Michaela Coel: "Escribir esta serie fue una experiencia catártica"

by Adam Tanswell June 23, 2020
Actress Michaela Cole

Stuart C. Wilson/Getty Images

El nuevo trabajo de Michaela Coel, I May Destroy You, es una serie dramática intrépida, franca y provocativa que explora los traumas personales, el consentimiento sexual y las relaciones sociales contemporáneas. Inspirada en su propia experiencia, cuando fue agredida sexualmente, la serie de HBO, que combina momentos angustiosos con otros muy divertidos, es una mirada honesta a la vida moderna en el Reino Unido.

En conversación telefónica desde Londres, Coel habla de su experiencia como actriz, guionista, productora ejecutiva y codirectora del nuevo drama televisivo.

¿Qué te inspiró a crear, I May Destroy You?

Fui agredida sexualmente en 2016. Pero no recuerdo bien lo sucedido, porque tomé una bebida adulterada. Esa experiencia fue la base para crear esta serie. Soy una persona muy abierta y transparente, me gusta compartir mis cosas con los demás. Después de esa experiencia, empecé a hablar con mis amigos y rápidamente me di cuenta de que ellos también tenían cosas que querían compartir conmigo sobre el consentimiento sexual. Eso es lo que me motivó a llevar esta historia más allá de mis experiencias personales. Decidí incluir a otros personajes para explorar cómo el consentimiento sexual afecta a las vidas de muchas personas.

¿Cómo fue el proceso de escribir esta historia?

Me llevó dos años y medio escribir I May Destroy You. Es lo único que he hecho durante ese tiempo. He trabajado de una manera bastante maniática. Por lo general, cuando comienzo un nuevo programa, presento la idea y describo de qué trata la historia. En este caso la BBC me encargó directamente hacer una serie sobre ella, así que me uní al Phil Clarke (productor ejecutivo) para trabajar en los primeros borradores. Cuando escribo un guión, normalmente lo hago fuera de casa para concentrarme de lleno en la escritura. Me voy a sitios como Lake Tahoe o Kent o donde sea para crear los primeros borradores y luego me reúno con el equipo, que me suele hacer preguntas sobre lo que quiero contar, porque mucho de lo que escribo en esos primeros borradores no tiene mucho sentido. Los escucho y luego vuelvo al tablero de trabajo para crear algo que se entienda mejor. Ese proceso continúa durante dos años y luego grabamos la serie. Pero, teniendo en cuenta que además de guionista soy codirectora y productora del programa, fui cambiando cosas sobre la marcha, para tratar de mejorar la serie.

Dado que se basa en hechos reales, ¿supuso un desafío escribirla?

Escribirla fue increíblemente catártico. Me explico… Si tienes un perro, lo llevas de paseo. En mi caso, la historia fue el perro, que era muy rebelde, me arrastró por varios continentes, me subió al cielo y me hizo bajar al infierno. Tuve que navegar por todo tipo de emociones: la conmoción, la ilusión, la ira, la negación y la depresión. Pero lo sorprendente de todo esto fue el proceso de creación. A medida que avanzaba con los distintos borradores, fui superando gran parte del dolor al que me había apegado. El trauma se había convertido en mi narrativa y lo que hizo este proceso fue dominar esa narrativa en lugar de dejar que ella me dominara a mí.

¿Qué investigación llevó a cabo a la hora de escribir el guión

En 2018, fui miembro de una organización benéfica de investigación en Gran Bretaña,  The Wellcome Trust, lo que significa que pude tener acceso a cualquiera con quien quisiera hablar. Si quería hablar con un astronauta, lo hacía, si quería hacerlo con un científico, hablaba con un científico. Lo que me interesaba era hablar con alguien que estudiara los efectos de las drogas que reducen la voluntad y borran la memoria de las personas durante el tiempo que duran sus efectos y por eso se utilizan en delitos relacionados con agresiones sexuales. Cuando estaba escribiendo en Lake Tahoe hablé con un especialista en el tema y le conté esta historia. Le hice muchas preguntas como: "¿Es posible recuperar la memoria de un suceso como estos que describo?" Escucharlo hablar me hizo sentirme más segura de lo que estaba escribiendo. Quería saber si era plausible, científicamente, que una lesión en la cabeza pudiera tener algo que ver con el problema de la pérdida de memoria, junto con los efectos de ese tipo de drogas. Hablar con esos médicos fue muy útil.

En I May Destroy You encontramos momentos muy dramáticos y otros muy cómicos. ¿Cómo definiría su tono?

No puedo definirlo porque no he tratado de crear ningún tono, el tono ya existía, siempre estuvo ahí. Me pregunto si es porque, a veces, la vida es tan absurda que todas sus certezas acaban cayéndose al suelo. Puede ser que primero hay que reír para poder llorar después. ¿O tal vez me río para poder separarme del drama?

¿Su experiencia personal tuvo que ver en establecer ese tono?

Pues ahora que lo pienso, el tono proviene de lo que me pasó después que se produjera el incidente de mi agresión sexual.  Un amigo mío me acompaño a la policía para presentar la denuncia. Mientras esperábamos para atestiguar, me sentí desorientada y conmocionada porque en ese momento empezaba a recordar lo que me había pasado. Allí, sentados en una sala completamente en silencio, mi amigo se puso a jugar a Pokémon Go. En ese momento pensé: "Todo esto es absurdo". No se me ocurre otra forma de describir esa situación, pero ese era el tono. Esa dicotomía ha permeado todo lo que he escrito sobre esta historia.

Una historia que es muy personal. ¿Qué sistemas se aplicaron para lograr la seguridad de todos en el lugar de rodaje?

Eso era lo más importante para nosotros, especialmente porque estábamos tratando un tema muy delicado, como es el consentimiento sexual. Por esa razón, contamos con una persona encargada de procurarnos un espacio de privacidad que preservara nuestra intimidad, fue algo muy necesario para abordar estos temas. Honestamente, no sé cómo hubiéramos hecho la serie si no hubiéramos contado con esa persona. No quería que la gente al recordar esa experiencia pensara: "La verdad, me sentí incómodo en ese momento". También contamos con un psicoterapeuta en el set, lo cual se lo debo a Phil Clarke. Estaba muy preocupado por mí. Me dijo: “Michaela, ¿quieres tener a alguien en el set para ti? Podemos permitírnoslo. Yo Pensé, ‘Oh, sí, por favor. ¿Pero por qué no ponemos a esa persona a nuestro servicio disponible en todo momento para todo el elenco y el equipo, y para cualquier otra persona involucrada en la serie?’ Así, cualquiera que pudiera sentirse incómodo con lo que estábamos haciendo o si esos temas pudieran provocar algo profundamente arraigado en sus subconscientes o recordarles algo que les hubiera sucedido recientemente, sabía que tenía a un psicólogo allí para ayudarlos.

 

Traducción: Paz Mata