Mario Casas: “Me gusta verlo todo, pero me lo paso muy bien en Tenet”

by Rocio Ayuso September 16, 2020
Spanish actor Mario Casas

carlos alvarez/getty images

Mario Casas (La Coruña, España, 1986) es uno de los nuevos galanes del cine español que comenzó de la mano de Antonio Banderas, actor del que aprendió mucho para una carrera en la que ha triunfado tanto en cine como en televisión. Pero no será su atractivo sino su trabajo el que lleve al público a ver su último filme, El practicante (The Paramedic), que ahora arranca en Netflix.

¿Qué atractivo pudo encontrar en un personaje tan terrible como Angel?

El practicante fue un proyecto que me ofreció Carles Torras, su director, muchos años atrás cuando no tenía ninguna financiación. Le firmé una carta de compromiso con solo un cuarto de guion leído porque me pareció muy atractivo poder interpretar a alguien de esas características, alguien con un trastorno antisocial de la personalidad, un psicópata. Me ponía el hecho de poder construir algo tan alejado a mi, algo sin emociones. Nunca había trabajado desde ahí y, lógicamente, dije que sí.

¿Cómo fue la transformación mental a un ser tan diferente?

Intenté ser lo más realista posible a los rasgos psicopáticos, a lo que este tipo de seres son realmente. Contacté con un psiquiatra el cual me explicó cómo son, cómo funciona una mente con estas características y, a partir de ahí, empecé a trabajar el guion. En los ensayos intenté no salir del personaje y trabajarlo día a día para que cuando arrancáramos fuera Ángel. Lo que necesitaba este personaje era no salirse nunca de él. Es lo que tiene la silla, tienes que estar más estático. Estar siempre muy fijo, con una mirada muy cruda, fría, controladora. Me fui al Método durante dos meses.

Eso debió de afectar profundamente su día a día.

Al final, no era yo el que se daba cuenta. Estás sumergido, estás metido en un proyecto, estás trabajando en hacer un personaje lo mejor posible, pero son los de alrededor los que te avisan, los que te dan el toque. ‘Oye, para ya’. ‘Estoy deseando que acabes el personaje’. Llegué a un sitio en el que no quieres relacionarte con los demás y que me quitaba mucha energía. Llegaba a casa y el personaje no me dejaba descansar. Lo utilicé porque me aportaba muchas cosas, pero me evadí de los amigos, de la familia, de la vida social, para construir ese personaje.

A scene from "The Paramedic", 2020

quim vives

 

¿Qué nos puede contar de la transformación física? Con El fotógrafo de Mauthausen tuvo la experiencia de perder 12 kilos para el papel.

Antes de empezar El practicante adelgacé como cuatro kilos y durante el rodaje seguí adelgazando. Me iba consumiendo, me iba desconstruyendo como le pasa al personaje de la película. Y todo el trabajo con la silla de ruedas lo empecé a montar en el hospital nacional de paraplégicos, de Toledo, y luego en el Instituto Guzmán, de Barcelona, donde seguí ensayando. Conocí a Mario Roque que había sufrido una lesión unos meses antes y teníamos una constitución física parecida así que estuvo conmigo ayudándome en los días más importantes del rodaje en lo que a la silla se refiere para hacerlo lo más realista. Intenté mantenerme en el personaje tanto en lo físico como en lo psíquico.

¿Cómo fue esa despedida? ¿Echó de menos a Angel al final del rodaje? 

No, no, no. Es un personaje que no quiero juzgar, pero todo lo que hace es lo contrario a lo que yo quiero encontrar en un ser humano. La definición que me dio el psiquiatra es que este tipo de gente es la maldad personificada. Cuando acabé, me lo quité de encima corriendo. Me rapé la cabeza. Empecé a hacer deporte, a comer bien. Y tuve la suerte de empezar otro proyecto para Netflix, una serie que se llama El inocente.

Echando la vista atrás, ¿cuáles son sus recuerdos de sus comienzos junto a Antonio Banderas en El camino de los ingleses?

Fue mi primera película y fue un regalo que estuviera dirigida por Antonio Banderas, de quién ya me había fascinado su primera película como director, Crazy in Alabama. Apuntaba maneras. No se lo que pasó en su momento y El camino de los ingleses no fue muy bien recibida, pero es una película que merece un nuevo visionado porque aporta algo diferente. Antonio tiene mucho talento. Es alguien en quien todos los actores jóvenes debemos fijarnos porque ha llegado a lo más alto desde la humildad, el trabajo y la constancia. Debemos fijarnos en ello porque en esto hay muchos altos y bajos pero si trabajas y eres sincero con lo que vas haciendo, aportas tu granito de arena y te dejas la piel en todo lo que haces, puedes labrarte una carrera cuando menos satisfactoria.

¿Le gustaría seguir sus pasos en Hollywood?

A lo largo de estos años hubo posibilidades, pero no lo vi claro mientras que me ofrecían aquí cosas muy interesantes.  Todavía soy joven y ojalá pueda irme fuera y hacer cosas en otro idioma. Ahora las plataformas abren a los actores y a los equipos en general una ventana al mundo y no te hace falta irte a Hollywood. Las plataformas te pueden da una visibilidad mayor que esa idea idílica de lo que es Hollywood que muchos actores tenemos. ¡Ojalá! Me encantaría salir de la zona de confort.

¿Qué le llevó a ser actor?

Desde pequeño supuraba interpretación. En el colegio o en talleres, haciendo improvisaciones con amigos. Fue algo inconsciente. Albergaba ese sentimiento por algo a lo que amaba y ahora, a mis 34, soy más consciente. En cine, me lo veo todo. Me empapo de lo que hacen todos. Hay un recuerdo que tengo de cuando era niño. Recuerdo entrar por primera vez en el cine y mis padres se equivocaron de sala porque mi hermana y yo íbamos a ver una de niños y nos metieron en Jurassic Park. La película era de terror y ahí me quedé atrapado con todos los sentidos. Un instante del que sigo acordándome mucho. Me gusta verlo todo pero me lo paso muy bien en Tenet. Son películas que me siguen atrapando.

¿Cómo ve el futuro del cine tras la pandemia?

Lo veo con miedo e inseguridad porque no se si las películas más pequeñas se podrán hacer. Con un proyecto más grande, hay más presupuesto. Pero hay películas que son verdaderas joyas con un presupuesto más bajo. Se respira una gran inseguridad en lo personal y en lo profesional. Pero la cultura es necesaria, las películas son necesarias, y vamos a seguir luchando por seguir contando historias que son parte de nuestra sociedad, de nuestra cultura.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido de sus sueños de ser actor

Con 15 o 16 años, quizás no era consciente de cómo un proyecto puede llegar tanto al público. Cómo una historia puede afectarte tanto. Y es algo maravilloso. Me quiero quedar con las cosas buenas de mi trabajo, cuando se te acerca gente y te cuenta lo que ha vivido como si fuese su vida. Lo han disfrutado en sus casas como si fuese su historia. Te cuentan cosas que hasta has olvidado. Es una suerte y mi privilegio contar historias, crear personajes, y regalárselos a la gente.