Miguel Arteta: "Duck Butter fue cien por ciento improvisada"

by Gabriel Lerman April 28, 2018
Filmmaker Miguel Arteta

Michael Loccisano/Getty Images for Tribeca Film Festival

Aunque sólo ha hecho una película de estudio, Alexander and the Terrible, Horrible, No Good, Very Bad Day, si algo distingue a Miguel Arteta es que desde que debutó en 1997 con Star Maps, nunca ha dejado de trabajar. El año pasado recibió muy buenas críticas con Beatriz at Dinner y ahora vuelve a la carteleras con Duck Butter, una historia de amor rodada en 27 horas continuas con la catalana Laia Costa y Alia Shawkat. Este director nacido en Puerto Rico pero criado en Costa Rica, hijo de padre peruano y madre española ha dejado su marca en el cine independiente con filmes como Chuck & Buck y The Good Girl, entre otros y tiene una larga trayectoria en la televisión con su labor en las series Homicide: Life in the Streets, Six Feet Under, The Office, Ugly Betty y American Horror Story.

Has pasado de hacer una película para Disney a Duck Butter, ¿te sientes más cómodo con el cine independiente?

No. Para mí lo más importante es que pueda poner mi corazón en la historia que estoy contando y lo que es un poco absurdo es que hice una película de Disney acerca de un muchacho que le deseaba a su familia un mal día y luego los empieza a apreciar y eso me permitió poner mi corazón en esa historia, por eso pude hacer esa película, así que el formato no es tan importante para mí, puede ser una película de estudio o independiente, o una serie de televisión, lo que importa es que le pueda poner mi corazón a la historia que estoy contando.

¿Y qué es lo que tenía Duck Butter como para involucrarte en algo que parece tan distante de ti?

Duck Butter es sobre cómo hacer un poema para apreciar las relaciones que han sido desastrosas en nuestras vidas porque uno siente también ese dolor después de romper con alguien, que no debería de estar con él pero cuando pasa el tiempo empiezas a apreciar que aunque haya sido un desastre puede ser que haya sido algo esencial para tu vida, para aprender lo que de verdad importa. Hice la película para aprender a apreciar esas relaciones desastrosas que nos han enseñado a ser quien somos.

Nunca habías hecho una película tan explícita en tu carrera ¿eso fue un desafío?

No. Fue muy simple porque lo más fácil de hacer fue pedirles a Laia y Alia que fueran honestas y que se dejaran llevar. Yo les pedí que tuvieran la valentía para hacer las escenas de forma muy honesta y después las dejé solas. Ellas hablaron con las cinematógrafa, solas las tres, sin mí, sobre cómo la iban a filmar y cuando las rodamos yo casi ni miraba el monitor porque Alia es como una hija para mí, yo la conocí a los 10 años. También tuve la gran suerte de que - un director siempre reza por esto - ellas tuvieran una química increíble. Yo las vi que se estaban enamorando casi de verdad.

¿Cómo fue trabajar con Laia Costa?

Ella es una gran actriz y tiene mucha valentía y mucha pasión. Siempre lo hace de una manera muy espontánea y tiene una gran vida adentro de ella. Sentí como que nos tomó a mí y a Alia de las manos y nos dijo “Vamos a tirarnos al precipicio sin mirar”. Ella ayudó a la valentía de la película.

Daría la sensación de que hubo mucha improvisación, ¿es así?

Fue cien por ciento improvisada. Hubo una estructura muy detallada. Escribimos una sinopsis de 16 páginas, con cada hora detallada muy específicamente y luego lo ensayamos por 6 días y porque la idea era tratar de que esos puntos fueran bien específicos pero hacerlos frescos, nunca decir las mismas palabras pero si tener un respeto por la estructura de la historia. Estoy orgulloso de como Laia y Alia la hicieron con mucha precisión sin dormir por 27 horas.

Filmmaker Miguel Arteta, actresses Laia Costa and Alia Shawkat

Laia Costa y Alia Shawkat en una escena de Duck Butter, y con Miguel Artea en el estreno de Duck Butter en el Festival de Cine de Tribeca.

the orchard/ Michael Loccisano/Getty Images for Tribeca Film Festival

 

¿La filmaron en 27 horas sin parar?

Si, la vivieron de verdad. Los primeros y los últimos 10 minutos de la película son en otras locaciones, tomó 2 o 3 días para filmar eso y otros 3 o 4 días para filmar el final pero el 75% de la película, el segundo acto de 24 horas, fueron filmadas en 27 horas sin parar.

¿Y cómo lo resististe tú?

¡Ya tengo más canas! Nos encantó, fue muy emocionante porque es único filmar de esa manera, también para los actores . Fue muy excitante porque cada hora que quedaba bien decíamos "ya tenemos 17 horas bien hechas, tenemos 18...", y cuando llegamos a la número 23 estábamos muy emocionados.

El mismo fin de semana que se estrena Duck Butter en Estados Unidos se estrena Disobedience que también es una historia de amor lesbiana y también está dirigida por un latino, ¿crees que es una simple casualidad o refleja algo que está pasando en la industria?

No tengo ni idea. Tengo mucho respeto por Sebastián, me encantaron todas las películas que yo he visto de él y estoy entusiasmado de verla. Yo creo que son buenas noticias de que hay una representación en el cine de diferentes tipos de amor. Por lo que yo oigo la película es más acerca de una cultura donde de verdad no se acepta esto y como esas mujeres tienen la valentía de encontrar alguna manera de encontrarse. En nuestra película estamos hablando de dos artistas que tienen problemas, que están muy involucradas en sus vidas y están tratando de aprender quienes son así que yo creo que son buenas noticias. La sociedad tiene que abrir las mentes a todo tipo de amor. En cuanto a los directores latinos, yo creo que tenemos muchas diferencias en nuestras culturas. Yo nací en Puerto Rico, viví en Costa Rica, mis padres eran de Perú y España y he pasado más de la mitad de mi vida en los Estados Unidos . Tengo una perspectiva muy diferente de la de Sebastián que vivió en Chile la mayoría de su vida. A mí lo que me gusta son las películas que tienen un punto de vista individual, lo que me molesta es cuando las películas son solamente genéricas. Una generalización que podemos decir de los directores latinos es que estamos haciendo buenas películas.

¿Cómo te conectas con cada una de tus culturas?

Yo creo que para mí ha sido muy bueno lo de tener tantas culturas en mi vida, mis hermanas son venezolanas y mi hermano panameño. Pude tener el beneficio de entender que hay muchas culturas, no sólo una así que la manera en que yo crecí me ha ayudado a entender que lo que es importante es encontrar lo que es humano en las diferentes culturas, y me ha ayudado a ser un mejor observador del comportamiento humano.

En tus dos últimas películas has tenido protagonistas latinas, tuviste a Salma en tu película anterior, a Laia en esta, ¿buscas trabajar con gente de tu comunidad?

Claro. Acabo de cerrar un show de televisión que se llama Room 104 donde todos los actores son latinos y está el 90% en español, yo lo escribí, está el gran Tony Plana y Angie Cepeda y tengo más ganas de hacer historias con elementos latinos. Mi padre se murió el año pasado y creo que eso también me ha afectado mucho.

Pero tú empezaste con Star Maps con Douglas Spain, un protagonista latino, es decir que no es algo inusual en ti, si bien luego contaste historias muy anglosajonas…

Siempre he tratado de incuirlos, donde pueda ponerlos… Estoy muy orgulloso de Chuck & Buck que no estaba escrita para una latina pero yo puse a Lupe Ontiveros en esa película y ganó muchos premios, ella estuvo muy orgullosa y yo más orgulloso de que ella estuviera orgullosa así que siempre he tratado. Yo hice Ugly Betty y cuando hice The Office trabajé con Oscar Núñez así que donde yo pueda, los incluyo.