Melina León: "En el cine en Perú se está yendo por el buen camino"

by Gabriel Lerman August 4, 2020
Peruvian filmmaker Melina León

 Ferda Demir/Getty Images for ZFF

Apenas comienza la conversación comparte su emoción por estar haciendo la entrevista con el sitio de los Globos de Oro, y enseguida explica que pudo terminar sus estudios en la prestigiosa escuela de cine de la Universidad de Columbia gracias a la beca que recibió durante 3 años con fondos provistos por la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood (HFPA, por sus siglas en inglés). Teniendo en cuenta que su primer largometraje, Canción sin nombre, fue la primera película peruana en ser invitada a participar de la Quincena de Realizadores en el Festival de Cannes, queda en claro que Melina León ha sabido aprovechar la ayuda. Tras recorrer muchos de los festivales más importantes del mundo y después de cancelar su estreno en Perú en abril por la crisis del coronavirus, la película que retrata la triste historia de una mujer indígena (Pamela Mendoza) a la que una organización criminal le roba a su bebé recién nacido, Canción sin nombre se estrena virtualmente esta semana en EE.UU.

¿Qué significa para ti que tu película se estrene en Estados Unidos, aunque sea en formato digital?

Es para mí una especie de regreso porque yo he vivido en Nueva York durante 13 años y ahora estoy parcialmente, es un país con el que tengo muchísima conexión. Allí hice mi maestría en cine en la Universidad de Columbia y la siento como mi segunda patria, entonces es muy emocionante que se estrene mi película. Además tuvimos el apoyo desde una de nuestras productoras asociadas, Torch Films, que es de Nueva York, con quien hemos trabajado desde el principio, y de Jerome Foundation. Honestamente para financiarla hicimos de todo y una de esas cosas fue Kickstarter, que es una plataforma de Estados Unidos. Si bien recibimos fondos de todo el mundo, el apoyo esencialmente fue de personas de Estados Unidos y de Perú. De alguna manera en Nueva York nazco como cineasta porque mi segundo cortometraje El paraíso de Lili, mi tesis de maestría, fue estrenado en el 47th New York Film Festival.

Cuando terminaste en Columbia podrías haberte quedado y hacer películas en Estados Unidos pero regresaste a tu país a filmar, ¿por qué tenía que ser una historia peruana?

Creo que influyó la decisión del cine que quiero hacer, quiero realizar un cine muy personal, artístico, de inspiración y en ese momento, cuando terminé la carrera, yo ya tenía esta película en el corazón, quería contarla. Siempre era una tentación buscar oportunidades y hacer otras películas pero es tan difícil llevar a cabo un filme que yo sentí que tenía que tomar una opción y concentrarme.

Por lo que tengo entendido, te inspiró una investigación que hizo tu padre (Ismael León) que es periodista. Cuéntame la conexión entre lo que escuchaste que tu papá contara, o tu vinculación con la historia que él vivió, con el desarrollo de la historia para la película 

Yo vivía en Nueva York en esa época y justo me llamó mi papá para contarme que una chica francesa lo había contactado para pedirle una reunión y contarle que ella era una de las bebés que habían sido robadas allá por los años 80. Mi padre era periodista y escribió sobre ese caso, que fue muy significativo para él porque se convirtió en la primera portada del diario La República, que es muy importante aquí en Perú. Había jueces involucrados en la comercialización de niños. Recibió ese llamado en el año 2006 o 2007, el caso regresaba a mi padre 30 años después, cuando esa bebita era toda una mujer y quería conocerlo porque había visto su investigación y se había enterado de todo porque se lo había contado su madre biológica, a quien ella finalmente pudo encontrar, y por los periódicos que había conservado. Para él fue increíble, también para mí, porque te das cuenta que el pasado de alguna manera regresa y todo tiene una consecuencia, y dije “Creo que acá hay una historia para contar”.

A scene from "Song Withut a Name", 2020

Pamela Mendoza en una escena de Canción sin nombre.

courtesy film movement

 

 

Tu película es a la vez un retrato de clase y uno de raza, cuanto más arriba muestras en la sociedad más blancos son los actores, ¿esto ha sido intencional?

Si. La idea era hacer un reflejo de cómo vivimos y es mayoritariamente así. Si bien ha habido excepciones en la historia y hubo personas de color o con un look indígena que han llegado a las esferas del poder, en Perú esos lugares esencialmente los han ocupado los blancos. La idea no fue pintar la excepción sino la norma, es por eso que toca temas como el racismo, el clasismo y cómo funciona.

También impacta el desamparo del indígena, ¿crees que sigue siendo así?

Me encantaría poder contestarte que no pero sí, sigue siendo así. Hay esfuerzos de la sociedad por abrir esto y se ven algunos cambios pero es muy lento, muy difícil. El tema del coronavirus ha sido para nosotros un golpe de realidad, de darnos cuenta de lo mal que estamos y que, a pesar de que se tomaron todas las medidas, la mayor cantidad de muertes está en las zonas más pobres, donde hay más indígenas, nativos de la selva del Perú por ejemplo, y si bien se advirtió al gobierno que esto podía pasar, no se hizo nada y las pérdidas son terribles.

Cuéntame cómo encontraste a tu protagonista, que evidentemente no es una actriz profesional.

No, no es una actriz profesional porque, otra vez volviendo al mismo tema, probablemente yo no iba a encontrar a una actriz profesional que fuera tan marcadamente andina porque cuando tienes acceso a una escuela de actuación o al conservatorio quiere decir que ya te encuentras en otra situación porque eso no es para los andinos. Si tomaba el camino que marca la televisión iba a terminar haciendo una farsa, una cosa burda, usando maquillaje para oscurecerlos un poco, entonces lo que hice fue irme a un barrio popular que se llama Villa El Salvador y se encuentra al sur de Lima, donde si bien es un lugar muy pobre han apoyado las artes y hay muchos teatrines así que me fui a uno de ellos, el más grande que era de más fácil acceso. Me presenté, me dejaron hacer el casting, me trataron bien y fueron muy amables. El grupo de teatro al que me acerqué se llama Arena, ahí conversé con su director y él me habló de Pamela que era de un barrio que está al lado que se llama Villa María del Triunfo pero siempre iba ahí porque era activista, entonces la vi y me encantó su fotografía, luego hicimos el casting y fue fantástico conocerla. Además tiene un gran compromiso, evidentemente ella había vivido cosas muy similares, tragedias muy cercanas y la misma tragedia de vivir en la pobreza y ser andina en Perú. De todo eso yo quería hablar y ella no hizo más que enriquecer la historia.

Te formaste en Columbia, que es una de las mejores escuelas del mundo, y luego filmaste en Perú, ¿Cómo fue la experiencia para ti de estar en un sitio con todos los lujos a pasar a un país con una industria cinematográfica limitada?

Si, hay como dos caras de la moneda. Para mi personalmente fue muy difícil acostumbrarme a vivir otra vez en Perú porque me mudé aquí para poder hacer la película y obtener los fondos. Fue muy duro, es un país complicado, para volverse loco, entonces me tomó un año preparar nuevamente mi sistema nervioso a este caos que es Lima. Ese es un aspecto pero por otro lado nosotros tenemos un Ministerio de Cultura y en el momento que llegué acá recién llevaba 5 años pero ahora ya pasaron 10 años de su funcionamiento y tiene un Departamento de cine con gente fenomenal trabajando y hay fondos, obviamente no se puede comparar a Argentina, Colombia o Brasil antes de Jair Bolsonaro pero va en ascenso entonces cada año son mejores las noticias. Si bien tiene sus críticas porque todo el mundo quiere ser como México o tener lo de Argentina, va mejorando y eso da ánimo. Da la sensación de que en el cine en Perú se está yendo por el buen camino y que estamos creciendo. Esto en Nueva York yo no lo tenía aunque si estaban a mi alcance instituciones para mi formación, que son ayudas más pequeñas que si bien son importantes no hacen al financiamiento total de una película, entonces esta es la otra cara de estar acá.

On the set of "Song with no name"

Con Pamela Mendoza en el set de Canción sin nombre.

courtesy Film Movement

 

Perú tiene una larga historia cinematográfica pero sin embargo no cuenta con una gran cantidad de películas al año. ¿Por qué crees que pasa esto? ¿La gente en Perú ve cine local?

La gente en Perú si está interesada en ver cine peruano pero acá no nos llega el mejor cine del mundo. Nos llega el peor cine de Hollywood o las cintas que llegaron al Oscar o a los Globos de Oro pero hay mucho más que eso. Esas películas sólo son selecciones fantásticas pero nos perdemos todo el resto y ni hablemos del mundo entero porque si nos llega un filme francés hay que aplaudir. Hay que perseguir a las películas. Volviendo a tu pregunta anterior, otra de las cosas que me afectó al regresar a Perú es que en Nueva York todos los días había algo interesante para ver y acá no es así. Hay un monopolio y creo que eso también afecta mucho al cineasta peruano promedio porque quiere hacer una película a lo Hollywood con menos de un quinto del presupuesto, entonces es un absurdo, no se ven otros ejemplos de cines latinoamericanos o de otras partes que con mucho menos fondos pueden contar historias muy bien. Pero si hay avidez del público por ver películas y el año pasado lo ha demostrado Retablo, que estuvo nominada a los Spirit Awards y a los Premios BAFTA. También fueron un éxito La revolución y la tierra, un documental sobre un general peruano que en los años 60 quiso hacer una reforma agraria, y Wiñaypacha que trata sobre dos abuelitos que viven abandonados en un lugar remoto de la Puna esperando a un hijo que nunca vuelve. Estas producciones generaron muchísimo interés y poco a poco está habiendo más películas, es verdad que hay toda una década perdida como consecuencia de los años 80 y 90, y recién como que a partir del año 2000 empezamos a levantar cabeza con Josué Méndez, Claudia Llosa, Rosario García-Montero que trabajó en coproducción con Argentina y ya en los últimos años Héctor Gálvez, Álvaro Delgado-Aparicio y yo, pero somos nuevos y hay como un hueco entre la generación de Francisco Lombardi y nosotros.

Tu película es la primera de origen peruano que participa en la Quincena de Realizadores en el Festival de Cannes. ¿El frustrado estreno de Canción sin nombre en Perú generó expectativa en la prensa local?

Si, muchísimas expectativas. Nos están acompañando mucho y todo el mundo está a la espera de que podamos salir. Está la idea de que sea proyectada en salas virtuales como ocurre en Estados Unidos pero acá no se ha armado un sistema tan rápido como si se organizó allá. Realmente no sabríamos cómo hacerlo y al streaming queremos ir después así que estamos esperando, ojalá que las cosas mejoren. Solamente en Francia logramos estrenar, estamos entrando en la sexta semana, en Suiza tenemos presencia en varios cines y en Inglaterra estrenaremos el próximo 14 de agosto, tanto en salas como de manera virtual.     

Me imagino que ya estarás trabajando en un nuevo proyecto, ¿qué nos puedes contar?

Si, es un proyecto que quiero hacer en el Cuzco, estoy trabajando con el director de fotografía Inti Briones quien también fue parte de Canción sin nombre, es un gran aliado, y con La Mula Producciones. Todavía no puedo adelantar mucho porque no hemos firmado.Tratará sobre la historia de una adolescente perteneciente a una familia de artesanos de Cuzco que recibe el encargo de los Reyes de España para realizar una colección de santos y vírgenes, lo cual significará una responsabilidad enorme para ella que todavía está creciendo en ese mundo. Esa es un poco la idea, explorar ese mundo fantástico de los artistas y del sincretismo religioso.