Marcelo Martinessi: "La cultura en muchos países es una conquista"

by Gabriel Lerman January 17, 2019
Director Marcelo Martinessi

Esta semana se estrena en Nueva York Las herederas, el film paraguayo que en febrero del año pasado sorprendió al llevarse tres importantes premios en el Festival de Berlín, entre ellos el de Mejor actriz para su protagonista, la debutante Ana Brun. La película, que luego se exhibirá en otras ciudades norteamericanas, continuó su racha triunfal obteniendo premios en innumerables festivales, entre ellos Gramado, Cartagena, Huelva, Jeonju, Lima, Mumbai, San Sebastián y Seattle, algo bastante inusual para un realizador debutante. Sin embargo, Marcelo Martinessi recorrió un largo camino para llegar al largometraje, realizando varios cortos premiados y ganando el premio al Mejor corto documental en el Festival de Venecia con La voz perdida. Además, fue invitado a regresar de Londres, donde vive parte del año, para ponerse al frente de la flamante televisión pública del Paraguay durante el gobierno de Fernando Lugo, puesto en el que permaneció durante 2 años hasta la súbita partida de ese presidente. Desde Asunción, Martinessi habló con goldenglobes.com sobre el fenómeno de Las herederas.

Más allá de 7 cajas, no creo que haya habido muchos estrenos de cine paraguayo en Estados Unidos, ¿qué es lo que significa para ti que Las herederas llegue a los cines norteamericanos?

Nos entusiasma muchísimo, más que nada porque yo consumí toda la vida cine de los Estados Unidos, el más comercial en Paraguay y después empecé a descubrir el cine independiente de Estados Unidos y hay allí directores que realmente me gustan mucho. Hay como una mezcla de referencias, de recuerdos, de un montón de cuestiones vinculadas a Estados Unidos y evidentemente poder pisar ese país de la mano de Film Forum es como un lujo también para la película. Yo estudié cine en la New York Film Academy cuando tenía 19 o 20 años y fui uno de los primeros que hice ese curso de 8 semanas que ellos hacen. Tengo una relación linda con Estados Unidos, viví allí un año durante mi experiencia de estudiante de intercambio. A nivel general para nuestro cine el poder estar en pantalla en Estados Unidos también es importantísimo en un momento en el que nosotros aún estamos peleando para que se haga una ley de cine en Paraguay que nos permita producir de manera regular.

¿Te sorprendió la carrera internacional que viene teniendo tu película a nivel de festivales y premios?

Me sorprendió porque realmente nosotros hicimos una película sin pensar demasiado en lo que iba a pasar después. Es una historia que yo tenía ganas de contar. Escribí ese guión y tengo que admitir que en la previa al rodaje de la película tuvo muy buena aceptación, estuve en Cine Fundación, en Torino Film Lab, se armó un lindo grupo de coproductores entonces estaba todo dado para que pueda ser una película cuidada, pero de eso a esta cosa entre comillas que se llama éxito, que la película esté como en 30 países, estrenándose en salas, es algo absolutamente inesperado porque se pensaba que la película por ahí iba a moverse bien en algunos festivales pero tampoco pensamos que tan bien porque hay muy buen cine ahora en todo el mundo.

Me imagino que todos estos premios, los que recibieron en Berlín deben haber sido como los más conmocionantes, sobre todo porque fue al principio de todo ¿no?

Si porque ahí todavía estás en la duda de "¿será que la película va a entenderse?", porque en muchos sentidos es muy sutil. Haber tenido dos osos de plata y el Fipresci y haber sido muy bien recibidos en Berlín fue como muy hermoso como arranque. Con una primera película uno no se emociona, estás muy tenso, que tenés que decir, de no caerte de la escalera al subirte al escenario, de cosas muy básicas porque al no estar acostumbrado es como que la emoción está detrás pero delante hay todo un montón de acciones frías en las que uno tiene que pensar.

A scene from "Las herederas"

Una escena de Las herederas.

 

Me imagino que el premio a la Mejor actriz, teniendo en cuenta que tu protagonista esta era la primera película que hacía, te tiene que haber tirado de la silla...

Ana Brun se iba a ir a Berlín solamente para el estreno de la película y después volvía a Paraguay, no se iba a quedar para la ceremonia de entrega de premios pero cuando vi el primer corte, llamé al productor y le pedí que se quede hasta el final porque pensé que podía ganar. Al ver la película sentí el personaje tan habitado por ella que dije bueno tendría que haber otra súper buena actuación para que algo le haga competencia a una persona que estaba tan compenetrada con su rol. Tuve esa sensación en el momento de ver por primera vez el corte terminado de la película con un grupo de amigos en Montevideo porque realmente se filmó en Asunción, se editó en Montevideo, se hizo el sonido en San Pablo y se hizo la post en París. Es que era la única manera de financiar cine en un país que no tiene fondo cinematográfico como Paraguay.

¿Cuán complicado es armar un elenco cuando no hay una industria de cine?

Yo siempre digo que independientemente de todo ese planteo acerca de que no hay ley de cine, de que no hay instituto todavía ni fondos regulares está todo lo otro maravilloso que es hacer cine en un país donde no hay reglas, entonces como que vos podés hablar con un actor o con una persona que tiene alguna experiencia actoral o deseos de actuar y creamos nuestras propias reglas. Con las actrices de Las herederas veníamos acá a mi casa, a mi dormitorio, ensayábamos, nos reíamos, después tomábamos algo o merendábamos y de alguna manera no había una cuestión protocolar o reglamentaria que nos decía “tienen que ensayar solamente estos días”. Era “hoy puedo, dale listo, qué te parece si nos vamos a conocer la cárcel de la mujeres, pedimos permiso, nos vamos”, o sea había como una cuestión casi de “cine de amigos” que creo que también es hermosa y que también tiene una gran ventaja en mi caso para una primera película, no tener que guiarme demasiado por un formato de la industria que en primer lugar conozco muy poco y en segundo lugar a veces va en contra de toda la inseguridad y de  todo el deseo de experimentación que uno puede tener haciendo una primera película.

En tu película hay muchas referencias a lo que pasa en tu país, ¿fue consciente o inconsciente?

Fue muy consciente. Incluso tuve que quitar del proceso de guión mucha información que hacía más obvio el elemento político que tenía la película y lo quite más que nada porque Paraguay es un país del que se sabe muy poco entonces la información política cargaba a la película de algo innecesario. Creo que hay personas que se pueden relacionar con la película desde diversos encierros, porque es una sensación muy fuerte y muy común para ciertos momentos de la vida de un ser humano. Te hablo de la cárcel que puede ser una casa, que puede ser una clase social, que puede ser una relación afectiva. Al quitarle esos elementos estaba también liberando a la película de toda esa carga política con respecto a mi país que podía tener y dándole libertad para que la película pueda ser leída o interpretada de diferentes formas.

¿Crees que Paraguay no haya tenido virtualmente cine durante muchos años se debió exclusivamente a la dictadura de Stroessner?

Realmente pienso que el hecho de que estuvimos 35 años con una dictadura en la que la cultura en general siempre fue una amenaza y en el que toda la producción cultural de Paraguay, incluso antes de Stroessner, en la época de Morinigo, se forja en el exilio, porque de allí salieron los escritores Gabriel Casaccia, salió Roa Bastos, la gran poetisa Carmen Soler, Hérib Campos-Cervera, el músico creador de la guarania José Asunción Flores, o sea Paraguay expulsa para afuera aquello que quiere reflejar lo que es el país y yo creo que eso era antes y en gran medida creo que sigue siendo ahora. Es un país en donde se consume muy poca cultura, que no ocupa un lugar relevante en la agenda política. Me parece que es un poco una mezcla de lo que fue un sistema dictatorial de tanto tiempo pero también una dejadez de la sociedad misma que no se ha ocupado de pelear porque yo creo que la cultura en muchos países es una conquista, pero no quiero generalizar porque hay grandes luchadores de la cultura que viven en Paraguay y tratan de hacer cosas allí aún cuando puede ser una actividad muy frustrante.

¿Te parece que a partir de estos éxitos puede surgir una industria de cine paraguaya?

Estamos en eso, yo creo que va a depender mucho de lo que pase con esa ley para que haya estructuralmente la posibilidad de que haya más cine. Es impresionante la cantidad de gente joven que yo siento que genuinamente siguieron Las herederas, la abrazaron como una película paraguaya y encontraron un montón de ganas de hablar y de comunicarse a partir de ese lenguaje, que me parece que es algo que 20 años atrás no iba a suceder. Creo que hay mucha gente joven que está interesada en el cine y esa es la fuerza que va a empujar las políticas públicas para que algo se pueda hacer .Por las particularidades del cine se necesita un marco legal y una inversión verdadera del Estado para que de alguna manera pueda fomentarse esto que está pasando, para que esta movida no quede en buenas intenciones y gente que filma mientras trabaja en otra cosa.