Luis Tosar: "Siempre he sido bastante conspiranoico"

by Gabriel Lerman November 14, 2020
Actor Luis Tosar

carlos alvarez/getty images

Admite que nunca ha sido fanático de las series, que le gustan mas las películas, pero aún así no se pudo resistir cuando Mateo Gil, un director al que admiraba particularmente por Blacthorn, lo invitó a protagonizar Los favoritos de Midas, la serie de Netflix que cuenta lo que ocurre cuando un poderoso empresario recibe una misiva de un oscuro grupo que lo conmina a pagarles una fortuna, ya que si no lo hace empezarán a matar a gente al azar. Luis Tosar, sin dudas uno de los actores más populares de España y quien prefirió seguir trabajando en su industria después de que Hollywood lo invitara a encarna al villano en la versión cinematográfica de Miami Vice, ha vuelto así al medio que lo hizo conocido, cuando trabajaba en la serie en gallego Mareas vivas a finales de la década del '90.

Los favoritos de Midas no podría tener más vigencia, por las escenas de los disturbios y la organización secreta, algo de lo que se habla también aquí. Cuando leíste todas estas cosas y viste las noticias después de haber hecho Los favoritos de Midas, ¿te sobresaltaste un poco?

En realidad yo he sido siempre bastante conspiranoico, entonces siempre he tendido a pensar que estamos un poco gestionados por organizaciones que no son todo lo transparente que nos gustarían que fuesen. He tenido en todo momento la sensación de que las cosas ocurren porque más o menos están diseñadas y uno intenta luchar digamos contra “el monstruo” en la medida que puede pero me parece que siempre ganan los mismos, francamente no me extraña que la realidad nos haya pasado por encima. En este caso, de la ficción Los favoritos de Midas, porque ya había señales el año pasado. Nosotros estábamos rodando la serie y ya empezaban a pasar cosas en Chile, en Bolivia y en Perú también y es cierto que aquí en España llevamos un tiempo con la cosa bastante revuelta por el proceso en Cataluña y por diversas razones, además de arrastrar muchos residuos de la crisis del 2008 que todavía no se habían resuelto y ya parecía que las cosas empezaban a empeorar. Luego vino la pandemia que ha provocado muchas otras cosas y hoy día uno ve los informativos aquí en España, igual que lo que ha ocurrido en Estados Unidos, y te das cuenta de que es muy parecido a lo que estamos mostrando nosotros en la serie, hay mucho desasosiego, mucha inquietud y mucho nerviosismo por parte de la población en general.

¿Qué es lo que descubriste sobre la vida de los multimillonarios haciendo este personaje?

La verdad que no mucho porque tampoco nos han brindado una gran oportunidad de descubrir cosas sobre ellos. Nuestra gran dolencia cuando estábamos haciendo la serie con Mateo era sentirnos auto excluidos y de alguna manera también excluidos por ellos, porque somos gente de una extracción social más o menos humilde, con lo cual no tenemos los contactos necesarios como para tener acceso a esas reuniones a las que nos encantaría asistir para saber de qué habla esa gente o que manejan por ahí.

¿Pero lo pudiste imaginar por lo menos?

Sí, es la única baza que nos quedaba: fabular e imaginarnos que pasaría con esta gente. También es verdad que el personaje de Víctor Genovés es un rico atípico, es un hombre que pertenece a la élite pero llega desde un lugar extraño, haciendo uso de la meritocracia porque es un tipo que se la ha trabajado mucho y si bien no es de la élite pura, él le ha caído en gracia a alguien, ha heredado y a partir de ahí se convierte en uno de los grandes popes. Es una persona que tiene muchos valores por sí mismo como para llegar a donde está y promocionarse. Esta era un poco la idea que teníamos de que seguramente Los favoritos del Midas no le envían la carta a él simplemente porque tiene dinero sino porque ven algo más, algo que seguramente él tampoco ha descubierto aún.

Meterte en la piel de este personaje te ha hecho valorar tu propia historia, el haber conseguido todo lo que tienes a puro trabajo ¿Te ha hecho pensar que quizás si hubieras nacido en otro lugar no te hubieras esforzado tanto, o no?

Eso lo he pensado toda mi vida, es una reflexión que creo que todo el mundo hace, sobre si has tenido suerte o no la has tenido, sobre cuánto hay de esfuerzo personal y cuánto hay de “regalos de la vida”. Yo si me considero una persona muy afortunada, creo que he tenido mucha suerte sobre todo con mi profesión y evidentemente también en lo personal porque tengo una familia maravillosa: una mujer estupenda y unos hijos sanos, divertidos e increíbles y eso es un privilegio. En cuanto a mi carrera he tenido varios momentos que han sido muy decisivos y por suerte me crucé con ciertas personas que marcaron la dirección a seguir, al comienzo de todo, una profesora de literatura que claramente me acomodó hacia lo que ella creía que tenía que hacer yo y de lo que ahora estoy totalmente convencido de que era lo correcto. Y como ella, varias personas más que me he ido encontrando y que han sido muy decisivas, al menos en mi profesión y con esto no quiero decir que no haya trabajado porque lo he hecho mucho y le he puesto todo el esfuerzo para intentar que las cosas me saliesen como a mí me apetecía. También es verdad que nunca tuve una meta muy clara, nunca fui muy ambicioso en el sentido de que no sabía a dónde quería llegar como actor, simplemente quería ganarme la vida con esto y motivado a intentarlo, podría dedicarme la mayor cantidad de tiempo posible. Es cierto que he visto a muchos compañeros que igualmente han puesto toda su energía y no lo han conseguido así que a veces tener un golpe de suerte es importante.

A  scene from Los Favoirtos de Midas, 2020

En una escena de Los favoritos de Midas.

manolo pavo/netflix

 

¿Tú crees que tu entrenamiento de payaso te ha ayudado en tu carrera como actor? Enfrentarte a un grupo de niños y tener que entretenerlos debe ser casi tan desafiante como hacer bien una película ¿no?

Creo que es mucho más desafiante. De hecho el único trabajo en el que recuerdo haber colapsado es en el de la animación. Con el resto, nunca he llegado a ese punto. La gente que se dedica durante mucho tiempo a eso o que ha dedicado prácticamente toda su vida al teatro infantil y la animación, es increíble porque es un esfuerzo brutal que respeto y admiro. Es muy difícil colocarse en ese código de comunicación que es puro y sin aditamentos pero que se entienda perfectamente para lograr captar la atención de los niños. Cuando trabajas con adultos te juega a favor que ya tienes mucha más información, uno se va conociendo más los trucos y también, de alguna manera, es más cómplice del espectador. A mí por supuesto me ha servido para relativizar lo otro, el trabajo de clown, por ejemplo, es muy interesante porque te hace perder el sentido del ridículo enseguida, o sea que te hace bajar al barro de una manera muy directa, con lo cual supone que para un actor es un ejercicio notable. Perder la vergüenza, el pudor y saber que la puedes cagar en cualquier momento es importante porque en esta carrera no hay nada que te dé garantías de que el siguiente trabajo lo vayas a hacer bien.

¿Cuán difícil es elegir cuando se te abren todas las puertas?

Bueno, no siempre se abren todas las puertas. Uno a veces puede incluso tener la sensación de que se le abren muchas, pero en realidad ya no son tantas, no son tantas factibles digamos, porque siempre hay muchos condicionantes alrededor de cada proyecto. Es cierto que a veces se abre el abanico y te dan varias posibilidades para elegir pero muchas de ellas, en nuestro caso, son cosas que no están ni financiadas o son proyectos de los que seguramente si estás tú, puede que tengan posibilidades de levantarse e ir hacia adelante pero si tú no das una respuesta afirmativa, quizá ya ni se muevan demasiado, entonces nunca hay una certeza absoluta de que estas opciones son buenas y finalmente voy a intentar decidirme por la que más me cuadre pero hay un condicionante más, no es muy sencillo tomar la decisión. De hecho, cambian mucho los proyectos desde el momento en que los conoces hasta cómo se producen, tienen muchas transformaciones, a veces algunas muy ostensibles.

¿Es cierto que le dijiste que no a Game of Thrones?

Sí, pero creo que este tema se engrandece siempre mucho. Dije que no a un personaje que era episódico, que iba a durar muy poco tiempo en realidad y bueno, yo no soy muy seriéfilo, no soy un tipo de espectador que se enganche fácil con la ficción de series, me cuesta mucho, y concretamente con Juego de Tronos no había conectado, no era algo que me llamase la atención, ni el género, ni el tipo de serie, estaba muy desconectado de eso pero ¡vamos, tampoco es que me estuviesen ofreciendo la cosa más suculenta del mundo!

¿Y después de haber hecho Los favoritos de Midas, sigues teniendo resistencia a las series o le has encontrado un cierto gusto?

Como espectador sigo un poco igual pero no es un capricho, es una cuestión de que me cuesta ver cosas, me cuesta ver un episodio y luego tener ganas o la disciplina de ponerme a ver el siguiente o esperar a que lo estrenen, quiero ver cosas que concluyen rápido. Incluso a veces huyo un poco de la ficción, por deformación profesional, prefiero ver documentales, intento no estar todo el rato con el chip del trabajo cuando estoy como espectador y, en ese sentido, laboralmente creo que sí ha cambiado mucho la forma de hacer, los formatos que se llevan a cabo. Por ejemplo, hace muchos años cuando yo hacía televisión en Galicia era muy estándar, de la época, y hoy en día los formatos han cambiado muchísimo. Una cosa como Los favoritos de Midas hace tiempo era muy impensable o era un evento televisivo, actualmente es básicamente lo normal. Ahora estoy muchísimo más abierto a hacer proyectos de televisión porque son mucho más asumibles en realidad para alguien como yo, que está más acostumbrado a hacer largometrajes.

¿Qué conexión te ha dado tu mujer chilena con América Latina? ¿Qué aprendiste a través de ella?  

A través de ella aprendí muchas cosas, realmente lo de tener una mujer chilena creo que es una consecuencia de haber ido tanto a Latinoamérica. Al final tanto va el cántaro a la fuente, que acabas casándote con alguien de allá. Tenía mucha conexión, ya había trabajado en Colombia, en Bolivia e iba mucho a Argentina por viajes de placer y a ver a amigos. A Chile, de hecho, también llevaba muchos años yendo porque un buen amigo mío, productor de cine, se fue a vivir allí y lo visitaba asiduamente, cada uno o dos años, entonces finalmente ocurrió lo que tenía que ocurrir, acabé enamorándome de la forma más literal de América Latina, un lugar que siempre me ha fascinado. Siempre he tenido la sensación además de que en España nos ha faltado siempre como un cable más de conexión con una cultura que es hermana pura nuestra y de la que a veces estamos muy alejados. Quizás en algunas regiones de España estamos más conectados porque los gallegos siempre lo hemos estado con América Latina por la emigración con Argentina, Venezuela y Brasil pero creo que hay una sensación, digamos, de la España más recia, más tradicional y más antigua, por así decirlo, que le cuesta admitirlo. Yo siempre he luchado mucho por intentar que se produzcan las coproducciones entre España y Latinoamérica porque nuestro territorio normal, además a nivel profesional, es trabajar en un idioma que hablan millones de personas en el mundo y que se puede convertir en una gran industria si la compartimos.

En Estados Unidos hiciste una película, Miami Vice, y un par de proyectos más y luego es como que lo dejaste. ¿Eso es porque España te absorbe o porque dejó de interesarte? ¿Qué pasó con tu conexión hollywoodense?

Eso de aquella época surgió un poco porque estaba de moda, se hablaba más de mí en general en todos los ámbitos y también es verdad que iba más por los festivales, las películas se movían y yo estaba un poco más activo en ese sentido. Entonces aparecieron unas cuantas cosas pero yo nunca di un paso muy firme hacia adelante para marcharme a Estados Unidos e intentar hacer una carrera allí dado que me ofrecían proyectos suficientemente interesantes como para hacer en España y opté por mantenerme aquí. Siempre he sido muy feliz con esta industria, en parte por esto que estábamos hablando, siempre me ha interesado más América del Sur o Centroamérica que América del Norte. Aunque podría haberlo hecho, no puse muchos esfuerzos en que eso progresara.