una restauración como las que suelen hacerse con muchas películas norteamericanas. Gracias a generosas donaciones, entre ellas la de la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood y al intenso trabajo del laboratorio de restauración del Archivo de Cine y Televisión de UCLA, el film puede verse hoy en una pristina copia en 35 milímetros, que tras debutar en octubre en el Festival Internacional de Mar del Plata se exhibió por primera vez en Estados Unidos días atrás durante el Festival de Cine Negro de San Francisco en el histórico cine Castro, una sala de la década del '20 con capacidad para 1400 personas, en una función a sala llena en la que la HFPA estuvo representada por uno de sus miembros, Yoram Kahana.

Los tallos amargos partirá pronto en una gira por Estados Unidos con una primera escala en Los Ángeles, en donde será proyectada por la American Cinemateque en el histórico cine Egyptian del 15 al 24 de abril.

Gabriel Lerman