Marjane Satrapi: “Mi sueño es hacer una película en Latinoamérica”

by Rocio Ayuso August 7, 2020
Filmmaker Marjane Satrapi, 2019

george pimentel/getty images

En 2008, la HFPA reconoció el trabajo de Marjane Satrapi en su autobiografía Persépolis con una candidatura al Globo de Oro en la categoría de mejor película en lengua extranjera. Entonces narró en animación, como en 2000 había hecho en cómic, la historia de una joven iraní que creció durante la revolución islámica. Ahora, esta mujer de 50 años, multicultural y multidisciplinar, ha decidido contar la vida de otra mujer, Marie Curie, y de otra revolución, la que desató su descubrimiento de la radiactividad, en Radioactive.

 

Además de farsi, habla francés, inglés, sueco, alemán e italiano. ¿Alguna vez le picó la curiosidad por aprender español?

Soy capaz de leerlo, pero “el hablar español no es posible” (sic). He viajado mucho por España y quieres “comer”, saber por dónde vas. Además, me encanta hablar con la gente y el castellano es un idioma tan bonito. Mi meta es aprenderlo, pero al menos necesitaría un par de meses allí. Además, mi sueño es hacer una película en Latinoamérica.

¿Por qué en Latinoamérica?

Hay algo que me gusta. Cuando leo a (Gabriel García) Márquez o a (Isabel) Allende, o cualquiera de sus autores, hay algo en la relación que tienen en Latinoamérica con aquello que no vemos, ya sea con el mundo de los muertos o de los espíritus, que hace que se sienta como algo normal, una relación muy parecida a la que yo conozco, a la de mi cultura. En Europa todo está más estructurado, que si no existe, que si son supercherías. A mi me gustan los autores latinoamericanos que van más allá de lo que pueden sentir con sus cinco sentidos, ese algo que creen que está ahí y por eso existe. Es una forma de ver las cosas con la que me puedo identificar. Además, a la vez que yo me crie con el Sha en Irán estaba (Augusto) Pinochet en Chile y en Viena conocí a muchos que dejaron Chile, o Guatemala, o Argentina… con los que compartí las mismas historias al dejar el país por culpa de dictadores que asesinaban al pueblo. Había algo en común. Pero para rodar una película en Latinoamérica primero tengo que aprender a hablar en español porque tengo que saber lo que dice el actor. No puedo hacer una película de otro modo.

Mientras llega ese momento, hablemos de Radioactive. Su carrera artística comenzó hace 20 años con su autobiografía. ¿Por qué volver al cine para contar la biografía de otra mujer?

Es una buena pregunta y no es que solo me interesen las biografías. Tiene más que ver con Marie Curie. Sabía quién era. Alguien que me marcó de niña, pero, más importante, cuya historia merece ser contada de una nueva forma. Es lo que encontré en este maravilloso guion que no solo muestra quién es esta mujer, sino que habla de su ciencia y de las consecuencias. Te plantea preguntas y eso me gusta. Todo tiene un lado bueno y uno malo. Marie Curie descubre algo que ella llama radiactividad. El mayor descubrimiento del siglo XX porque hay un antes y un después. Desde la Grecia Antigua sabemos de la existencia del cáncer, pero nadie sabía cómo curarlo. Pero si solo hablo de eso y no de la bomba atómica, no hablaría con justicia, no le haría un favor a nadie. Ella no es responsable de los usos de su descubrimiento. Ni tan siquiera es una invención, es un descubrimiento. Por eso es necesario hablar no solo de lo que hizo sino del impacto de su carrera.

¿Se ha parado a pensar alguna vez en el impacto de su propia carrera?

No, porque tengo un gran problema aceptando la muerte, haciéndome a la idea de que me voy a morir. Me es difícil de aceptar porque ahora, en mis 50, soy mucho mejor de lo que nunca fui en mis 20. ¡Así que imagínate cómo seré en mis 80! Y para entonces tengo que morir. Es tan difícil de aceptar y a la vez sé que tengo que aceptarlo. Sé que tengo que morir y no quiero ser inmortal. Mis libros y mis películas, mi trabajo será mi inmortalidad. Su impacto, no lo sé. La ciencia deja una huella en el mundo. Las artes no tienen el mismo impacto. El arte puede cambiar la visión del mundo, pero no el mundo. Debemos de ser humildes y admitir lo que podemos hacer y lo que no.

Radioactive está basada en la novela gráfica de Lauren Redniss. ¿Pensó en llevar su historia a la pantalla como una película animada, al igual que hizo con Persépolis?

No porque al principio ni lo sabía. Me leí el guion y me gustó. Luego vi el cómic y me pareció muy bonito, pero esa de mezcla de pintura e ilustración funciona muy bien en el libro, pero no para una película. Lo que el guionista hizo fue sacar la esencia del cómic, de la historia de Pierre y Marie Curie y de la radiactividad. Siempre escojo las películas tras leerme el guion tres veces. Entonces me tumbo en la cama mirando al techo y si me vienen imágenes a la mente, sé que puedo hacerlo. Hay tantas veces que leo algo y no me imagino nada. Mi aproximación al cine siempre es muy visual.

¿Qué importancia tiene el reparto? ¿La presencia de Rosamund Pike o Anya Taylor-Joy?

Marie Curie es alguien muy inteligente y no se puede interpretar a alguien inteligente sin serlo. Alguien que es inteligente puede pretender que es estúpido, pero no al contrario. Para Marie Curie necesitaba a alguien muy inteligente e interesada en la ciencia. En el momento en que conocí a Rosamund, alguien tan bella y a la vez con un gran cerebro encima de esas dos piernas tan maravillosas, supe que era ella. Y una vez que conté con ella y con Sam Riley, tuve que buscar a la hija de ambos, alguien capaz de tener también un premio nobel, igualmente inteligente. Ahí conocí a Anya, a esta niña porque es una cría de 20 años, aunque suena como mi madre por lo mucho que sabe. Alguien capaz de dominar la conversación y que a la vez puede ser tan dulce, con ese fondo cultural que le da su pluralidad internacional. Supe que tenía que ser ella. Es el momento que me hace más feliz, cuando encuentro al actor que necesito y se que no hay otro.

En alguna ocasión ha comentado que su carrera es un accidente.

Todo en mi vida ha sido un accidente. Siempre supe más o menos lo que quería hacer aunque no soy el tipo de persona que tiene una meta. Si te pones una meta, nunca la consigues. Así que, ¿para qué? ¿Para frustrarte? Sin metas, no me defraudo. No soy competitiva. Me ilusiono con todo lo nuevo. Me encantan los retos. La vida ha sido dura conmigo, pero también muy agradable. Si te soy sincera, creo que he ganado el Oscar a la mejor vida, porque ser capaz de comer y de vivir de lo que adoras es el Oscar de la vida.

En su caso son muchas las cosas que adora, el cómic, la pintura, la literatura, el cine. ¿Alguna preferencia?

El cine. Porque es lo más duro. Con cada película me he roto un hueso, una costilla. La experiencia de ver la película con tanta gente no la tienes ni con un cuadro ni con un libro. Me encanta que la gente disfrute de esa energía incomparable. Y rodar es resolver un problema tras otro. Por eso hago cine. Podría hacer mucho más dinero haciendo otras cosas sin romperme los huesos, pero supongo que me gusta romperme los huesos.