Pablo Larraín: entre Pablo Neruda y Jackie Kennedy

by Gabriel Lerman November 10, 2016
Director Pablo Larraín and actor Natalie Portman, Golden Globe winners

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Para cuando concluya el 2016 ostentará el curioso récord de haber estrenado 3 largometrajes en Estados Unidos, ya que El club, el film con el que ganó el Gran Premio del Jurado en el Festival de Berlín y con el que también conquistó para Chile la segunda nominación a un Globo de Oro, recién llegó a las salas norteamericanas el pasado febrero. Sin dudas Pablo Larrain pasa por un momento especial en su asombrosa carrera, que incluye el haber conseguido para su país la primera candidatura al Oscar con No. En diciembre, se estrenarán otras dos películas suyas en la meca del cine. El 2 será el turno de Jackie, el retrato de los días posteriores al asesinato de Kennedy desde la mirada de su joven viuda (Natalie Portman) y el 16 llegará por fin Neruda, que con un 100 % de aprobación en Rotten Tomatoes muestra como el gran poeta y Premio Nobel de Literatura pasó de senador de la nación a ser el hombre más buscado de todo Chile.

Los actores suelen estrenar 3 tres películas todos los años, pero un director que estrena 3 películas el mismo año en Estados Unidos, no es habitual… ¿Cómo lo hiciste?   

Fue un proceso bastante particular porque por supuesto no es algo que yo haya calculado.  Neruda es una producción bastante grande para la realidad latinoamericana y que necesitó la participación de 5 países. Es una película que tiene a Participant Media en Estados Unidos, a Septembro Cine en España, AZ Films en Argentina, Funny Balloons de Francia y Fábula en Chile. Necesitaba de muchos recursos y mucha gente. Son más de 100 actores, 70 locaciones, una película complicada, de un rodaje bastante masivo y de un proyecto que se viene desarrollando desde hace muchos años. El guión que escribió Guillermo Calderón demoramos en entenderlo bien, en descubrir la película que queríamos hacer, y en un momento mi hermano Juan me dice que tenemos que mover esta película 6 meses, algo así, porque necesitábamos que Luis Gnecco suba de peso, Gael García Bernal estaba filmando, la financiación no estaba totalmente terminada. Y así fue como decidí hacer El club mientras esperábamos. Con Daniel Villalobos y Guillermo escribimos súper rápido el guión, en tres semanas, después filmamos en dos semanas y salió El club, que fue a Berlín y ganó un premio ahí, y Darren Aronovsky que era el presidente del jurado en la fiesta me invita a hacer Jackie y yo le digo “pero ahora voy a hacer Neruda”, y él me dice “Después que la termines”. Entonces filmamos Neruda y mientras la editamos yo estaba haciendo la preproducción de Jackie. Fueron películas que se hicieron sin solución de continuidad. No fue algo que planifiqué pero lo pudimos hacer y lo hicimos.

¿Crees que hay algo en común entre Jackie y Neruda, más allá de que las dos sean películas biográficas?

Hay pocas cosas en común pero es posible construir puentes entre dos películas y esas están asociadas a la idea de que alguien está de alguna manera construyendo una leyenda o de otro o de sí mismo y en el acto de elaborar eso existe una intención y un resultado, que en general difieren. Hay como un espacio intermedio entre lo que se quiso hacer y lo que resultó pasando, y ese espacio es el que te abre las puertas de la ficción para poder pensar lo que pudo haber pasado ahí. Pero es interesante porque por un lado está Neruda que es un poeta que también es un líder comunista y que está involucrado en un pleito político ideológico en un mundo que acaba de terminar la Segunda Guerra Mundial, en donde el comunismo estaba muy activo, más de la mitad del planeta era comunista en ese momento, y en el otro lado están los Kennedy que están luchando para derrotar el comunismo desde el interior de la Casa Blanca y como ese proyecto es terminado a través de un asesinato tan brutal como el que sufrió el presidente y como esta mujer enfrenta todo lo que le toca después. Hay cosas que se parecen y otras que son tan distintas que llegan a conectarse de alguna manera

¿Crees que te hubieran permitido en Estados Unidos hacer una versión tan libre de la vida de Jackie como la hiciste de la de Neruda?       

Yo pienso que sí. ¿Quién me lo podría haber impedido? En realidad creo que las películas se hacen con una combinación entre respeto y libertad. Hay que ser respetuoso con la persona que estás retratando pero yo parto siempre del punto de partida que ya sea Jacqueline Kennedy o Pablo Neruda, son personas que no vas a poder capturar con la película. Por eso el género de las biopic me parece súper complejo porque no creo que sea posible que tú metas la vida o la identidad de una persona dentro de una película, entonces al principio es muy aterrador cuando te empiezas a meter en el proceso pero también cuando te das cuenta de que no lo vas a lograr y que esa persona nunca va a ser “tuya”, te resulta muy liberador y al final, más que hacer un retrato de esa persona lo que intentas hacer es compartir una sensibilidad de cómo esa persona vivió ciertos momentos pero, de nuevo, creo yo que hay una combinación entre libertad y respeto. Cuando estas preparando una película sobre una persona así y tienes la intención de realmente capturar a esa persona uede ser muy paralizante e intimidante. Estábamos filmando adentro de la Casa Blanca y si nos poníamos a pensar en lo que estábamos haciendo nos podíamos paralizar. Hay que estar alejado de eso y tratar de aproximarse a un fenómeno que es más humano, para poder trabajar con más calma, sino resulta muy aterrador.

Neruda es la figura más celebrada en Chile. ¿Fue arriesgado meterse con él?

Claro. Me han dicho muchas cosas por hacerlo, lo que también pasa es que yo creo que la nuestra no es una película sobre Neruda, con lo absurdo que pueda sonar lo que estoy diciendo, pero es una película sobre lo nerudiano, sobre su cosmos y que entrecruza distintos elementos literarios de nuestra región. Bioy Casares y Borges tenían una editorial que se llamaba El séptimo círculo donde editaban estas novelas policiales que Neruda leía frenéticamente y yo creo que ahí hay una puerta, hay un camino hacia una película más borgiana. Creo que hay elementos de Borges en la estructura narrativa de Neruda, a propósito de la ficción sobre la ficción, y también hay otros laberintos y ciertas puertas que son un poco más invisibles como la presencia de Pablo Picasso, quien efectivamente habló en un congreso de intelectuales de Polonia, y le contó la historia al mundo y fue de hecho la única vez que Picasso hablo en público sobre esta historia de su vida y luego lo recibió en París cuando Neruda escapa de Chile a Argentina y de allí hacia Europa. Es una película muy cubista, muy étnica, a la que te puedes acercar y ver como distintas ideas que están tal vez disociadas entre sí y luego te alejas y ves que hay un total que tiene una organicidad.  Pensamos mucho en la película de esa manera, pero también es una película sobre un personaje que crea a otro y hay ahí también como una suerte de yuxtaposición literaria a partir de un poco lo que nos provoca la obra y la figura de Neruda. Nos gusta pensar que un poco esta película es como entrar a la casa de Neruda a jugar con sus juguetes, más que tratar de ser tan severos y decir "Mira, él es Pablo Neruda"

¿En Jackie sentiste que estabas jugando con los juguetes de otro, ya que fue un proyecto por el que pasaron Darren Aronovsky y Steven Spielberg?

Sí, es un poco distinto el proceso porque me han preguntado mucho si el verdadero desafío para mí fue hacer una primera película en inglés, pero en realidad el desafío más grande es que si tu revisas las películas que yo he hecho los personajes principales son hombres y quizás lo más difícil para mí fue intentar capturar la sensibilidad femenina y ver como una mujer ha hecho algo tan interesante y poderoso como lo que ella hizo y eso fue para mí un desafío muy fascinante, poder aproximarme a esa sensibilidad sobre todo en un país donde hay mujeres que son tan interesantes y potentes como Michelle Obama o Hilary Clinton. Creo que Latinoamérica en ese sentido, con más o menos éxito, si le ha dado un rol a la mujer en política. Hemos tenido en Chile una presidenta y más allá de lo que haya pasado en Brasil o en Argentina, son países en donde las mujeres han tenido un rol muy potente y no ha sido así en Estados Unidos.

¿Y qué fue lo que descubriste de tener una protagonista y hacer una película en inglés?

Descubrí que hay una fuerza en la naturaleza femenina que es sumamente poderosa y creo que hay algo muy asociado al rol de la madre, una potencia que es bellísima y que los hombres no tenemos. Yo me imagino que prácticamente casi toda la humanidad no sabría cómo moverse después de que asesinen a tu marido de esa manera tan cerca tuyo y ella se puso el dolor de una Nación y caminó, con todas las contradicciones, paradojas y lo doloroso que puede resultar algo así, ella salió adelante y creo que hay algo interesante en esa fuerza interna femenina que descubrí y que me parece apasionante  y la verdad es que me enamoré del personaje. Fue una experiencia muy transformadora.

¿Te resultó más fácil representar el funcionamiento del Senado en Chile conociéndolo de cerca por ser hijo de un senador?

Es posible. Me cuesta contestar eso porque no estoy tan consciente, lo que sí he descubierto es que pareciera ser la política que se discute en la sala de los congresos, donde todo es como oficial pero en realidad l se discute y se toman un montón de decisiones en autos, en baños, en ascensores, en pasillos, en canchas de tenis, en restaurantes, en bares, y creo que quizás Neruda cuenta un poco eso, de cómo los procesos políticos y las determinaciones se van tomando en distintos lugares, quizás eso lo he visto de cerca

Y ahora que ya terminaste los 3 rodajes consecutivos, cómo sigue la historia para ti

No sé todavía, no tengo un proyecto claro pero lo que si quiero hacer es estar de nuevo en casa, con mis hijos y dormir. No tengo la ansiedad de salir ahora a filmar.