Luciano Cáceres: "Fui concebido en un escenario"

by Gabriel Lerman April 23, 2019
Actor Luciano Cáceres

Uno ve sus ojos antes que su rostro y esa es quizás una de las razones de que nunca pase desapercibido. Si a eso se suma una trayectoria actoral que comenzó cuando era niño y no se ha detenido hasta ahora, es fácil comprender por qué a los 42 años Luciano Cáceres es uno de los intérpretes más destacados de su generación en Argentina. Aquí lo hemos visto en la serie de HBO Estocolmo junto a Juana Viale y Jorge Marrale, pero también participó en televisión en Los ricos no piden permiso, Sres. Papis, Graduados, El elegido (por la que fue nominado al premio Martín Fierro y Botineras. En cine debutó en Rodrigo la película, para continuar con La mosca en la ceniza (ganando el Condor de Plata al Mejor actor de reparto), Carne de neón, Mujer conejo y la producción español Cien años de perdón, en la que trabajó junto a Luis Tosar y José Arévalo. Fue además protagonista y productor de Corralón de Eduardo Pinto. En los próximos días, se lo podrá ver en su país en un papel clave de El hijo, la nueva película de Sebastián Schindel (El patrón: anatomía de un crímen), cuyo elenco encabezan Joaquín Furriel y Martina Gusmán.

No es la primera vez que trabajas con Joaquín, ¿qué es lo que crees que lo distingue como actor entre todos tus colegas?

Para mí es difícil hablar de Joaco porque es alguien que quiero personalmente, es un amigo en el tiempo y compañero de profesión que lo vengo viendo desde los primeros trabajos en teatro, en tele y en cine y nos hemos cruzado varias veces y hemos compartido situaciones de vida. Es alguien que también admiro en las decisiones que toma, en los resultados que obtiene de sus trabajos y además en la vida porque pasó cosas y las remontó y está cada vez más potente. El riesgo que asume él en los trabajos me encanta. Ahora que se exponga a hacer Hamlet es un desafío gigante, y básicamente es él que lo quiso hacer, que lo llevó a cabo, buscó un director y se puso a hablar en el teatro para hacerlo, a mí me encanta.

¿Te parece que en esta profesión la clave es la perseverancia?

Si, y la formación y el hacer. A mí muchas veces me preguntan qué recomiendo, y yo creo que lo mejor es tener mucha formación. Pareciera que las nuevas escuelas van más por el lado de la improvisación o el costumbrismo y la formación es un atajo porque hay gente que pensó en nuestro oficio y los géneros, y los grandes temas hace miles de años entonces la formación para mí es la clave. Si vos pensás que estás en la novedad y te pones a estudiar te das cuenta que hay gente que pensó estos temas mucho tiempo antes,  pero el hacer también es cierto que te suma millas, vos no sos si no haces en nuestro oficio. Vos podes tener mucha técnica y saber sobre la madera pero hasta que no agarraste un pedazo de madera no sabes lo que es la madera y eso tiene nuestra actividad: para mí es un oficio. Uno tiene que estar atento a las nuevas herramientas, a las nuevas técnicas, a lo que está pasando con la dramaturgia internacional y también a transitarlo y a hacerlo, saber qué pasa, no sé lo que es un thriller hasta que no lo hago, no sé lo que es un policial hasta que no lo llevo en el cuerpo y qué cosas como actor tengo que pasar o hacer que sucedan que va más allá del ego de uno porque el género está pidiendo que yo en ese momento mire para otro lado para que el asesino pase. Decir "Mi personaje no miraría...", no importa tu personaje, el género va por otro lado y eso es reconocer el oficio.

A la televisión muchas veces se la desprecia pero desde el punto de vista del oficio ¿cuánto aporta el tener un trabajo constante?

Para mí un montón, lo que pasa es que hay proyectos y proyectos y tiene que ver también con como vos encares el trabajo y desarrolles tu oficio. A mí siempre me gusta arriesgar algo, construir un personaje, trabajar las escenas, yo estudio. No es que voy ahí "a ver qué onda", y saber que también el programa que estoy haciendo tiene un género, la telenovela culebrona tiene un género, hay policiales, o hay comedias costumbristas, en cada uno hay que poder identificar qué es lo que voy a aportar, cuál es mi rol, cómo me voy a relacionar con el resto, yo compongo desde ahí siempre, de cómo me relaciono en la vida. Vos con tu familia te relacionas de una manera, con tus amores de otra, con gente que ni conoces de una distinta, todo eso genera grados de confianza y genera colores en tu forma de ser, en tu personalidad. Entonces esos distintos grados de confianza a mí me aportan colores para poder construir distintos roles. El caso de la película es claro: yo tengo una historia anterior con el personaje de Joaquín, entonces siempre tuvimos cierto antagonismo, nos volvemos a encontrar y le muestro "mira todo lo que tengo", y además tengo a esta chica que era tuya y está casada conmigo, y estamos buscando una criatura. Ellos también y encima él lo logra y ahí hay como una cosa que no sé qué pero va acompañando, es un tipo que va acompañando y es un tipo que se va volviendo una suerte de espectador dentro de la película, que va aportando esta mirada, este punto de vista, episódicamente en el recorrido para ser cómplice con el espectador de este thriller psicológico.

A scene from the Argentinian film "El hijo"

Una escena de El hijo.

 

Volviendo al tema de la actuación, tu padre tenía un teatro ¿hubo plan B o siempre supiste que esto era lo que querías hacer?

A ver, yo fui concebido en un escenario literalmente. Mis padres tuvieron sexo arriba del escenario, casados con personas distintas y ahí se separaron y fruto de esa relación prohibida nací yo, cosa que me enteré a los 15 años. A los 10 años empecé a estudiarcon Alejandra Boero en lo que es Andamio 90 ahora y a los 11 empecé a trabajar en teatro independiente. A los 15 o 16 años en una fiesta me encuentro con una prima y me dice "¿estás haciendo teatro?", le dije que si y me dice "bueno, era obvio, no podías zafar" y le pregunté por qué y me dice "porque te concibieron en un escenario". Entonces me voy de mi vieja, que vivía en ese momento, y le digo “¿es verdad que pasó esto?” y me dice "si", entonces le dije "¿por qué no me lo contaste?", y me dice "porque vos no me preguntaste", son esas cosas de otra época ¿viste?, que se guardaba un secreto y no se contaba, y ahí entendí un montón de cosas. Plan B hubo, pero no como prioridad, empecé a estudiar abogacía dos veces y después historia tres. Me interesaba mucho pero nunca pasé del CBC (Ciclo Básico Común). Me volvía a anotar y siempre aparecía una obra independiente y como además no vivía de este oficio, laburaba de 25 cosas en paralelo, no tenía tiempo para ensayar lo independiente, trabajar y estudiar una carrera.

¿Y a qué edad se definió que esto era con lo que te ibas a ganar la vida?

Se definió desde siempre creo pero a los 20, 21 años, decidí que no iba a trabajar de otra cosa. Fueron momentos difíciles pero ahí entré a un primer espectáculo comercial con sueldo que se llamó Rompiendo códigos, una obra en el Paseo La Plaza con Arturo Puig, Márgara Alonso, Gabriela Toscano, Jorge Petraglia. Fue un casting como de 400 personas y quedé, no lo podía creer.

¿En qué crees que se diferencia esta generación de actores que integras junto a Joaquín con la de Norma Aleandro y de aquellos que hoy tienen 70 u 80 años?

Es complejo, creo que estamos hablando de momentos culturales muy distintos en donde había un consumo muy grande de teatro y cine. De un tiempo a esta parte todo lo cultural ha sido casi exterminado y ha generado poco interés, un poco por cuestiones económicas, falta de formación de espectadores y también muchas responsabilidades que por ahí no se han hecho cosas tan interesantes. Hoy vas al teatro o a ver cine nacional y los espectadores no son jóvenes, salvo los que están en formación o están relacionados o por ahí por una figura joven que convoca pero ni siquiera es el caso porque gente muy joven que tiene millones de seguidores después en el cine no vende tantas entradas. Creo que no por nada hubo una dictadura en el medio de estas dos generaciones claramente marcadas pero sí creo que la generación de Joaco, contemporáneo conmigo y con otros actores todavía agarramos una ola de formación muy fuerte porque nos ha tocado trabajar con esta gente y verlos todavía en actividad. Tuvimos la suerte como yo de trabajar con Alfredo Alcón, con Leonor Manso, con grandes que nos dieron el privilegio de compartir escenarios, películas y además siendo conscientes del interés que nos genera eso, disfrutándolo.

Hiciste varias películas en España, ¿te tienta en algún momento hacer las valijas e irte a trabajar allá?

Sí pero no necesariamente. Tuve la suerte de trabajar varias veces allá, actuando tanto en teatro como en cine, y como director llevando mis obras. Estuve filmando en Río de Janeiro una serie que se llama Impuros para Fox, y ya hice otra película allá. Yo básicamente conocí los países que conocí por mi actividad, si no fue por actuar fue por dirigir y sino porque fui a un festival internacional o fui a filmar. El primer viaje que hice a Europa fue en el 2002, a Francia, Rennes, el Festival Internacional de Bretaña como actor con una obra de teatro y seguido a eso me fui a Shanghái a acompañar a una película que hice hace un montón de tiempo que se llama Garua. No había estado nunca en un hotel 5 estrellas y de golpe estaba pasando por la alfombra roja detrás de Morgan Freeman y yo con un traje prestado, son estas cosas que tiene este oficio…

¿Y te entusiasma la idea de alguna vez no estar pasando detrás sino trabajando con él?

¡Sí, claro! Es un actorazo pero no me entusiasma más que trabajar con Joaco o con Martina. Siempre digo que el día que se te apaguen estas ganas de hacer, esta curiosidad, estos nervios que te genera un estreno o antes de empezar una función, el día que se me apague esto digo “¿Qué voy a hacer?”, pero por suerte todavía está.