Los premios Goya finalmente reconocen como actor a Antonio Banderas

by Rocio Ayuso January 27, 2020
Antonio Banderas wins the Goya Award, 2020

juan naharro/getty images

Como dice el poema, nadie es profeta en su tierra. O que se lo digan a Antonio Banderas, una de las estrellas españolas más conocidas dentro y fuera de España que ha tenido que esperar 34 años, toda la vida de los premios Goya, para que el máximo galardón del cine español le reconociera su valía. Eso sí, cuando finalmente este malagueño al borde de los 60 se subió el sábado al escenario del Palacio de Deportes José María Martín Martena de Málaga, su ciudad natal, para recibir su primer Goya como actor, todo el cine español se puso en pie para aplaudirle. “No solo estoy vivo, sino que me siento vivo”, confesó Banderas abrazando “el cabezón”, nombre por el que se conoce popularmente este galardón que es un busto del pintor español Francisco Goya. El merecido premio le llegó al cinco veces candidato al Globo de Oro por su trabajo a las órdenes de Pedro Almodóvar en Dolor y Gloria. Y también le llegó el mismo día que se cumplía el tercer aniversario del infarto de corazón que padeció el intérprete de The Mask of Zorro. “Si mi cardiólogo me está viendo debe de tener los pelos de punta porque tengo el corazón en la boca”, añadió visiblemente emocionado el ganador que ya contaba en su poder con un Goya de honor a su carrera y otro como productor, por la película animada El lince perdido.

La gala de esta 34 edición de los Goya estuvo llena de dolor pero también de gloria. La cinta número 21 del realizador manchego dominó la premiación y hasta el humor. Además del premio al mejor actor, Dolor y gloria obtuvo el principal galardón de la velada, el de mejor película, además de mejor guion y mejor dirección, ambos para Almodóvar. En total la cinta semiautobiográfica se llevó siete de los 16 premios a los que aspiraba incluidos también el de mejor banda sonora (Alberto Iglesias), mejor actriz de reparto (Julieta Serrano) y mejor montaje (Teresa Font). Unos premios que convirtieron a Almodóvar en el más grande del cine español, el más veces coronado con el Goya, premio que han recibido cuatro de sus producciones.

De ese modo la noche se convirtió en un continuo agradecimiento hacia el realizador, unos discursos que recibió estoicamente intentando no dejarse llevar por la emoción y con los pasajes ya en la mano para emprender camino a Los Angeles donde su película aspira a diferentes galardones, incluido el Oscar. De hecho al cineasta se le escapó un ligero brillo en los ojos al confesar públicamente que su amiga y musa cinematográfica, Penélope Cruz, ha sido contratada por la Academia para entregar el Oscar a la mejor película internacional. “¡Uy, no debería haberlo dicho!” se desdijo en la alfombra roja tras dar a conocer algo que la Academia de Hollywood suele mantener en secreto. Pero la ilusión de quizás volver a escuchar el “¡Pedro!” con el que Penélope adelantó hace años el Oscar que le entregó por Hable con ella está claro que le soltó la lengua.

Un discurso mucho más pensado fue el que ofreció desde el escenario y donde Almodóvar, además de ofrecer su apoyo al recién formado gobierno de coalición en España pidió ayuda para el cine no hecho por plataformas. Reivindicaciones ambas que Pedro Sánchez pudo escuchar como el resto de los asistentes a esta fiesta del cine, la primera vez en quince años que un presidente de Gobierno español acudía a la cita.

Si Almodóvar fue el gran ganador de esta velada no se puede decir que Alejandro Amenábar, su principal rival,  fuera el perdedor ya que el cineasta y su último largometraje, Mientras dure la guerra, obtuvo cinco galardones incluido el de mejor actor de reparto para Eduard Fernández. Otros de los ganadores fueron La trinchera infinita, que obtuvo dos galardones, entre ellos el de Belén Cuesta como mejor actriz; el mismo número que Intemperie, de Benito Zambrano.

Otro ejemplo de que nadie es profeta en su tierra lo dio el largometraje de dibujos animados Klaus que mientras en Los Angeles recogía un total de siete premios Annie, los principales galardones del mundo de la animación, en Málaga se marchaba con las manos en los bolsillos mientras el filme Buñuel en el laberinto de las tortugas se llevó el Goya a la mejor cinta animada.

Hubo otros momentos cargados de emoción en una velada demasiado larga y donde también hubo lugar para las reivindicaciones. Además de la victoria de Julieta Serrano, de 87 años, como la mejor actriz de reparto por interpretar a la madre de Pedro Almodóvar en Dolor y gloria otra octogenaria como Benedicta Sánchez, de 84 años, puso en pie a los más de 3.000 espectadores por su victoria como actriz revelación en Lo que arde. Y como mejor película extranjera los que subieron al escenario fueron Ricardo y Chino Darín para tomar el Goya por La odisea de los Giles. Pero para el final de la velada la noche volvió a ser de Banderas que celebrando la presencia de los Goya en su ciudad natal a la que ha vuelto para traer un trocito de Broadway con su producción de A Chorus Line cerró la velada con cantando y bailando su victoria con el último número de este musical de Marvin Hamlisch, ahora en español.