María Novaro: "Soy muy afortunada en presidir hoy el Imcine"

by Gabriel Lerman March 26, 2019
Filmmaker Maria Novaro, president of Imcine

cortesía imcine

Tiene una carrera lo suficientemente notable como para dedicarle una larga nota como directora. Después de todo, ha sido la responsable de darle al mundo Lola, Danzón, El jardín del edén, Sin dejar huella (con la que ganó el premio a la Mejor película latinoamericana en Sundance),  Las buenas hierbas y Tesoros. Sin embargo, en esta ocasión, hablamos con María Novaro por ser la flamante directora del Instituto Mexicano de Cine (IMCINE), bajo la gestión del presidente Andrés López Obrador, para saber de que manera planifica guiar al cine mexicano tras el éxito mundial de Roma.

Usted ha tenido una larguísima carrera donde básicamente ha hecho todo lo vinculado con el cine, ¿por qué quiso convertirse en la directora del Instituto de Cine Mexicano?

Hay dos factores que entraron en consideración para que yo aceptara dirigir el Instituto Mexicano de Cine. Una tiene que ver con el cambio de gobierno. Nunca antes había estado en la función pública, no me ha interesado con los gobiernos que había. Este es un momento de cambio para México, para bien. Un momento en que muchas cosas se están reformulando y reconsiderando para tener un país más ordenado, más justo, para que el crecimiento económico sea un crecimiento con justicia social, y todo eso me interesó mucho para participar. Entonces todo tiene que ver con que creo en el gobierno del que formo parte, que creo mucho en las cosas que podemos hacer en este momento, y eso me motivó mucho para aceptar. El otro asunto es que efectivamente yo tengo 40 años haciendo cine y dirigiendo, escribiendo, editando, produciendo, dando clases, y siento que ahora está bien que esté a la cabeza del Instituto alguien de la propia comunidad cinematográfica. Por mi edad, por los años que llevo haciendo esto, por las generaciones de jóvenes que he formado, por los cambios que he visto en la producción cinematográfica a lo largo de estas décadas, siento que está bien que una persona con experiencia, que ha ayudado a hacer crecer al cine mexicano y a posicionarlo en el mundo, me parece bien que con esta experiencia yo pueda ahora presidir el Instituto y ayudar desde acá. Y directamente en algún momento me lo dijeron, me dijeron “ahora te toca, María”, y acepté ese reto.

¿Y le está resultando más difícil de lo que se imaginaba o es como se lo imaginaba?

Mi nombramiento presidencial fue en diciembre, entré con el gobierno, y si esta pregunta me la hubieras formulado en diciembre o en enero te hubiera dicho “me quiero morir”. Era terrible. Pero a partir de febrero las cosas se empezaron a acomodar, empiezo a ver el sentido de todo lo que queremos hacer. Hubo un elemento que parece secundario pero creo que no lo es: nos mudamos de las oficinas que teníamos en Insurgentes a unas oficinas en los Estudios Churubusco, los estudios de cine, y estar aquí me recuerda por qué estoy aquí y qué es lo que tengo que impulsar y cómo tengo que hacer para que los programas alcancen a todos. Estamos haciendo un trabajo muy muy fuerte para que las cosas no estén tan centralizadas en la Ciudad de México sino que los apoyos y el crecimiento cinematográfico se refleje en todas las regiones del país, y se está produciendo cine en todas las regiones de muy diferente manera. Eso está muy emocionante y lo estamos apoyando con todo. Creo que de pronto se va a ver como algo que es un tesoro de México que es la diversidad cultural que hay en México, eso se ve reflejado en el cine y me tiene muy emocionada.

Usted llega al puesto en un momento —por lo que se ve de afuera— muy especial para México, porque acaban de ganar el primer Oscar a Mejor Película Extranjera, el primer Globo de Oro. ¿Es tan buen momento o es simplemente un mérito individual y no de la industria cinematográfica mexicana?

Creo que es la punta más visible de algo que está sucediendo en la cinematografía mexicana, porque estamos produciendo películas en números como nunca antes: ni siquiera en la Época de Oro, que fue una época de gran producción cinematográfica, se producían tantas películas como ahora. Prácticamente no hay festival internacional que no tome películas mexicanas, porque hay una enorme propuesta de mucha calidad. El cine más estrictamente comercial está haciendo mejores números, está funcionando mejor en taquilla. En la última década también hemos ganado en Cannes, en Venecia, en Berlín, en los festivales más importantes del mundo estamos representados, y por supuesto el talento de Alfonso Cuarón y el talento de los mexicanos que trabajan en Hollywood es sumamente importante y nos llena de orgullo a todos pero no es lo único. Hay muchísimo quehacer cinematográfico, muchísimas propuestas tanto en el cine comercial como en el cine más de autor y creo que yo soy muy afortunada en presidir hoy el Imcine en una época de bonanza para el cine mexicano. Una clave es que nuestros fondos de producción han funcionado muy bien, han hecho crecer al cine de una manera en que la economía general de México no ha crecido, y eso lo tenemos que continuar e incrementar.

¿De qué manera cree que el cine mexicano puede capitalizar esta atención que hay ahora hacia todo lo que viene de allí en el resto del mundo?

El fenómeno Roma y el orgullo que dio a todos los mexicanos su éxito ha significado muchas cosas para nuestro país. Por ejemplo, fue muy importante la estrategia de distribuir la película en territorio mexicano, donde tenemos algunos problemas en el alcance de las salas de cine en muchas regiones de México, y gracias a la película Roma se pudieron identificar muchos espacios de exhibición alternativa, incluso en regiones muy alejadas. Pudimos además averiguar dónde hay esos esos espacios que necesitan una actualización técnica. Hay un elemento de glamour y de orgullo de haber visto a nuestras actrices, a Alfonso Cuarón y a la película en los Oscars, una película hablada en español incluso con algunos fragmentos en lengua mixteca, todo eso era sumamente emocionante, pero también el contenido de la película provocó algo importante en el corazón de las personas, que la han visto como nunca antes se había visto una película mexicana en México, y es que se nos habla directamente de quiénes somos, qué asuntos tenemos que dialogar entre nosotros, de cómo es México en este momento, cómo hay que hacer un México con más igualdad de oportunidades para todos y de reconocimiento de unos a otros. Algo así como una propuesta muy profunda de invitar a un diálogo nacional, y creo que el cine mexicano es el mejor vehículo para un diálogo nacional, tan necesario en este momento. También por la violencia, por lo lastimados que estamos por cosas que han pasado. La corrupción y la violencia han dejado huellas muy profundas en los mexicanos, y el diálogo que propone el cine nos permite reconocer lo que nos ha venido sucediendo y encontrar juntos la manera de resolverlo.

Netflix acaba de anunciar una enorme inversión en México en los próximos años. Buena parte de eso va para la televisión, pero también van a producir películas. ¿Cuál es su mirada frente a esta decisión de la compañía?

Lo acaban de anunciar pero lo estamos viviendo ya desde hace algún tiempo, es claro que la comunidad cinematográfica ha encontrado un crecimiento en fuentes de trabajo a partir de las series en general, o del cine producido por varias compañías y muy particularmente por Netflix, y esto se ha estado viviendo en el medio cinematográfico de algún tiempo para atrás. Ahora estamos dialogando con Netflix para que como empresa social y culturalmente responsable nos ayude directamente a nosotros a través del cine a crear espacios de formación para que jóvenes se incorporen a la industria audiovisual y cinematográfica con una buena formación técnica, creativa, actoral para propio beneficio del crecimiento de estas compañías y el crecimiento de México. Estamos negociando para que eso suceda, para que muchos jóvenes tengan esa formación audiovisual muy actual. Uno de los ejes del gobierno actual, jóvenes construyendo el futuro, es crear muchos espacios de formación, de educación y de trabajo para los jóvenes para que tengan opciones y no se incorporen a la delincuencia organizada, en algunos lugares como única opción, y creo que va a venir muy bien el apoyo que nos pueda dar Netflix para crear estos espacios de formación y crear cada vez más fuentes de trabajo para jóvenes en el terreno audiovisual, que crece tanto.

Me imagino que en estos meses habrá descubierto, desde una mirada de profesional del cine, un montón de cuestiones burocráticas. ¿De qué manera su conocimiento de cómo es realmente trabajar con cámaras le puede ayudar a destrabar o mejorar o simplificar los procesos dentro del IMCINE?

Sí, yo aquí lo converso mucho con mis colaboradores, de hecho hay como una broma recurrente que yo vengo del mundo de la producción cinematográfica y estoy acostumbrada a resolver, a hacer funcionar, a tomar decisiones, y a que las cosas salgan adelante día por día superando cualquier traba porque se tienen que solucionar las cosas. Eso cuando estoy aplicando aquí en el trabajo cotidiano a veces con bromas, porque sí me he topado con estructuras francamente kafkianas que siempre bromeo que lo voy a utilizar algún día para escribir un guión cuando terminen mis 6 años aquí y regrese yo al cine. Hay mucho material para un guión porque hay situaciones verdaderamente paralizantes y absurdas, la forma en que están concatenadas las estructuras administrativas y burocráticas. Creo que sirve que pregunto todo y cuestiono todo con la lógica más elemental diciendo por qué no y por qué no lo resolvemos, porque vengo de ese mundo de que uno tiene que solucionar y sacar el rodaje en los días que está estipulado y hacer que el dinero dé para lo que uno tiene que hacer. Y eso lo estoy aplicando aquí para sorpresa de todos pero yo creo que lo están tomando muy bien y estamos empujando el aparato burocrático al máximo posible. Yo pensé que producir películas era complejo pero este puesto en el que estoy ahora es mucho más complejo.

¿Extraña las cámaras?

Sí, todo el tiempo, pero las visito, las saludo, voy a visitar a la gente que está filmando, estoy viajando mucho al interior del país para ver a los cineastas que están haciendo las cosas, obviamente veo todo en pantalla y creo que es mi alimento. Si yo me desconectara de lo que se hace en cine me muero. No lo voy a hacer, voy a seguir viendo las cámaras, los rodajes, voy a seguir estando allí, visitando a la gente que filma para poder hacer las cosas bien.