Oscar Martínez, un ciudadano muy ilustre

by Gabriel Lerman November 8, 2016
Argentinian actor Oscar Martinez at the 2016 Venice Film Festival

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Se ha sumado a una larga lista que incluye a leyendas del cine como Marcello Mastroianni, Jack Lemmon, James Stewart y Toshiro Mifune, y también a estrellas contemporáneas como Michael Fassbender, Colin Firth, Sean Penn y Brad Pitt, al haberse llevado en la última edición del Festival de Venecia la celebrada Copa Volpi al Mejor Actor. A los 67 años, Oscar Martínez ha trascendido con su trabajo en El ciudadano ilustre ciertas fronteras culturales, pero en Argentina, el país en el que ha desarrollado una intensa carrera que además del cine incluye al teatro y la televisión, es una figura establecida desde hace mucho tiempo.

 

¿Estás sorprendido que después de casi 50 años de carrera, aunque ya has trabajado en Francia y en España, tu carrera esté tomando otro impulso fuera de Argentina?

No sé si sorprendido es la palabra, pero sí; la Copa Volpi es un reconocimiento elevado y que tiene una resonancia que tal vez otro tipo de distinciones no tienen.

 

A partir de Relatos Salvajes tu carrera en el cine se ha intensificado...

Es cierto. Yo sentía que tenía ganas de que me ocurriera esto, porque si bien es cierto que yo había filmado, también es cierto que no lo hacía con la frecuencia que yo quería. Relatos Salvajes me volvió muy visible al ser una película que tuvo suceso mundial. Y que aquí en Argentina también me volvió más visible para el cine, para los directores y para los productores, y entonces luego hice como 5 o 6 películas al hilo. Todo coincidió con un anhelo que yo tenía, que es el poder hacer cine con continuidad. Tuve la suerte de que me llegaran buenos guiones y buenos roles.

 

¿Cuando te llegó el guión de El ciudadano ilustre sentiste que era un proyecto especial?

Sin ninguna duda, pero eso no quiere decir que uno pueda imaginar todo lo que vino después. Tampoco me pasó con Relatos salvajes. Yo me di cuenta de que era potencialmente una película muy exitosa sobre todo partiendo del guión, sabiendo quién era Damián y habida cuenta del elenco que estaba conformando en el momento en que me convocó. Ahora, de ahí a imaginar lo que vino después, que superó las expectativas más altas de todo el mundo, no. Sí estaba seguro de que si nos salía bien podía ser un gran éxito en la Argentina. El ciudadano es un guión que me llegó hace 5 años y es una película que costó mucho llevar a cabo. Se cayó dos veces, a punto de empezar a filmar, ya con los contratos firmados. Recién el año pasado la tercera fue la vencida y pudimos empezar a rodar, a tal punto que yo hasta que no estaba filmando en Barcelona no estaba convencido de que efectivamente se iba a poder hacer toda la película. Y después hay otra cosa que vale para cualquier film, y es que entre un buen guión y una buena película hay un salto muy grande. Hay mucho que hacer bien para que ese guión termine siendo una gran película. Y uno es un eslabón de esa cadena, hace lo mejor que puede uno, pero todo lo demás también tiene que estar acorde o a la altura del guión que uno imaginó cuando leyó por primera vez el libro.

 

¿Qué fue lo que te atrapó de la historia de El ciudadano?

Me atrapó todo. A mí me llamó Gastón Duprat. Yo no los conocía, sabía lo que habían hecho, acababa de ver El hombre de al lado hacía muy poco tiempo, me había gustado mucho, y me dijo que habían estado trabajando mucho tiempo en un guión para mí. Que desde la primera idea que tuvieron lo habían escrito pensando tanto en mí que no podían imaginar otro actor haciendo ese personaje. Y me contó, muy, muy someramente que se trataba de un escritor que volvía a su pueblo después de ganar el Nobel. Ya eso me atrajo mucho, pero después de leer el guión me fascinó y me pareció una idea fantástica. Confirmé que evidentemente me conocía, porque me pareció que era un personaje muy a la medida de mi instrumento, digamos: el traje me podía quedar bien. Y me pareció que era muy original, muy inteligente. Me impactó muchísimo, me pareció una metáfora de Argentina desde el momento que lo leí. Y me involucré mucho, de hecho estuvimos 4 años luchando para poder llevarlo a cabo. Yo estuve ahí junto con ellos en esa travesía.

 

¿En qué medida la experiencia de este escritor es un reflejo de la tuya propia? Porque eres un ciudadano ilustre en Argentina desde hace muchos años. ¿En qué medida se parecen las anécdotas que vive este hombre a las tuyas?

Me han pasado, pero creo que lo que cuenta la película es otra cosa, porque este hombre se fue de su lugar, no solo de su pueblo, se fue de su país, durante 40 años, y ha desarrollado toda su carrera y su celebridad, su literatura, fuera del país, y que vuelve, si es que vuelve. Yo creo que lo más triste, y es lo que más me atrajo cuando lo leí, es la vuelta de tuerca que tiene al final, por la cual el viaje puede perfectamente haber sido imaginario. Pero, en todo caso, sea físicamente o no, él tuvo que volver a ver su aljibe para poder volver a escribir otra vez. Porque para bien y para mal, él lo dice, él está unido de manera trágica, si se quiere, a ese pueblo y a su destino.

 

Pero más allá de la historia del escritor me pareció que el film refleja también esa relación humana de lo más extraña que es la fama.

Sí, es verdad. Además, aunque yo no lo pensé de ese modo  porque cuando él vuelve a ese pueblo como “famoso”, en realidad no es que lo han leído: Es alguien famoso, y a un nivel superlativo y como con una aureola de gran prestigio, fundamentalmente debido al Premio Nobel, porque seguramente su creación literaria, todo el itinerario que él ha hecho a lo largo de 40 años para finalmente acceder a una consagración tan alta, es algo que la gente común ignora, porque no sigue esas noticias, ni lee los libros. Pero claro, el Premio Nobel es como la Copa Volpi, se entera todo el mundo. Yo volví recién el domingo, porque estuve filmando en España, y si bien es cierto que soy un actor muy conocido porque tengo muchos años de experiencia y he hecho cine, teatro, televisión, no soy exactamente un actor popular. Y ahora, es como que cualquiera te dice: ¡Hey! Y te saluda un tipo desde un camión, o el tipo que te llena el auto de nafta te felicita por un premio de algo que ni sabe en qué consiste, ni porque vio la película: Me dicen “El ciudadano ilustre” y me doy cuenta de que hay gente que sí vio la película y hay otros que me llaman así porque salí en la tapa de los diarios como “Ciudadano ilustre” u “Oscar Martínez, el más ilustre en Venecia” como por ejemplo decía La Nación. Produjo un impacto, porque aquí tuvo una trascendencia enorme, pero eso no quiere decir ni que fueron al cine ni que todos saben en qué consiste el premio. En el mundo del cine sí saben lo que es ganar en Venecia.

 

¿Cómo sigue la carrera para ti? ¿Te interesa actuar en inglés?

Yo no hablo inglés. Y para poder actuar en inglés tenés que hablar en un modo al que yo no puedo aspirar. Amén de que yo no tengo facilidad para el inglés, probablemente para los idiomas. Y para actuar en otro idioma tenés que pensar en el idioma en que actuás, porque si no toda la atención y la energía estaría puesta en pronunciar bien el idioma y no podría atender lo que atiendo cuando trabajo en mi propio idioma. Así que no tengo esa fantasía de trabajar en inglés. Ni siquiera la de trabajar en Estados Unidos. Igual, no descarto que me pueda llegar algo, pero no para filmar en inglés.