“The Missing Link” encuentra el eslabón español en Flora Cuevas

by Rocio Ayuso April 11, 2019
Animator Flora Cuevas

Flora Cuevas entró en el mundo de la animación por amor. Una década más tarde esta pasión le ha dado un hijo, Lemmy, y una extensa filmografía en el campo de la animación “stop-motion”, centrada principalmente en el campo del vestuario y en muchos casos trabajando codo con codo junto a su marido, el realizador Sam Orti. Se trata de una carrera que a sus 44 años ha hecho de esta andaluza el eslabón español con The Missing Link, la nueva producción de los estudios Laika que ahora llega a las pantallas con las voces en inglés de Hugh Jackman y Zoe Saldaña además de Zach Galifianakis como Mr. Link, personaje al que Flora Cuevas vistió a cuadros. Así nos cuenta ella cómo fue posible saltar el charco para trabajar en la última producción de un estudio cuatro veces candidato al Globo de Oro a la mejor película de animación. 

 

De Valencia, donde vives, a Portland (EEUU), donde se hizo The Missing Link, no hay ni vuelo directo. ¿Cómo se te ocurrió dar el salto?

Con 41 años tuve un hijo y crucé el charco, así que está claro que nunca es tarde para la aventura. Llegué a Laika presentando una solicitud de empleo, algo que suena tan normal pero que no se utiliza en animación en España. Conocía la empresa y miraba en la web los puestos que ofrecía pero me parecía complicado. Solo rellenar la solicitud llevaba varios días y para cuando la completaba la vacante había desaparecido. Tenía que preparar una “showreel”, un cuestionario bastante amplio, de ahí pasé a una entrevista y de ahí pasé a hacer una prueba. Me mandaron un muñeco, el material, todo lo que necesitaba y tenía un plazo de 40 horas para hacerle una chaqueta. Era solo un torso, parecía de The Boxtrolls. ¡Solo eso era más caro que cualquiera de las producciones que había hecho antes!

 ¿Impone pasar del mundo independiente español, con películas como Vicenta o Pos-Eso, a los grandes estudios estadounidenses?

 Y Lemmy tenía cinco meses. ¡Imagínate! Fue un poco estresante pero tenía muchas ganas de hacerlo. Tuve vértigo pero también quería demostrar que podía. Tardé 60 horas en hacer la prueba pero les gustó. Allí la forma de trabajo es diferente porque aquí todos saben de todo y cuando trabajo en un vestuario siempre pienso en el animador. Pero en la prueba, cuando preguntaba, se quedaban sorprendidos de que me preocupara por otro departamento. En España para gastar menos tiempo y dinero dejas todo preparado desde un principio para no tenerlo que hacer dos veces.

 Qué otras sorpresas encontraste en Laika?

Que era una empresa gigantesca. Pasé de trabajar yo sola en España a tener a 17 personas en mi departamento. También te sientes más valorada, sin tanta presión. Trabajas de 8 a 5 y eso, cuando vienes de un estudio pequeño en el que el trabajo y la casa son lo mismo, es como media jornada. Allí se sorprendían de lo rápida que era.

 ¿Y lo no tan bueno?

Me decepcionó que aunque sea “stop-motion” las caras estén impresas en 3D porque eso elimina mucha de la personalidad aunque aumente la perfección. Pero quizás sean celos. Cuando les enseñaba nuestras cosas, con mis retalillos, se quedaban alucinados.

 

A scene from "The Missing Link", 2019

laika

 

 Tu entrada en la animación es gracias a Sam.

 Sí. Siempre dice que se fue de Cabra, mi pueblo, con dos premios. Uno con su cortometraje “Hermético” y otro por conocerme. Yo estaba preparando oposiciones de psicología pero a medida que conocí su trabajo pensé que eso lo podía hacer yo y al final le dediqué más tiempo que a lo mío y nos mantuvo juntos.

 ¿Cómo has visto en este tiempo la presencia de la mujer en la animación?

 En “stop-motion” no se nota tanto la diferencia. En los talleres de vestuario, maquetas, modelado, participan tantos hombres como mujeres. En el campo de la animación por ordenador sí que hay más hombres que mujeres pero en “stop-motion” estamos más equilibradas.

 ¿Qué es lo que echarás de menos de la experiencia en Laika?

 El trabajo en equipo, aunque cada uno esté en su mesa. Y hay una satisfacción diferente al decir que has trabajado en una película que la gente sabe que existe.

 Y la posibilidad de respirar el mismo aire que Hugh Jackman.

¡Lobezno de mis amores! Allí estuvo, en mi departamento, interesándose por todo, a unos metros de mi. Fue muy amable y se interesó por el trabajo pero todos fueron muy correctos y ni fotos, ni autógrafos. Aunque si se hubiera acercado más a mi mesa le habría plantado dos besos.

 ¿Y ahora, qué? ¿Cómo ves la vuelta a España?

 Estoy trabajando con Sam en nuestro próximo cortometraje. Se titula Rutina y la idea es estrenarlo en el Festival de Sitges de este año. Un cortometraje que pueda servir como presentación para un futuro largometraje. Yo estoy con vestuario pero también he empezado a hacer estructura algo que nunca había tocado. Estructuras sencillas de momento porque son de alambre, para personajes que tienen poca animación. Pero una nueva aventura.