Los nominados: Liev Screiber

by Rocio Ayuso March 28, 2016

Liev Schreiber: Mejor interpretación masculina en una serie dramática - Ray Donovan

HFPA

Liev Schreiber no tiene madera de héroe. Ni tan siquiera de estrella. Nada le gusta más que ir al teatro, el sentimiento de soledad y aislamiento que ofrece una sala de cine. Eso o quedarse en casa con la familia, sus dos hijos Alexander (de 7 años que en honor al abuelo del actor todos llaman Sasha) y Samuel (de 6, conocido como Kai), ambos fruto de su larga relación que no su matrimonio con la actriz Naomi Watts, en casa conocida como Nai. Ese es su mundo en el que preferiría pasarse el día, quizá con algunos paseos por las playas del Pacífico junto a su perro Bob cuando la familia entera vive en Los Ángeles porque tiene que grabar Ray Donovan.

A Schreiber no le gustan los agasajos ni los oropeles, no busca el glamour de Hollywood y sin embargo tiene que vivir con ello porque es bueno. Tan bueno que en 2007 el New York Times lo describió como “el mejor actor teatral de su generación”. Una calidad por la que a la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood (HFPA) le gusta contar con su presencia durante la celebración de los Globos de Oro. Con esta ya son 4 las candidaturas que ha defendido a los largo de los años, 3 de ellas como Mejor actor en la serie dramática de televisión Ray Donovan. Un honor que este año vuelve a repetir gracias a ese papel que nada tiene que ver con su persona pero que tan bien personifica en la serie.

Schreiber llegó al cine de forma accidental. Su madre, una mujer bohemia de la que aprendió la espiritualidad de los mejores yoguis pero que le prohibió ver películas en color. Un extraño capricho que convirtió al joven Schreiber en un enamorado de lo que podía ver, los grandes clásicos de Charles Chaplin y de Basil Rathbone. Con este último disfrutó especialmente de todos los malos que poblaban el universo de un actor que se hizo conocido por interpretar a Sherlock Holmes. Y también como Basil Rathbone se enamoró de Shakespeare.

El teatro y no el cine fue la verdadera llamada de Schreiber, interpretando las obras del bardo entre grandes alabanzas. No hay papel de Shakespeare que se le resista. Pero del teatro no se vive y este californiano pronto comenzó a ser una presencia constante en Hollywood. Mayormente haciendo papeles de malo, todo hay que decirlo. El también lo reconoce. Es el poder de unas cejas arqueadas que incluso en la vida real le hace parecer mucho más peligroso de lo que es, alguien de aspecto tan imponente como dado a tropezarse con todo.

Su base de operaciones es Nueva York. Y sus ambiciones, muchas, desde ese irrefrenable deseo de interpretar King Lear a esa otra pasión por el mundo de la publicidad, como cofundador de la agencia Van’s General Store. Le habría encantado haber dicho que sí a la serie Happyish, comedia sobre un creativo deprimido en una agencia publicitaria. El papel perfecto para este obseso de la publicidad.

Pero cada temporada de Ray Donovan que pasa, es otra temporada de éxito gracias a la energía que Schreiber inyecta en un personaje que fácilmente podría desagradar a las audiencias pero que con su magnetismo siguen pegadas a la pantalla. Un personaje y un actor que ahora se enfrenta a Jon Hamm (Mad Men), Rami Malek (Mr. Robot), Wagner Moura (Narcos) y Bob Odenkirk (Better Call Saul) si quiere hacerse con el Globo de Oro a Mejor actor en una serie dramática.