Omar Chaparro: "Pedro Infante era un ser fascinante"

by Gabriel Lerman December 28, 2019
Actor Omar Chaparro

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Si las cosas ya marchaban maravillosamente bien para Omar Chaparro, en el 2019 todo le ha salido mejor. El humorista mexicano radicado en Los Ángeles hoy se da el gusto de filmar superproducciones de Hollywood como Pokemon Detective Pikachu y películas españolas como Los Rodríguez y el más allá, pero su mayor mercado sigue siendo México, en donde protagonizó No manches Frida 2, que hizo saltar la taquilla local. También se ha podido dar el gusto de interpretar a Pedro Infante, su gran ídolo, en la comedia que Netflix estrena justo a tiempo para celebrar la Navidad, Como caido del cielo, y en la que no sólo le toca imitarlo sino también cantar como él.

Si Don Pedro Infante no se hubiera muerto tan temprano y lo hubieras llevado a algún programa televisivo de los que tu tuviste, ¿qué le hubieras preguntado?

Le hubiera preguntado cómo manejar toda esa popularidad, ese nivel que él tenía y aun así mantener los pies en la tierra. Cómo ser el artista más humilde que ha dado nuestro país y al mismo tiempo el más grande.

Hoy después de haber hecho la película, ¿te han quedado dudas, cosas que no has podido responder con tu investigación?

Yo creo que Pedro Infante era un ser fascinante, era bueno genuinamente. Su fama era arrolladora porque su bondad traspasaba la pantalla. Esa sonrisa que tenía enamoraba a las mujeres y a los hombres nos hacía sentir como si fuera un amigo o un hermano, y eso muy rara vez pasa. De los galanes del cine o de las novelas, las chicas normalmente se enamoran, les gritan y los hombres se ponen celosos y con él no pasaba eso, querías que fuera tu mejor amigo o tu papá. Yo siento que cuando él se fue a sus 39 años, muy joven, realmente descansó. A pesar de que estaba siempre sonriendo y ayudando a la gente, estaba arriba de un avión porque le encantaba volar, pero yo siento que no estaba tranquilo. En varios reportajes y en parte de la investigación que hice, dependían muchísimas familias de él, no sólo las mujeres que tuvo y sus hijos, sino que ayudaba a sus hermanos, a sus sobrinos, a sus padres. Era imposible como ganaba tanto dinero y se la pasaba repartiéndolo, cuando iba a filmar una película tenía que pedirles a los productores que le adelantaran porque no tenía nada. Le preguntaría eso, si realmente descansó después que se fue porque creo que llevaba una vida de mucha ansiedad y angustia.

Tienes un parecido con Infante y ya cantaste sus temas en tus discos. ¿Cuánto hace que llevas contigo la inquietud de alguna vez interpretarlo?

Yo vi la película A toda máquina de Pedro Infante a los 7 años y desde ahí quedé impactado. Desde esa vez que lo vi acostado en una moto en movimiento prendiendo un cigarrillo dije que quería hacer lo que hacía él. En gran medida yo me dedico a esto por él, compré mi guitarra a los 16 años y empecé a componer canciones y a llevar serenatas. Hace poco me preguntaron qué cualidades tenía yo parecidas a él y respondiendo me di cuenta que las mías no son de nacimiento sino adquiridas, porque siempre quise imitarlo. Yo siempre cantaba muy mal y era muy desafinado, pero tomaba clases de canto, me compré una moto y guitarras porque era fanático de él. De alguna manera, consciente o inconscientemente, he tratado de seguir sus pasos, y ahí me pregunto si me merecía este papel, si me lo gané o lo atraje realmente.

Eres tú el que canta las canciones de Pedro Infante en la película, así que imagino que te debe haber puesto un poco nervioso no solo interpretar al personaje sino a sus temas. ¿Cómo fue eso?

Fue un desafío gigante, porque puedes hacer cualquier personaje bien o mal y la gente no tiene un punto de comparación, pero tratándose de Pedro que todo el mundo ha visto sus películas y lo ha escuchado cantar, a pesar que yo no sé si cantaba o lo parodiaba antes, la parte más compleja fue interpretarlo. Hay muchos imitadores de Pedro que lo hacen mucho mejor que yo, pero no se trataba de eso, sino de interpretarlo y no en 1950, en el 2019. Un Pedro Infante que estuvo 62 años en el limbo, tuve que hacer unas grabaciones de horas y horas hablándome a mí mismo con la voz de él, lo que fue estar ese lapso allí. Cómo era, cómo pasaba el tiempo, si se le acercaban los ángeles, a que olían, cuál era el clima, una tarea muy ardua para poder finalmente yo confiar y creer que era Pedro Infante.

Imagino que habrás hablado con Angélica María también sobre los recuerdos del auténtico Pedro Infante. ¿Qué fue lo que te contó?

Que era un ser adorable, lleno de luz, con un carisma inigualable y también que era demasiado coqueto. Tenía un problemita de ser un mujeriego empedernido y encantador.

En la película le dan duro a esa faceta de Pedro Infante que por ahí en su época no se veía de esa manera. ¿Cómo fue tratar ese aspecto de Pedro en la era del Me Too?

A mí se me hizo muy interesante porque en aquel entonces no se lo podía juzgar, eran otros tiempos. Él decía “yo no soy casado, la casada es mi mujer” y todos se reían, pero qué pasa cuando viene Pedro aquí y se entera de toda esta ola feminista. Primero debe de adaptarse y luego tiene que restringir su naturaleza de mujeriego si quiere ganarse el cielo. El problema es que está en el cuerpo de un imitador que tiene la misma afición, y eso es muy bueno para el espectador, porque ve como ese Pedro que quiere ganarse el cielo, lucha de obstáculo en obstáculo, con diferentes mujeres, una más guapa que la anterior, al mismo tiempo que se vuelve a enamorar y no quiere equivocarse nuevamente. Es una película que habla también de las segundas oportunidades y me gusta que toquemos el tema del feminismo porque hay una escena que él mismo le dice a su nieta que su abuelo entendería que los tiempos han cambiado.

A scene from the movie "Como caido del cielo", 2019

Omar Chaparro como Pedro Infante en una escena de Como caído del cielo.

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¿Por qué crees que Pedro fascinaba de esa manera a las mujeres?

Yo creo que tenía unos ojos demasiado pizpiretos y les sabía endulzar el oído con su voz, no solamente al cantar, sino en las cosas que les decía. Era muy gracioso y encantador, y les decía lo que ellas querían escuchar y lo que muchos hombres machistas de aquella época no se atrevían. Tenía otro toque que fue encontrando en el camino, porque al principio no fue así, él de hecho se acomplejaba mucho de su voz. Al principio quería imitar a Jorge Negrete que tenía un tono muy potente, como de ópera, pero no funcionaba y él se ponía muy triste, hasta que Manuel Esperón, el compositor de Amorcito corazón, le dijo que Jorge era para llevarle serenata a la chica del piso número ocho y que él no tenía esa voz pero que le cantara suavecito y al oído a la del piso numero uno. Y eso que le dijo le cambió la vida porque así empezó a encontrar su estilo, más dulce. Y después se cambiaron los papeles, era Jorge el que le tenía miedo a la popularidad de Pedro.

¿Tú crees que seguimos hablando de él porque se murió joven?

Sin lugar a dudas, las grandes estrellas están destinadas, a veces, a irse muy jóvenes y eso las convierte en leyendas. A lo mejor si Pedro no se hubiera muerto a esa edad no hubiera sido el mismo icono, o a lo mejor sí, pero yo creo que ayudó en gran medida la muerte trágica de ese 15 de abril del 57 y que además estaba en la cúspide de su carrera.

Tú tienes una enorme popularidad en México, puedes hacer las películas que quieras, pero además has abierto las puertas en Hollywood. ¿Cuán difícil es elegir el camino a seguir y que oferta aceptar?

Es bastante difícil, a mí me ha ayudado mucho primero tener un buen equipo. Mi manager Fabiola Peña, es una mujer que tiene toda la vida en esta carrera y siempre la escucho, y segundo escuchar mi corazón, la intuición, como bien dicen, es el alfabeto del alma. A veces leo proyectos que no me convencen del todo, pero mi corazón dice “Hazlo”. Obviamente que las cosas más importantes que tengo en cuenta son el guión, que el personaje sea interesante, que tenga una evolución, que me lo imagine estando en sus zapatos y finalmente el director, quién va a dirigir esa historia que está ahí, quién la va a llevar a la vida.

¿Cómo es la vida en Los Ángeles para ti, te protege por un lado de la locura que sería si vivieras en México o tienes tu cuota allí también?

A mí me gusta mucho la energía de Los Ángeles, sí cuando vamos a un restaurante por ahí quieren que vaya a la cocina y yo me levanto con mucho gusto para saludar al chef y a todos los meseros, que el 90 por ciento son mexicanos o hispanos, y me gusta esa humanidad, soy muy accesible, me encanta cuando se acercan los amigos paisanos, porque uno vive con la añoranza. Yo extraño mi México, extraño a mis papás, extraño a mi gente.

¿Cómo cambian las reglas del juego que tu película se estrene en Netflix?, porque antes iba a ser para el mercado mexicano pero ahora la van a ver en Tailandia.

No quiero emocionarme, pero te mentiría si te dijera que no me agrada, obviamente uno como actor lo que busca es que sus personajes y sus historias sean cada vez más vistas o más reconocidas. Estaba acostumbrado a estrenar en México, en Estados Unidos, a veces en Latinoamérica, pero llegar con este largometraje a 190 países me encanta, sobre todo porque allá no tienen ciertos prejuicios que algunos podrían tener acá de mí. No saben quién soy yo y a lo mejor no saben ni siquiera quién era Pedro Infante. Es maravilloso poner a prueba una película que hicimos con mucho corazón, con punto fino en la música y con tantas ganas para que funcione igual para los fans como para las nuevas generaciones que no tienen idea de quién fue Pedro o para las personas que viven en Tailandia o Filipinas que no hablan español pero que quieren ver una buena película musical.

Creo que hay una conexión entre tú y Pedro y es que los dos tienen origen humilde y ganaron su lugar a pulmón y talento. ¿Tu sientes esa conexión con él en ese plano?

Te mentiría si te digo que no, cuando yo me mudé hace 20 años a mi primer departamento en México que eran dos cuartos muy humildes, lo primero que le pregunté a la persona que me rentó el lugar era si podía poner un cuadro de Pedro Infante en la sala, más que una admiración hay una devoción hacia Pedro desde que era niño. Curiosamente me ha pasado dos veces, una vez saliendo de la radio una señora me puso su mano en mi hombro y me dijo “Bienvenido Pedro, tú no sabes, pero yo si se, tú eres Pedro Infante”. Luego en otra ocasión, estaba grabando La boda de Valentina, y se acercó un señor viejo de barba blanca y me preguntó si creía en la reencarnación, y me dijo “Yo sé quién eres amigo, no es casualidad mi querido Pedro Infante”, me abrazó y se fue. Yo no digo que haya reencarnado Pedro en mí porque sería muy egocéntrico de mi parte, pero a lo mejor esta cercanía, esta devoción o admiración que tengo es porque hay algo, nuestras almas de alguna manera estuvieron o están conectadas.