Maite Perroni: "Hay que normalizar la sexualidad femenina"

by Gabriel Lerman July 15, 2020
Actress Maite Perroni
Foto: Christopher Esqueda/ Maquillaje: Alfonso Castro/ Peinado: Erick Moreno/ Stylist: Daniela Reyes

Los que la han visto como una adolescente en Rebelde y formando parte de la banda juvenil RBD, o sus telenovelas con William Levy como Cuidado con el ángel o Triunfo del amor, se sorprenderán cuando la vean protagonizando Oscuro deseo, la nueva serie original que Netfix estrena en estos días en su plataforma global. Maite Perroni brilla como una abogada casada con un juez que se deja llevar por un desliz con un hombre mucho más joven (Alejandro Speitzer) tras descubrir que su esposo la engaña. Pero la serie creada por Kenya Márquez y Pitipol Ybarra, que ha sido escrita por Leticia López Margalli, es mucho más que una historia de pasiones prohibidas. En tono de thriller y con un elenco que también incluye a Magalí Boysselle, Eric Hayser y Samantha Orozco Oscuro deseo intenta descubrir el secreto detrás de un crímen. Hablamos con la actriz y cantante sobre este nuevo desafío:

La serie muestra un México muy distinto de lo que probablemente imagina la gente que no lo conoce. ¿Te parece que es importante para ayudar a terminar con ciertos prejuicios?

Si, definitivamente es muy importante porque hay muchos estereotipos y muchas etiquetas puestas en nosotros. Tenemos la tendencia a señalar por ciertas características a las personas y ver esto como una generalidad y al final de cuentas en México hay un sinfín de posibilidades, existe una clase social alta como en todo el mundo. En todos lados hay pobreza, femicidios y demás, pasan las mismas cosas replicadas de distintas formas de acuerdo a la situación geográfica, histórica y social. A los mexicanos están acostumbrados a etiquetarlos como los inmigrantes en búsqueda del “sueño americano” pero México es un país rico en muchos sentidos, culturalmente hablando, y creo que a los inmigrantes debemos honrarlos porque sus historias no son fáciles, lo que viven tampoco y el riesgo que toman debido a las circunstancias sociales que atraviesan es impresionante. Es una situación política muy delicada de la cual todos estamos conscientes y entonces generalmente es en estas historias donde nos enfocamos como latinos por la necesidad de contar lo que sucede. Sin minimizar nada de eso y retomando tu pregunta, en México lógicamente hay otro mundo, otras realidades y en esta ocasión lo que estamos contando es la historia de estos seis personajes centrales que tienen otro tipo de aspiraciones y otro tipo de posibilidades, donde estamos hablando de un juez, una abogada, de un investigador, de una niña que quiere tener una carrera profesional como criminóloga, en fin… Habrá muchos cabos sueltos que va a contar esta ficción a partir de la vulnerabilidad de estos personajes. 

A veces hace falta un solo error para que todo se desmorone, como le pasa a esta mujer

Claro y que al final esto desarrolla un sinfín de situaciones que ponen en riesgo lo que es más importante para ella. También se da cuenta de la vulnerabilidad y el deseo tan profundo que tiene porque en esta historia no solo tiene importancia la parte sexual que se va a desarrollar a partir de este momento y de esta experiencia que tiene Alma con Darío pero lo que viene más adelante se pone más interesante, no en lo erótico sino lo que sucede con cada personaje, qué les ha sucedido en el pasado que los llevó a ese lugar. Cada uno tiene una psicología muy compleja que los hace caer en sus peores deseos y toman las decisiones equivocadas por protección, por defenderse, por no ser sinceros y se vuelve un enredo de mentiras y traiciones en donde lo menos importante es el sexo. Otra cosa que creo importante es que hay que normalizar la sexualidad femenina, que siempre es muy juzgada a diferencia de la de los hombres que es premiada y aplaudida.

Se nota que la serie está escrita por mujeres. ¿Crees que México está listo para algo así o todavía sigue siendo un poco pacato?

Yo creo definitivamente que sí, las mujeres de mi generación tienen muy claro la importancia de la normalización de nuestra sexualidad, defender nuestros derechos y que no tengamos que decir que las mujeres también valemos, eso ya se tiene que saber y tiene que estar claro. La sexualidad de la mujer existe, no hay por qué juzgarla. En mi generación yo siento que hay una claridad muy grande de esa necesidad, las que vienen debajo de nosotros ya tienen el mensaje claro y hay un juicio mucho menor y esto es muy importante aunque falta mucho por hacer pero a través de un texto que está trabajado por mujeres en donde sorprendentemente se logra contar una historia donde la sexualidad de la mujer no se juzga, si se planta desde un lugar donde se juzga porque Alma cometió un gran error pero al final el mensaje es ¿por qué tiene que ser un error?, si el hombre lo hace no pasa nada y si lo hace una mujer es acribillada, no digo que esté bien tener un amante sino por qué tenemos que asumir que estos roles son correctos socialmente como nos enseñaron: al hombre se lo aplaude y a la mujer se la enjuicia y se la condena. 

 

A scene from "Dark Desire", 2020

Maite Perroni en una escena de Oscuro deseo.

netflix

 

La serie tiene escenas muy intensas. ¿Cuán complicado es filmarlas? ¿Cuál es la técnica para hacerlas bien o cuál es la clave para que resulten verídicas?

Por supuesto que es complicado, de entrada no es fácil vulnerabilizarte hasta ese lugar porque uno vive la sexualidad de forma más privada pero en el momento que se vuelve parte de una ficción, de un texto y de la historia de un personaje hay un trabajo en equipo que se hace, hay una lectura, una conversación, un entendimiento en todas las áreas, actores, directores, productores y fotógrafos para entender hacia dónde te van a llevar esas escenas. Evidentemente es muy importante el equipo que se forma y el respeto que hay porque si no, no se puede llevar a cabo el objetivo ya que no es cómodo estar expuesta de esa manera pero cuando hay una protección, respeto, claridad entre el director de fotografía y el actor sobre qué es lo que se va a trabajar, qué es lo que se va a ver y te sientes cuidada, puedes hacer tu trabajo de una forma que sea muy bueno el resultado final.

Vives en Los Ángeles, hablas muy bien inglés y estás vinculada a un par de proyectos en este idioma, ¿es hacia allí donde va tu carrera?

Ojalá que sí. Me encantaría poder ser parte de este movimiento latino y poder sumarme a estas producciones que nos permiten internacionalizar y contar historias para todo el mundo. Si bien en este momento he tenido la fortuna de que, en distintas etapas de mi carrera, el haber sido parte de proyectos y de plataformas que me han expuesto y me han permitido compartir mi trabajo, uno siempre tiene retos y la necesidad de seguir aprendiendo. Ahora no estoy obsesionada con la idea porque nunca sabes qué vas a hacer, entonces en mi proceso personal he trabajado mucho el hecho de prepararme, de instruirme, de buscarlos, de estar en este movimiento constante, en esta búsqueda de retos y de cambios y abierta a las oportunidades, si está dentro de mi destino y de mi camino por supuesto que estoy dispuesta a hacerlo y si no es así será porque tendría que contarlo de otra forma y seguir disfrutando de lo que hago, que por suerte lo puedo hacer y me encanta. Es como ponerme una meta por delante pero también con una convicción muy clara de que como prioridad voy a hacer lo que me gusta y si eso me lleva hacia ese lugar ¡qué felicidad!, y si no es así entender que por algo será, mientras tanto yo sé que he trabajado mucho, me he preparado, me he enfocado y ya la vida dirá hasta dónde va esto.

Mirando hacia atrás en tu experiencia con RBD, ¿hubo algún momento en que fue demasiado tener a tantos adolescentes enloquecidos contigo y con tus compañeros? ¿Fue algo intolerable o estabas lista para eso?

Nunca fue intolerable pero tampoco estaba lista para eso, no tenía ni idea que eso iba a suceder, no lo había vivido, jamás me había imaginado en un escenario cantando. Yo estaba estudiando actuación, hice un casting para un proyecto de telenovela juvenil, quedé, empecé a ser parte de su historia y de repente un día estaba yo en un escenario haciendo una gira por toda Latinoamérica y no entendía nada y me acuerdo que fui con una persona que quiero muchísimo que se llama Eugenio Cobo, que es el director del Centro de Educación Artística de Televisa, y platicando con él le decía que no sabía qué hacer porque yo nunca había cantado y de repente estaba en un escenario haciéndolo junto a otras cinco personas enfrente a 54.000 personas en Bogotá, o de repente estaba en el Maracaná o en Los Ángeles y yo no sabía qué hacer con eso porque era increíble pero me daba miedo porque yo no cantaba y sentía que cuando lo hacía la gente se tapaba los oídos, él se reía y me decía que yo era actriz y que me tenía que subir al escenario y creérmela, sentir que era una cantante, y que tomara clases, que me preparara pero que tenía que estar segura porque por algo estaba ahí. Fue una gran experiencia, totalmente nueva, abrumadora y maravillosa, no pude haber vivido mis 20 años mejor que eso, fue increíble, aprendí mucho en todo ese proceso y terminé afinando y cantando.

¿O sea que la música se te puso en el camino, no fue algo que lo elegiste?

Exactamente, así fue. Fue literalmente la consecuencia de un casting para una novela juvenil, me tocó cantar con el personaje y de repente estaba haciendo una gira y no entendía nada.

¿Cuál fue el encuentro más extraño que tuviste con un fan, tanto con RBD o luego en tu carrera?

Un día tuve una situación muy chistosa porque estábamos con RBD de gira en Brasil y me encontraba enferma, algo que no es frecuente en mí pero cuando me sucede es muy fuerte, y yo me encontraba en la cama de mi cuarto del hotel antes de un concierto esperando que el doctor me tomara la presión, la fiebre y me diera un medicamento para poder estar mejor y de repente, mientras me estaba revisando, entran corriendo a la habitación cinco fanáticos y comienzan a tomarme fotografías. Esa fue una experiencia chistosa e invasiva porque decía “¿Qué es esto? ¡No puede ser!”. Hubo varias de esas situaciones, en un aeropuerto durante una escala, fui al baño y la gente me golpeaba la puerta y por abajo veía que me pasaban la manito con un papel y una pluma para que le firmara un autógrafo. Lo hago con mucho gusto pero no en ese momento ni en este lugar, a veces no tenía privacidad y somos seres humanos también. 

¿Los Ángeles te da un poco de paz en ese sentido?

Sí, en los Ángeles encuentro esa empatía y esa conexión con muchas de las personas latinas que trabajan en Estados Unidos que son muy amorosos y que gracias a la televisión tengo un vínculo muy cercano con ellos entonces es muy lindo poder ir a tu restaurante favorito o al supermercado o a donde vayas y ver a las personas que están trabajando allí, ganándose su vida dignamente y tener este vínculo con algunos de los latinos que hemos hecho televisión porque somos el recuerdo de lo que ellos crecieron viendo y la televisión es parte de su historia, es muy bonito el cariño que se recibe porque son muy afectuosos  y muy respetuosos pero también es increíble que de pronto voy por ahí, nadie me conoce y puedo ir al supermercado en pijamas a las 12 de la noche.