Paulina García: "Me parecía surreal estar filmando en Nueva York"

by Gabriel Lerman August 10, 2016
Actress Paulina Garcia, "Little Men"

 

Paulina García en una escena de " Little Men " y en el estreno de la película durante el Festival de Cine de Sundance 2016.

Magnolia Pictures/Getty Images

Desde que se ganó el Oso de Plata a la Mejor Actriz en el Festival de Berlín por su estupendo trabajo en Gloria de Sebastián Lelio, las puertas se abrieron de par en para esta actriz chilena de profunda formación teatral. Considerada como la gran dama del escenario en su país, quien es además dramaturga y directora, ha sido invitada a trabajar en el cine y la televisión de otros países. Tras aparecer en Narcos como la esposa del presidente Gaviria, y tener una pequeña participación en The 33, García tiene uno de los papeles principales en Little Men, el film independiente de Ira Sachs que llegó la semana pasada a los cines norteamericanos después de su paso por el Festival de Sundance. Allí, la nativa de Santiago de 55 años encarna a la propietaria de un negocio que ve como su vida se transforma cuando el propietario de local y su vecino fallece. Cuando su hijo, encarnado por Greg Kinnear, se muda a la puerta de al lado y le exige un severo aumento del alquiler, la relación entre ambos se complica. Paulina conversó con nosotros desde Chile sobre su incursión en el cine independiente norteamericano y los caminos que la estela de Gloria ha abierto para ella.

 

¿Cómo se dio esta participación tuya en el cine norteamericano?

Bueno esto es uno de los coletazos de Gloria o más bien de la estela que Gloria ha dejado en mi vida. Ira Sachs vio la película y a propósito de Gloria es que decide escribir junto a Mauricio Zacharías un rol en esta película que estaban haciendo sobre el tema del aburguesamiento urbano y rápidamente me contactó cuando estaban escribiendo el guión e hicimos un encuentro por Skype y me dijo “Voy a escribirte este rol, creo que eres la persona que tiene que hacerlo”, y yo quedé completamente abrumada con la muestra de cariño y de interés de Ira por que yo estuviera en su película. No hice casting, no hice nada. Un, dos, tres y estaba en la película. 

 

Y aparte es inusual un personaje como éste en una película norteamericana porque es un personaje como somos nosotros, no como nos ven los norteamericanos...

Yo creo que lo que tiene de interesante es que es políticamente incorrecta. Leonor no escatima en el ser directa y agresiva cundo ve que su lugar está siendo invadido y le están quitando lo poco que ha logrado construir. Esa escena con Brian en la terraza de la casa de Max, en donde ella es directa y agresiva con él es inusual. En general, cuando uno es visita en otro lugar, no es tu casa, no es tu país, uno va como pisando suave. Pero igual está siempre la actitud de encajar, no de confrontar y ella confronta, va a la pelea. Eso es creo lo que más me sedujo a mí en el rol, que no fuera una sumisa sino que diera la pelea por todos lados, ó sea la dio por la legal, pierde, la da a través del personaje de Jennifer, pierde, y después la da con Brian y es brutal pero no ceja en los esfuerzos por dar una lucha...

 

¿Cómo fue trabajar con Alfred Molina y Greg Kinnear?

La gente de teatro somos una raza muy particular y es como los perros, nos olemos, nos reconocemos. Entonces con Alfred fue inmediatamente un encuentro empático y fuimos directo al grano a hablar de teatro, de la escena, de estar detrás de bambalinas, de los camarines, de las obras que hicimos, de con quién nos gustaría trabajar, que personaje ha hecho, que le ha pasado en la vida, fue muy instantáneo. Greg es un actor mucho más reservado al momento de trabajar y para mí fue súper interesante verlo moverse en relación a mi porque, digamos, de alguna manera, él mantenía una distancia que era necesaria y fue súper útil para las escenas que hicimos juntos. Me parecía surreal estar filmando en Nueva York, en Brooklyn, en verano, con Greg Kinnear, con Alfred Molina, con la magnífica Jennifer Ehle y con esos dos niños que son tremendos actores. Fue una experiencia única, la vida ha sido muy generosa conmigo y Gloria ha dejado una estela como esta, como poder trabajar con esos tremendos actores en una ciudad como Nueva York. 

 

¿Habías tenido experiencia actuando en otro idioma antes?

No, había hecho una intervención muy pequeñita en Los 33, luego mi experiencia de trabajo internacional era en Narcos, en la primera temporada y en la segunda que acabo de terminar, y eso es todo. No trabajé en inglés en Narcos pero trabajé con actores de toda Iberoamérica, y bueno también había actores norteamericanos. Esta fue mi primera vez que trabajo en otro idioma, ya que la película es en inglés y yo estaba obligada a actuar en esa lengua. Fue un desafío enorme. Una cosa es hablar en inglés y otra es actuar en otro idioma. Se te mueve todo dentro cuando hablas otro idioma. Uno se escucha más que cuando habla la lengua nativa, entonces ya súmale a eso lo de intentar crear un rol… En un momento fue terrorífico para mí pero espero haberlo superado bien.

 

¿Quieres hacer una carrera aquí o esto fue un experimento?      

No, me encantaría seguir. Yo estoy disponible para trabajar en el medio audiovisual en cualquier parte del mundo. A mí me gusta actuar, me gusta muchísimo y actuar en otro idioma es una valla que pude superar y creo que puedo hacerlo en varios otros idiomas, manejo otros dos, no tan bien como el inglés pero igual los hablo. Fue así como un impulso nuevo, un poco te da como un shock de energía vital porque es un desafío nuevo, de pronto también con tanto tiempo actuando las cosas empiezan a parecerse y uno empieza a parecerse en lo que uno hace. Ya hice esto y ahora hago una cosa parecida. Uno empieza como a acostumbrarse y estas nuevas posibilidades o estos obstáculos que parecen obstáculos se transforman para mí en oportunidades para moverme y sacudirme y estar despierta.

 

¿De qué manera repercute todo esto en tu carrera en Chile? Es decir, has ganado en Berlín, ahora hiciste esta película con actores norteamericanos e ingleses… Lo pregunto porque hay un proceso en general en nuestros países donde, cuando uno de los nuestros tiene demasiado éxito, se ponen un poco nerviosos...

¡Sí! Nosotros tenemos un deporte que se llama “el chaqueteo”, que es cuando a alguien le va muy bien empiezan a hablar mal de él y le empiezan a tirar para abajo. Te agarran de la chaqueta y te empiezan a tirar para abajo … Mirá, no he tenido por suerte el tiempo para darme cuenta de eso, debe de haber pasado pero no he tenido tiempo ni he puesto el foco allí, entre otras cosas porque he estado bien ocupada trabajando afuera, llegué hace muy poco de México, fui a dirigir teatro y ya he estado acá intensamente concentrada en una obra que estoy escribiendo y actuando y también he estado dirigiendo a dos actores maravillosos en Chile. Tal vez eso me protege del “chaqueteo” porque siempre he tenido una pata puesta en el teatro y cuando uno hace teatro, te perdonan bastante, como que eres una abnegada actriz, entonces hasta aquí ha sido bondadosa mi gente.

 

De qué manera te ayuda toda esta experiencia teatral a la hora de filmar, cuando hay que hacer una escena en uno o dos minutos, cortar a veces fuera de orden… ¿Cómo te ajustas al trabajo en el cine?    

En teatro uno tiene tiempo para hacer una escena de 5 o 10 minutos y ensayarla una y otra vez hasta encontrarle el punto. Inclusive una vez que estás haciendo funciones, puedes revisar, pensar lo que pasó ayer y vuelves sobre el mismo lugar, puedes arreglar, modificar. No paras nunca de trabajar cuando estás haciendo teatro pero, en cambio, en cine hay que ser muy confiada en lo que el director está eligiendo. Yo tiendo casi a recostarme sobre la confianza en el director para poder ejecutar porque muchas veces creo que lo he hecho pésimo, de hecho durante todo el período de la filmación de Gloria yo hablaba casi todos los días con Sebastián (Lelio) y le decía “Oye y si el fin de semana podemos repetir algunas de las escenas que me parecieron que quedaron muy mal”, y Sebastián se reía, porque me decía “Esta genial”, y yo tengo que confiar que lo encuentren así. Lo mismo me pasó con Ira, que yo al final del día le mandaba un mensaje y le decía “si mañana vamos a filmar en la misma locación te pediría revisar la escena de ayer en la mañana porque no logré dar lo que tú me pedías” y el me decía “¡Pero si estuvo magnifico! ¿Qué más puedes dar?”. Entonces nada, tengo que creerles y entregarme a que eso es lo que ellos están seleccionando. Uno tiene también que ser muy humilde, bajar harto el ego y saber que uno es parte de la película, no toda la película.

 

¿Y un Oso de Plata en Berlín no te calma esas inseguridades?

No, nada te calma las inseguridades porque siempre la apuesta es más alta. Un Oso de Plata me pone en un lugar en que todo el mundo espera que yo lo haga extraordinariamente bien y yo sigo siendo la misma persona. Entonces no, al contrario, yo te diría que se corrigen y se aumentan.

 

A propósito de tu participación en Narcos, ¿tú crees que este reconocimiento que te abre todas las puertas ha llegado en un momento especial de los medios latinoamericanos?  

Mira, no lo había pensado pero sin dudas que es así. El paradigma ha cambiado a propósito de Netflix, porque uno puede ser su propio editor, uno decide qué ver, cuando ver y cuanto ver de lo que una plataforma puede ofrecer y ese paradigma te convierte en una audiencia muy particular y creo yo que todo el mundo audiovisual está tratando de readecuarse y de redirigir lo que están haciendo hacia este lugar en que la audiencia es casi un lector. Uno lee un libro solo, no lo lees con mucha gente. Entonces de pronto el cine y el audiovisual se han vuelto una actividad solitaria que es muy interesante. El cine sigue teniendo esa maravilla que es la pantalla grande que me parece que todavía es irremplazable. Ver una película en pantalla grande y verla en un computador o en un súper home theater sigue siendo algo no comparable. Entonces claro, hay un cambio de paradigma en este receptor y coincido justo en que mi carrera toma un curso distinto y renovado, y justo calzo con esto de participar de este cambio de paradigma. Es una suerte y una feliz coincidencia.

 

¿Por donde sigue tu carrera? Si te dan a elegir entre la nueva Spiderman y hacer una película en Argentina, ¿qué es lo que te atrae más?

Sí, yo creo que Spiderman no es precisamente mi nicho pero me han llegado cosas de Estados Unidos que coinciden con otras cosas que me ofrecieron en Argentina y esas son películas independientes que me interesan muchísimo. Es la oportunidad de trabajar con Ricardo Darín que no se cuándo se me va a dar de nuevo y con un director como Santiago Mitre, muy elogiado y bien considerado en Cannes. Creo yo que por ahí va un poco mi estilo honestamente. Se me han dado esas cosas, he coincidido en que puedo hacerlas, he podido protagonizar una película en Argentina, que para mí es un premio. Lo siento así, porque Argentina tiene una oferta de actores potentísimos, entonces me siento también particularmente bien considerada en ese sentido. Hay ofertas de películas acá también en Chile, que me interesan hacer, en particular la película de Gabriela Mistral que me tiene muy entusiasmada. Eso me tiene de cabeza, no creo que sea en el 2017, yo creo que es para el 2018, que es una película que incluye a muchos países: Brasil, Estados Unidos, México y España.