Natalia Oreiro: "Mi esencia es ser actriz"

by Gabriel Lerman August 6, 2020
Singer, actress Natalia Oreiro

Vyacheslav Prokofyev\TASS via Getty Images

Cuando sale de gira por Rusia enloquece a las multitudes que la esperan con regalos de todo tipo y cantan con ella en español sus canciones, y tanto en su país natal, Uruguay, como en su adoptivo, Argentina, no hay nadie que no conozca su nombre. Y sin embargo, en persona, Natalia Oreiro no podría ser mas honesta y humilde. Su capacidad para conectarse con el otro es algo que se palpa en la entrevista y que también se puede ver en Nasha Natasha, el documental de Martín Sastre que esta semana se incorpora a Netflix. Aunque la excusa es seguir a la Oreiro en el tour que hizo por 19 ciudades rusas en 2014, el filme también recorre su infancia y su transformación en una de las actrices y cantantes más populares del Cono Sur. Mientras espera el estreno de 3 películas demoradas por el coronavirus y el inicio del rodaje de la miniserie Santa Evita que será dirigida por Rodrigo García, Natalia dialogó con nosotros desde Buenos Aires sobre este nuevo filme en el que tiene otra clase de protagonismo.

La película la hicieron hace unos años atrás, la presentaron en el Festival de Moscú y después quedó guardada hasta ahora. ¿Qué te provocaba que no se estrenara o realmente tenías otras cosas y no le prestabas atención?

Para ser honesta tendría que hacer un poco de historia, de mi historia, no otra, básicamente porque te tengo que contar yo cuál fue el origen del documental y por qué quedó de alguna manera guardado tanto tiempo. En realidad lo que exhibimos nosotros en el Festival de Moscú en el 2016 fue un work in progress, era la película pero no estaba terminada, de lo que se había filmado en la gira del 2014 que justamente también se llamaba Nasha Natasha (Nuestra Natalia) entonces cuando lo presentamos y Martín (Sastre) le dio forma con la idea de hacer un documental, pasaron muchas cosas en el medio, como la necesidad de contar un poco más el origen para que sea más íntima, más cercana, una historia que tiene que ver con la vuelta a la infancia. Primero y principal, yo nunca pensé que esto se iba a estrenar, para mí es como una expectativa extraña, estoy contenta de que suceda. Como intérprete estoy acostumbrada a leer el guion y elegir hacer un personaje porque entiendo que la historia le puede gustar a otra persona como a mí, ahora yo cuento algo que no es la historia de otro, es la mía y ahí me siento rara porque siempre fui muy cuidadosa en cuanto a mi vida personal, a mis afectos, mis vínculos, un poco por cuidado y respeto a ellos y otro tanto porque creo que a los actores, cuanto menos los conozcan, más fácil es interpretar a otro, quizás si conocen mucho de mí cuando me ven actuar en el cine me van a reconocer más a mí que al personaje que estoy interpretando. Todos esos miedos los fui desandando hasta que el último corte, que se terminó a principios del año, le dije a Martín que yo no lo quería ver porque seguramente le iba a cambiar todo, iba a dar muchas vueltas básicamente porque me cuesta verme a mí y le pedí a mi pareja (Ricardo Mollo), que es músico y también forma parte del documental, que la viera y me diera su parecer, y él me dijo que se había emocionado mucho y que le había gustado y ahí le dije a Martín que vayamos para adelante.

De todas maneras las cosas por algo pasan y creo que Netflix es la plataforma ideal porque ahora la película va a llegar al mismo tiempo a todos esos sitios tan lejanos en los que te ganaste un lugar. ¿Era importante para ti que el documental tuviera esta difusión?

Cuando hago una película quiero que la vea mucha gente. Yo soy una enamorada del cine analógico, sigo soñando con las películas como se filmaban antes, ir al cine y toda esa mística de comprar una entrada, desear ese estreno. Yo creo que el mundo ha cambiado. Hoy nos encontramos justamente en la exaltación de eso con esto que sucede globalmente por la pandemia y hace que las plataformas sean un alivio para justamente poder tener el cine en casa entonces lo celebro, ojalá vuelva el cine como lo conocíamos y pueda convivir con las plataformas. De hecho este año estrenaba a finales de marzo o principios de abril La noche mágica, opera prima de Gastón Portal que filmamos con Diego Peretti, en mayo Reinas salvajes de Matías Lucchesi con Mercedes Morán y en agosto Hoy se arregla el mundo de Ariel Winograd con Leonardo Sbaraglia, todo eso quedó en suspenso. En mayo también empezaba a filmar la novela de Tomás Eloy Martínez, Santa Evita con Rodrigo García en la dirección y eso se pospuso hasta marzo del año que viene porque era muy compleja la producción, entonces que se estrene este documental en este momento por Netflix es algo maravilloso.

En el documental agregas toda esta mirada de tu infancia. ¿Eso te hizo detenerte a mirar tu vida y a pensar en todo lo que has conseguido?

Yo soy alguien bastante melancólico en cuanto a la mirada de la vida pero al mismo tiempo soy optimista, me reconforta reconocerme en la niña que fui, por eso en el documental el momento que más me toca porque me conmovió mucho la situación y no pude controlar ninguna emoción fue cuando yo regreso a la casa de mi abuela paterna, porque yo me vengo a vivir a Buenos Aires a los 16 años. Mi abuela fallece al tiempo y nunca más volví a su casa. Nosotros cuando éramos chicos vivíamos en Uruguay, mi papá perdió el empleo y nos fuimos a probar suerte a España. Estuvimos 2 años, no nos fue bien y regresamos. Ahí nos fuimos a vivir a lo de mis abuelos y yo recuerdo los mejores momentos de mi niñez en esa casa, en ese galpón que es como arranca la película y también como termina, porque ahí escribí mi destino, me propuse un sueño a cumplir, soñaba con ser actriz, me disfrazaba y pasaba horas y horas jugando y cuando regreso de adulta con el recorrido poco o mucho, chico o grande, no sé, como que me falta verlo en perspectiva, siento el olor, los mismos sonidos, cierro los ojos y me imagino ahí.

Dices que desde niña soñabas con ser actriz, ¿la idea de cantar estaba en esa Natalia Oreiro o fue algo que apareció de casualidad después?

Mi mamá canta, siempre lo hizo de manera muy bonita pero nunca de forma profesional. Era peluquera en mi casa y yo me pasaba las tardes viendo como ella peinaba y cantaba y yo agarraba el cepillo del brushing y cantaba todas las canciones que hacia ella, que eran de Paloma San Basilio, de Isabel Pantoja, encima como vivimos en España eso estaba muy presente. Después de grande formé parte del coro de la escuela y nada más, estudié canto como un complemento. De hecho yo me considero una actriz que canta y no una cantante que actúa pero en mi primer película que fue Un Argentino en Nueva York, cuando hice el casting a los 18 años, el director que era Juan José Jusid me preguntó si yo sabía cantar, yo me dije “esta es mi oportunidad, no le voy a decir que no” y canté una canción que fue mi primer tema profesional que se llamaba Que sí, que sí. Esa película fue un éxito muy grande en Argentina y la canción que era parte de la banda sonora del film se escuchó por todos lados y se acercó en ese momento una compañía que era Sony BMG y me propuso grabar. Fue así que saqué varios discos pero en un momento me sucedió que me estaba alejando de mi esencia. Yo siempre quise ser actriz e interpretar diferentes papeles entonces cuando hacía 3 años que yo no actuaba y estaba viajando por todos lados, lo sentía alejado de mí, me sentía un poco vacía porque no era para lo que yo me había formado y si bien me gustaba mucho el contacto con la gente, porque la música me sigue dando eso. Yo sigo saliendo de gira todos los años, hago shows, en las películas que actúo generalmente también canto o participo de un hit con algún músico pero principalmente yo soy actriz, es lo que amo hacer y lo otro es un complemento.

Cuando alguien alcanza el nivel de éxito que encontraste como cantante, en general los artistas van por ese lado. Podrías haber sido Shakira si hubieras querido…

Pero yo no tengo el talento de Shakira. Puede ser que nazcas con un gran talento y no hagas nada con él o puede ser que nazcas con un talento pequeño y hagas algo muy grande. Yo adoro cantar, realmente me gusta y me preparo mucho, vengo tomando clases tres veces por semana desde hace muchísimos años pero mi esencia es ser actriz.

¿Lo de poder conectarte con la gente como si fueras su amiga, sin importar de dónde sean, es también un talento?

La verdad es que nunca lo pensé, yo no creo que sea un talento, creo que es humanidad. Yo me reconozco en la mirada del otro, me pasa con un compañero actor. Si yo no conecto con la mirada de mi compañero actor, no puedo actuar porque mi vocación de actriz es colectiva y el mundo es así, intento no ser alguien egoísta, ser empática con el otro y además soy muy emocional. Me emociono con mucha facilidad, para las cosas lindas y para las feas entonces a veces soy como un tsunami de emociones pero nunca lo pensé como un talento. Para mí un talento es saber bailar, algo que me encantaría, me muevo al compás de la música pero cuando me tratan de enseñar una coreografía me pierdo. Ese es un talento que yo no tengo.

¿La actuación es un talento que se va labrando? ¿Si comparas tus últimos trabajos con los primeros hay una gran diferencia?

Si, hay una gran diferencia. Y eso es mérito mío porque me he esforzado mucho por crecer, me han ayudado mucho. He tenido grandes maestros tanto en la dirección como en la actuación que han sido muy generosos conmigo pero yo siempre traté de ser muy esponja. Fui muy crítica también y soy consciente de mis limitaciones pero trabajo diariamente para superarlas. También creo, o al menos siento, que no todos los actores tenemos la facilidad de interpretar todos los personaje. Ahí sí, es un talento saber elegir qué personajes hacer y cuáles no, y quizás el que hoy no te sale pueda salirte más adelante. Te doy un ejemplo: yo nunca soñé con hacer el personaje de Eva Perón, era un personaje que para mí no era posible y cuando era más chica tuve dos veces la posibilidad de interpretarlo pero yo sabía que no tenía la capacidad actoral para ponerme en la piel de ese tipo de mujer. Cuando Rodrigo García me convoca para participar de un casting para hacer Santa Evita, aunque ya no tengo su edad porque ella falleció a los 33 años, sentí que ahora sí tenía esa capacidad para interpretarla porque tengo un recorrido como mujer en el que me han pasado muchas cosas lindas y muchas feas y porque me he preocupado por aprender. Ahí sí te diría que yo siento también que me di esa posibilidad. Cuando hoy hablábamos de música y yo te dije el “precio de mi libertad”, no es que me bajé de la música y seguí haciendo telenovelas, que me encantan y no es que estoy poniendo un prejuicio sobre esto porque crecí viendo teleteatros con Verónica Castro y todas las producciones brasileras, pero cuando dejé de hacer música no lo hice para hacer otro teleteatro como venía haciendo sino que quise experimentar con cine independiente, más de autor, porque en este momento sentía que los productores de los proyectos más grandes me ofrecían siempre lo mismo a lo que ya había hecho y no se animaban a darme roles más dramáticos, porque pensaban que no los podía hacer o porque querían ir a lo seguro, y yo encontré en el cine independiente como en Francia de Israel Adrián Caetano, Las vidas posibles de Sandra Gugliotta y en distintas películas más pequeñas y de corte más intimista la posibilidad de correrme de algo que ya había hecho.