Leandro Fernández: “Yo nunca habría soñado con Charlize”

by Rocio Ayuso June 26, 2020
Comic Boob artists Leandro Fernandez

Mientras el mundo tiene la mirada en Charlize Theron, la estrella sudafricana tiene el ojo puesto en el mundo del cómic donde ha encontrado inspiración para su próximo estreno, The Old Guard. La premisa de esta saga de acción nace del cómic del mismo título que, con guion de Greg Rucka, el argentino Leandro Fernández se encargo de poner rostro y cuerpo encargándose de sus dibujos.

¿Cómo surge la idea de hacer un cómic como The Old Guard?

Desde hace un tiempo, y tras muchos años trabajando para Marvel con personajes populares de la franquicia, había empezado a buscar personajes originales en coautoría con sus guionistas. Greg, con el que trabajé hace años, me vino con esta propuesta. Y decidimos desarrollarla. Al ser una obra de autor nos tomamos nuestro tiempo para hacerlo de la mejor manera posible, trabajando con mucha libertad y tratando de divertirnos.

¿Se lo plantearon desde el principio como una saga?

Greg quería hacer un único volumen, pero cuando empecé a diseñar este universo le dije que teníamos una trama larguísima de inmortales y le dimos forma para que fuera una historia dividida en tres volúmenes de cinco capítulos cada uno. Hasta ahora el único que ha salido publicado completo es el primero y estamos acabando el segundo.

¿En qué momento llega Charlize Theron a esta historia?

Cuando uno empieza a hacer un proyecto de autor sueña con que se de una posibilidad como esta, pero la realidad es que no siempre se da. El proceso se dio a través de un agente, un largo camino en el que una historieta, fruto del trabajo de pocas personas hecho en un entorno íntimo con un presupuesto muy bajo, pasa a ser una película con un alcance, costo y equipo emucho más grande.

¿Cómo fue ese primer encuentro con Charlize?

Mi día a día es estar encerrado en el estudio, frente al tablero, trabajando solo. Así que conocerla no tuvo nada que ver con mi rutina. No solo pude hablar con ella y es divina sino que tuve la oportunidad de verla rodar y vi cómo lo deja todo en la interpretación, cómo se vuelcaa físicamente incluso con un papel que le pide tanto y cómo se involucra también detrás de cámara como productora.

Sin embargo, su Andy del cómic tiene muy poco que ver con Charlize.

Cuando empezamos a diseñar los personajes no teníamos ni idea de lo que vendría después. Yo nunca habría soñado que podría ser ella. Mi estilo de dibujo no es realista ni pretende serlo. Por eso mi intención era darles una personalidad fuerte a los personajes que los hiciera fáciles de reconocer, sobre todo porque como estamos hablando de inmortales y vamos a verlos en diferentes periodos de la historia era muy importante que fueran muy fáciles de reconocer. La personalidad me interesó más que la belleza clásica. Andy tiene rasgos muy fuertes, una silueta que se reconoce fácil pero no queríamos a la heroína perfecta de los superhéroes. Queríamos que su poder viniera de otro lado.

¿Cuáles son sus referentes en el mundo del cómic?

En Argentina, cuando era chico, la gente de mi generación tuvo la suerte de tener a nuestro alcance muchas revistas de cómics que se producían aquí de muy buena calidad con muy buenos autores y escritores. Revistas de consumo habitual que leías en la sala de espera del médico. Revistas como “D’Artagnan”, “Fantasía”, “Intervalo”, “El Toni”, editorial Columba. Después tuve la suerte de tener la colección de clásicos de la literatura en formato de historieta “Joyas Literarias Juveniles” y mi papa me compraba “Asterix”, “Lucky Luke”. Luego empezaron a aparecer historietas como la revista “Fierro” y muchas más cosas que se producían en España como “CIMOC”, “1984”, “El Víbora”, una manera nueva de contar historias. Ahí conocí a Breccia, a Hugo Pratt, pero el lenguaje gráfico de la historieta lo tuve presente en mi casa desde muy chiquito. Era la manera de leer.

¿Cómo da el salto para hacer de ello su profesión?

No fue fácil. Tampoco puedo decir que fuera una decisión tomada de manera clara. Vine a Rosario a estudiar diseño gráfico y a la vez que iba haciendo historietas, siempre tratando de abrirme camino porque en los 90 el panorama era desalentador. Todas esas revistas empezaron a cerrar y comencé a trabajar mirando hacia fuera. Primero fue en Italia y luego comencé a viajar a EEUU. A poquitos logré una continuidad, logré vivir de esto.

¿Nunca le interesó el cine?

Soy cinéfilo, pero no puedo decir que sea un experto. La historieta me permite tener un control más grande sobre mi trabajo. Lo que más me gusta de la historieta es que puedo contarla como a mi me gusta, que soy el director de lo que estoy contando. Escojo el reparto, me encargo de la iluminación, del vestuario, del diseño de producción. Un trabajo muy solitario pero que me permite tener control de casi todo lo que se ve.

Un gran contraste con el rodaje.

The Old Guard me dio la oportunidad de estar presente en el rodaje y ver cómo la creación que monté en solitario necesitaba de tanta gente para llevarla a la pantalla. De estar solo en mi tablero a estar con cientos de personas de todas partes del mundo construyendo una ciudad en medio del desierto en Marruecos. Vi rodar tanto en Marruecos como en el Reino Unido y fue una gran experiencia.

¿Le gustó la película?

Sí, me gustó mucho. Lo que hay que entender es que son dos medios distintos, dos obras distintas que se disfrutan de dos formas distintas. Pero estoy muy contento con la adaptación. Hay muchas cosas que están tomadas del cómic, las reconozco y me producen una gran satisfacción.

Por primera vez en los 50 años de historia de la Comic-Con de San Diego, este año no podrá celebrarse por culpa del covid-19. ¿La echará a faltar?

Este año se han cancelado muchas convenciones. Una pena porque tenía intenciones de ir a San Diego. Disfruto mucho el ambiente de la Comic-Con porque es una oportunidad que tenemos los artistas de socializar con los lectores, de estar con otros compañeros de profesión, ya sea en las convenciones estadounidenses o las europeas o por todo Latinoamérica. Cada vez hay más convenciones y este año las estoy extrañando mucho. Pero ahora hay que tener cuidado para que volvamos pronto a celebrarlas.