Lumière ilumina Lyon

by Luca Celada October 18, 2019
Frances McDormand, Thierry Frémaux

Frances McDormand (L) and Louis Lumière Institute's director Thierry Frémaux pose during the opening ceremony of the 11th edition of the Lumière Film Festival in Lyon, France, on October 12, 2019

Getty Images

El festival de cine Lumière acaba de celebrar su décimo cumpleaños en Lyon, Francia. Y lo ha hecho un año antes del 125 aniversario de la invención del cine por los hermanos del mismo nombre en esta misma ciudad en 1894. La idea detrás del festival dirigido por Thierry Frémaux es la de celebrar el cine en el lugar de nacimiento del medio: el taller donde estos dos industrialistas desarrollaron la primera cámara capaz de producir imágenes en movimiento. Este espacio todavía se mantiene y ahora es parte de las instalaciones del Instituto Lumière, entre las que se encuentra una sala de proyecciones, un archivo, una librería y la majestuosa mansión Lumière que hoy alberga el museo Lumière y que también funciona como sede del festival (los planes futuros también incluyen un museo de cine diseñado por Renzo Piano, más grande y moderno).

El objetivo del festival son las películas clásicas o, como las definen los organizadores, "películas que forman parte del patrimonio". Pero llamar al Lumière un escaparate de películas antiguas sería demasiado restringido. Es cierto que el énfasis del Instituto está en restaurar y preservar el patrimonio cinematográfico, pero la filosofía que lo guía va mucho más allá de mantener un archivo de películas. Como anuncian las vallas publicitarias que cubren la ciudad: “¡La película vive y revive!”

Aquí el principal objetivo es tratar las películas como obras de arte duraderas, que no solo vivan durante su estreno en la pantalla y tal vez un par de años más antes de caer en el olvido permanente, formar parte de la programación nocturna de la televisión por cable, especializada en cine, o terminar siendo parte de una colección especial de DVDs. En cambio aquí las películas son tratadas de forma parecida a la literatura, donde los libros son permanentemente leídos, amados e introducidos a las nuevas generaciones constituyendo la cultura de la imagen en su contexto natural: la proyección teatral. La fórmula ganadora en Lyon se ha conseguido a base de combinar la pasión de los cinéfilos y académicos con el puro placer de redescubrir los clásicos en la pantalla grande en más de veinte teatros que se llenan regularmente con entusiastas aficionados al cine.

La exhibición teatral, no obstante, ha sido un punto de discordia entre las plataformas de streaming, que ofrecen el visionado de películas en pantallas privadas, y los exhibidores franceses que han mantenido una línea dura en favor de la exhibición exclusiva en salas de cine. La disputa ha impuesto una prohibición de las producciones de Netflix en el festival de Cannes, insignia del país, pero en Lyon, Frémaux, que irónicamente dirige ambos festivales, tiene más margen de maniobra, lo que explica por qué la proyección más esperada este año en el festival ha sido una producción de Netflix . The Irishman, de Martin Scorsese, que haciendo una parada triunfal entre su estreno europeo en Londres y su proyección en el Festival de Cine de Roma, llenó hasta la bandera el Auditorio de Lyon.

Scorsese es, por supuesto, un viejo conocido de Frémaux, al igual que muchas de las otras luminarias de Hollywood que se han detenido en Lyon durante la primera década del festival Lumière, como Quentin Tarantino, Jane Fonda, Milos Forman, Ken Loach, Catherine Deneuve, Pedro Almodóvar, Guillermo del Toro, Clint Eastwood y muchos otros. Cada año, el festival otorga el premio Lumière a un cineasta al que se le honra con una retrospectiva. Esta vez fue otro de los grandes del  "Nuevo Hollywood" con fuertes lazos franceses: Francis Ford Coppola, quien repitió la clase magistral que realizó en Bolonia en junio pasado.

Las clases magistrales también fueron impartidas por Marco Bellocchio, Gael García Bernal, Donald Sutherland y Frances McDormand. Esta última contó anécdotas de la carrera que la ha convertido en líder en su oficio así como una incesante defensora de una independiente y resuelta mirada femenina en el cine. Sus historias sobre los días en que compartía un pequeño apartamento de Hollywood con los hermanos y Coen y su amigo Sam Raimi, mientras intentaban promocionar Blood Simple, deleitaron a la audiencia.

A pesar de que Lumière es la prueba de los lazos históricos entre Francia y el cine estadounidense, el festival, cuyo presidente es el director francés Bertrand Tavernier, obviamente también es una celebración de talentos locales como Catherine Deneuve, Gérard Depardieu, (ambos ganadores del premio con anterioridad), Claude Lelouch, Jean Paul Belmondo y Alain Delon. Este año, el homenajeado francés fue Daniel Auteuil, cuya carrera ha enriquecido las últimas tres décadas de cine francés y a quién el festival dedicó una retrospectiva. Su último esfuerzo, La Belle Epoque, de Nicolas Bedos, fue la película inaugural de este edición.

Según la tradición, esa primera proyección se llevó a cabo después de la ceremonia de inauguración, en el cavernoso Salón Tony Garnier -el ex matadero de la ciudad-, ante una audiencia de 5.000 personas sobre la que cayó una espectacular lluvia de confeti. Un acto que, de alguna manera, combinó el amor por el cine con la emoción de una final de la NBA.

Sin embargo, el verdadero placer de este festival sigue siendo ver a un público de todas las edades llenando, día tras día, las salas de cine, tanto para ver Apocalypse Now Redux, de Francis Ford Coppola, como desconocidas obras del cine mudo. En esta última categoría se encuentran varias joyas procedentes de colecciones de todo el mundo. Tal es el caso de The First Year (1926), cinta restaurada por el MOMA de Nueva York, la Film Foundation y la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood (HFPA, por sus siglas en inglés) como parte de nuestro programa de preservación. Se trata de la segunda película presentada en Lyon por la HFPA, después de que el año pasado se estrenara la restauración de The Red Shoes, trabajo llevado a cabo dentro del consorcio creado entre la HFPA y el Instituto Lumière. Un acuerdo que incluye la restauración de cientos de películas de los hermanos Lumière, las cuales representan el ADN del cine.

La entusiasta recepción, por parte del público, de la película resume el genio de este festival que combina películas de todo el mundo y de todas las edades y las conecta con el público contemporáneo, permitiendo que las películas "vivan y revivan". Un ejemplo que vale la pena señalar y repetir.

Traducción por Paz Mata.