Pablo Giorgelli: "Hace ya muchos años que el cine argentino viene creciendo"

by Gabriel Lerman September 20, 2017
Argentinian director Pablo Giorgelli

getty images

Hace poco más de 6 años presentó su primera película, Las acacias, en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes, llevándose cuatro premios, entre ellos la Cámara de Oro a la Ópera Prima, a lo que sumó galardones en San Sebastián, Lima, Biarritz y Bratislava, obteniendo además el Condor de Plata a la Mejor película. Por eso, cuando Pablo Giorgielli presentó en Venecia su nueva película, Invisible, no faltaron las expectativas. El film cuenta la historia de Ely (Mora Arenillas, en su primer papel protagónico), una adolescente que lleva una vida aburrida con una madre que no sale de la casa, profesores que sólo están interesados en cobrar su cheque y un trabajo a tiempo parcial en una veterinaria. Todo cambia cuando ella se entera que ha quedado embarazada, y debe decidir si continúa con el proceso de gestación o no.

Temporada de caza acaba de ganar en Venecia un premio importante, It, dirigida por un egresado de la Universidad del Cine, Andy Muschietti, hizo saltar la taquilla en Estados Unidos, allí también se estrenó Nadie nos mira de Julia Solomonoff. Lucrecia Martel y Diego Lerman están en Toronto, y tu película pasó por Venecia con muy buenas críticas ¿Qué es lo que está pasando con el cine argentino?

Lo primero que diría es y sin ningún ánimo de fanfarronear es que es algo que no me sorprende. Hace ya muchos años que el cine argentino viene creciendo, mostrando una diversidad estilística y temátic, generando una cantidad de películas de alta calidad. En proporción la calidad es muy alta, la presencia en los festivales es muy grande y tal vez la asignatura pendiente para algunas películas más pequeñas es reconquistar al público que tuvo alguna vez. En la década de oro, en los 50, el cine argentino tuvo un romance con su propio público aunque creo que eso obedece a cuestiones de mercado. No hay que dejar de nombrar algo que también creo que es clave en todo este asunto, que tiene que ver con una política de estado en la Argentina desde mediados de los años '90 cuando se dictó la nueva ley de cine. El Estado apoya la producción y eso ha ido creciendo, ha ido funcionando mejor, se ha ido puliendo y esa pata también es clave para que existan todas estas películas que mencionábamos recién y muchas otras que están dando la vuelta al mundo. No sería posible para nosotros filmar cómo lo hacemos sin esa política de estado funcionando atrás.

 

¿Cómo fue tu propia experiencia en Venecia?

Buenísima. Realmente la presentación de Invisible en Venecia estuvo muy bien, la película fue muy bien recibida, tuvimos una proyección en una sala hermosa, viajamos con la actriz y los productores a presentar la película. La actriz es una chica de solo 18 años, es su primer protagónico fuerte, había hecho un papel pequeño en una película hace muchos años cuando tenía 12 así que en lo personal fue un regalo hermoso, literalmente fue un regalo porque el día de la presentación en Venecia era mi cumpleaños número 50.

 

Hablando de festivales importantes, tu primer film no solamente entró en una de las secciones más prestigiosas del Festival de Cannes sino que ganó. ¿Por qué te llevó tanto tiempo hacer una segunda película?

Bueno, hay varias razones. La primera es que tuve dos hijas en el medio. Después de ganar en Cannes Las Acacias dio prácticamente la vuelta al mundo y ganó más de 30 premios internacionales. Yo estuve acompañando a la película todo ese año. También necesitaba tomar un poquito de distancia, bajarme de la nube, olvidarme un poco de todo y entender que cada película es como volver a empezar de cero. Debo reconocer que soy de procesos lentos, me gusta tomarme el tiempo, madurar cada etapa, no apurarme, no sacar las cosas del horno rápidamente, y hasta que no siento que tengo un guión que me satisface, no paso a la siguiente etapa. Luego me tomo mucho tiempo buscar a los actores, en este caso de Invisible no fue fácil encontrar a Mora Arenillas, la protagonista, estuve casi un año y medio haciendo castings de adolescentes. Con Las Acacias había sido algo parecido, estuve casi un año buscando a los actores. Me gusta trabajar de ese modo, en ese proceso yo voy madurando y encontrando la película que quiero hacer. No tengo por ahora condicionamientos comerciales que me obliguen a apurar los procesos, y así se fueron estos casi 6 años.

A scene from the Argentinian film "Invisible"

Mora Arenillas en una escena de Invisible.

TareaFina/Aire Cine/Good Fortune Films

 

¿Por qué Mora? ¿Qué fue lo que te convenció de ella?

Mora es una actriz realmente increíble, sorprendente, que tiene una ductilidad, una sutileza y una inteligencia emocional que me impactó ya en los primeros encuentros. Rapidamente sentí que podía ser ella porque entendía a la perfección lo que yo quería para el film. La película trabaja mucho sobre un estado interior, contando lo que le pasa con pocas palabras, sin verbalizarlo, en acción, viéndola y eso es algo que Mora entiende a la perfección. Yo la conocí al principio del proceso de casting, pero ella era muy chica, en ese momento tenía 15 años solamente y la descarté por una cuestión de edad, luego seguí buscando y seguí buscando pero siempre Mora quedó en mi cabeza. Mientras tanto por supuesto hubo que ir armando la financiación de la película que eso también es otro capítulo. Invisible es una coproducción con Alemania, Francia, Brasil y Uruguay. En ese proceso Mora fue creciendo y luego de un año y medio pedí verla nuevamente y ya tenía 17 y ahí no tuve dudas.

 

¿Cómo es meterse con una película en Argentina sobre un tema como el aborto, que sigue siendo ilegal?

Todavía no lo sé porque la película aún no se estrenó en Argentina, pero ese es un tema  del cual es muy difícil hablar en nuestro país, y no hay un debate profundo. Hay muchos reclamos para que ese tema sea tratado y cada vez es más visible. Ha habido algunos casos muy resonantes respecto de abortos clandestinos y eso va de la mano de otro tema que el de la maternidad durante la adolescencia. El índice de embarazos no deseados durante la adolescencia ha estado creciendo y eso tiene que ver con la falta de un programa de educación sexual integral a largo plazo para jóvenes y niños en las escuelas. Ese contexto es en el que sucede la historia de Eli pero me gustaría aclarar que a pesar de que ese es el conflicto que empuja la trama, la película no trata puntualmente del aborto sino más bien la cuestión de la soledad, el desamparo y la incomunicación en una etapa clave como es la adolescencia. Ese es el eje y el alma de la película para mí.