Paula Huidobro: “Cuando piensan en un director, piensan en un hombre”

by Rocio Ayuso July 26, 2019
DP and director Paula Huidobro

Según la principal Asociación de directores de fotografía en Hollywood solo un cuatro por ciento de los quienes ejercen esta profesión son mujeres. Tampoco son tantos los hispanos a pesar de que en los últimos siete años son cinco los latinoamericanos ganadores del Oscar en esta categoría. De ahí que sea más loable que Paula Huidobro destaque contra viento y marea. La directora de fotografía mexicana está detrás de la cámara de dos de las series más punteras del momento, Barry e Insecure, nominada al Emmy en 2018 por su trabajo en la primera de ellas y considerada por la revista Variety como uno de los talentos a no perder de vista. Y eso es lo que queremos hacer en esta entrevista con la nieta de una burgalesa que lleva 17 años en Los Angeles, saber algo más del talento hispano que Hollywood esconde detrás de la cámara.

¿Cómo empezó su aventura como directora de fotografía?

Empecé a tomar clase de fotografía a los 13 años en el Museo de Arte Moderno de México. Estudiábamos a (Henri) Cartier-Bresson y Man Ray. Ahí empezó mi pasión por las imágenes, por conectar con el mundo teniendo la cámara como excusa para acercarme a la gente. También tomé un curso sobre Luís Buñuel que me cautivo por completo. Eso me hizo pensar en ser directora pero porque no sabía que existía la dirección de fotografía algo que pronto descubrí. Lo que me interesaban eran los encuadres y la luz, contar la historia a través de una imagen. Es algo que siempre me ha parecido mágico, tratar de entender el mundo y los personajes a través de la imagen.

¿Por qué fue primero de México a Londres para acabar en el AFI de Los Angeles?

Realmente quise ir a Londres por la experiencia de vivir allí, para acceder a todos los museos. Pero sobre todo porque era una de las pocas escuelas que todavía filmaba en cine porque en ese momento empezaba el cambio a soporte digital. En el AFI mi aprendizaje fue mucho más específico y me ayudó a integrarme a la industria.

¿Cuando se dio cuenta de los escoyos que hay que sortear en esta industria por ser mujer o por ser hispana?

Nunca lo pensé. Creo que eso me ayudó porque nunca creí que era cierto. Y de vez en cuanto lo sientes un poco pero cuanto menos lo creas menos lo sientes en tu corazón y menos lo ves a tu alrededor. En alguna entrevista de trabajo me han preguntado si he tenido problemas con el equipo a la hora de hacerme oír. Cuando piensan en un director piensan en un hombre anciano y de pelo blanco.

¿Ha mejorado con la aparición de las nuevas plataformas?

Sí. Hay más gente que se esfuerza en salir de su zona de confort, en no contratar a las mismas personas manteniendo la mente más abierta.

De Nestor Almendros al “el chivo” Lubezki o Rodrigo Prieto son muchos los hispanos que han destacado en este campo. ¿Hay una sensibilidad diferente?

Creo que el hecho de ser outsiders ayuda porque pones mayor atención al detalle y buscas esa empatía con la historia. No es algo que ves todos los días. Porque si estás en un mismo mundo todo el tiempo dejas de ver la magia. “El chivo” y Prieto han sido muy generosos conmigo. “El chivo” me dejó ser su becaria cuando yo estaba en el AFI y aprendí mucho de él. Lo mismo con Rodrigo. Son generosos con cualquier pregunta.

¿Cuál cree que ha sido su sello en Barry?

El mejor ejemplo es el episodio 5 de la segunda temporada. Es del que estoy más orgullosa porque está construido con planos amplios muy largos donde los personajes se mueven en la escena sin tanto corte. Es mi favorito por los encuadres y la iluminación. He rodado toda la serie menos el piloto. Y trabajo muy de cerca con Alec Berg y Bill Hader, siempre muy pendientes de cómo íbamos a rodar y del tono de la escena. Yo creo que mi talento es escuchar lo que los directores quieren contar y sumergirme en ello.

Y pasados los años, ¿soporte cine o digital?

Cada vez es más difícil tener acceso al soporte cine de verdad pero lo intento. La textura es mayor y hay más posibilidades de que la imagen sea única y mágica. Filmar en digital es más sencillo y lo ves de inmediato. Cualquier persona puede opinar. Pero si filmas en cine se mantiene el misterio y el cinematógrafo es el maestro de la imagen.