Pêpê Rapazote: "América del Sur es mi pasión"

by Gabriel Lerman August 30, 2018
Actor Pêpê Rapazote

rui carlos

Tan solo apareció en 9 episodios de Narcos, pero fueron suficientes para dejar una marca indeleble como Chepe Santacruz Londoño, el narcotraficante colombiano que lideró durante un tiempo las operaciones del Cartel de Cali en Nueva York. Su paso por Shameless fue aún más breve, pero aún así, los fans de la exitosa serie de Showtime no olvidan al peligroso suegro que supo interpretar. Ahora, el portugués Pêpê Rapazote integra el elenco de Operation Finale, la película de Chris Weisz que narra cómo un comando israelí logró sacar de Argentina a uno de los responsables máximos del Holocausto, Adolf Eichmann, con Oscar Isaac y Sir Ben Kingsley en los papeles principales. Rapazote, que de niño vivió en Venezuela y habla perfectamente español, nos contó cómo fue filmar esa película en Buenos Aires.

¿Cómo te involucraste en Operation Finale?

Surgió porque el actor Pedro Pascal y el director Chris Weitz son muy amigos. Pedro estuvo involucrado en este proyecto durante algún tiempo y cuando pensaron en el personaje de Carlos Fuldner, él le dijo “tengo la persona ideal, tengo el actor que necesitas y es Pêpê Rapazote”. Hice una prueba y me quedé con el papel. Es un personaje muy interesante. La película estaba muy larga y cortaron unas escenas que hubieran servido para entender un poco mejor al personaje de Carlos Fuldner.

¿Te parece que Fuldner se merece una película propia?

Sí. Es una pena que no se vea en esta película pero se merece una película para él solo. En la Segunda Guerra Mundial era un capitán de las SS y hacia muchos trabajos de inteligencia por toda Europa pero estaba siempre buscando un poquito de plata para sí mismo y parece que en determinado momento se robó el dinero de las SS, lo echaron y derritieron el anillo de la calavera que era la vergüenza más grande que se le podía hacer a un oficial de las SS, pero después en el '44 cuando los alemanes entendieron que iban a perder la guerra, lo aceptaron nuevamente y más tarde le pidieron, por ser mitad argentino y mitad alemán que se ocupara de llevar a los oficiales nazis a Argentina. Se dice que fueron 3500 pero no se sabe certeramente porque todos cambiaban de nombre y no hay registros, pero este personaje de verdad era muy siniestro, estaba siempre intentado hacer plata. En Argentina fue muy protegido por el gobierno de Perón, fundó una empresa llamada CAPRI Fuldner y Cía, en la cual le daba empleo a todos los oficiales alemanes que fueron a Buenos Aires, tuvo muchísimo dinero y murió muy sencillamente en 1992 en Madrid, pasando así como una nube muy negra en la historia. A mi hay una parte que me fascina de toda esta historia y es que los nazis y el gobierno de Perón tuvieron tanta fuerza en Buenos Aires en los ´50 que el sueño de resucitar el Cuarto Reich en Buenos Aires es una locura que podría hacer pasado. Este personaje en la película, aunque no se vea mucho, es el único que se asume como nazi, como alguien que quiere ser el testaferro del movimiento que estaba intentando resurgir en Argentina. De todo lo que leí de Fuldner, además de que le gustaba hacer plata, es que si era un verdadero nazi, le gustaba esa ideología y por eso me dio mucho placer interpretarlo. Tuve que pensar en cómo construirlo y reflejar ese odio. Hay actores que entran en un determinado proceso, van demasiado lejos y no logran volver, pero no lo están haciendo bien. El actor tiene que entrar y salir fácilmente del personaje pero en casos como este es muy difícil porque no los entendemos, entonces lo pintamos desde afuera, es otro método de encarar la actuación.

Tienes un carisma muy especial, algo que se vio en tu personaje de Narcos pero aquí es como que tuviste que apagarlo. ¿Cuán difícil fue crear a un hombre que no tiene nada de simpático?

Eso es parte de lo que me gusta en este trabajo de actor. Felicito al guionista Matthew Orton porque hay escenas muy buenas en las que se ve como Fuldner manipula las conversaciones. Carlos Fuldner no es carismático por fuera pero si por dentro, él siente que su inteligencia es superior a la de las personas con las que está hablando, es una forma de decir “yo sé que te estoy manipulando con esta conversación” y eso para mí es suficiente para que me quede satisfecho y para poder jugar un poquito con ese carisma. Con Carlos Fuldner fue bajarlo un poquito pero el texto me lo daba todo, había mucha manipulación, siempre.

¿Cómo es rodar una película norteamericana en Argentina?

Es una locura. Yo veo a esta película como la primera Misión Imposible sin Tom Cruise, los 8 agentes de Mossad son la primera Misión Imposible en el cine. Además Argentina me encanta, me encantó el hecho de que no tuvimos que filmar nada en estudio o afuera de los ambientes naturales de locaciones. Buenos Aires todavía lo tiene todo. Es un placer haber podido filmar todo en Buenos Aires y sus alrededores, filmamos mucho en Hurlingham, una ciudad que se construyó para los ingenieros ingleses, eso me hizo también revisitar otra pasión mía que son los trenes de Argentina, que fueron los segundos más largos del mundo luego de los estadounidenses.

Me imagino que el arquitecto Pêpê Rapazote debería estar encantado con la mezcla de arquitectura que tiene Buenos Aires...

Claro. Yo conocí Buenos Aires en el año 2000 – 2001 y dije “Es mi ciudad favorita junto con Barcelona y Chicago”, por razones diferentes pero me identifico más con Buenos Aires por el verde que tiene y además la arquitectura, no sólo por su parte histórica sino también por su elegancia, no hay nada feo en esa ciudad. Se vive la cultura, la comunicación, el peso de la dictadura, el peso de la política, todo eso se siente y se respira y uno que viene de afuera, que no sea muy ignorante, lo siente. En Buenos Aires la cantidad de departamentos que uno encuentra con libros del piso al techo, con cultura, con vida, es increíble.

¿Cómo termina un arquitecto encarnando a un narcotraficante o a un nazi? ¿Cómo se convierte un arquitecto en actor?

Todo en mi vida han sido casualidades. Yo viví en Venezuela de los 9 a los 11 años y fue la mejor experiencia de mi vida porque me abrió la mente. Cuando volví de Venezuela pensé: “yo quiero ser emigrante, no turista, emigrante y trabajar y conocer pueblos y personas”. Me enamoré de América Latina, sin dudas mi continente es el americano y América del Sur es mi pasión. Estuve a punto de irme a Bristol a estudiar física, que es otra de mis pasiones. La verdad es que me encanta todo y ese fue siempre un poco mi problema. Finalmente decidí estudiar arquitectura. Trabaje como arquitecto, hasta que un día una amiga me invitó a ir a una clase de teatro junto a otros amigos arquitectos y nos encantó. Un día estaba haciendo una obra de teatro de un escritor portugués conocido que ya falleció y él fue al estreno y al final de la función vino y me dijo: “Pêpê espérame que te voy a llamar en dos semanas” y así fue que me invitó a participar en la que sería mi primera serie de tele. Después de eso no paré más, en los siguientes dos años me fui a trabajar a España, Italia y también hice una película francesa. Y después tuve que decidir entre seguir con la arquitectura o lanzarme a esta enorme aventura. El teatro es una pasión enorme para mí, más que todo lo demás, y el hecho de poder viajar como lo hago es espectacular y me mantiene muy vivo.

¿De qué manera cambió tu carrera Narcos?

En Narcos me fue muy bien porque el personaje era increíble, se podría haber hecho un spin-off con él. Por supuesto que eso tuvo consecuencias. En Buenos Aires por ejemplo me subía a un taxi y me reconocían, en los restaurantes cuando pedía la cuenta no me dejaban pagar y me invitaban a que regresara, diciéndome que nunca iba a pagar. En Argentina la reacción fue impresionante, más que en Colombia y que en cualquier otro lugar. Narcos de verdad tuvo una influencia muy grande en todo esto que está pasando en mi carrera, en el nivel y en el presupuesto de las producciones y claro que los desafíos son los mismos, no es más fácil ahora porque también estoy intentando apuntar a hacer cosas diferentes. Desde hace muchos años digo que no es la plata ni la fama lo que me mueven como actor. Si me invitan a hacer una cosa rara, que sea un desafío y lo encuentro atractivo, acepto. Y Narcos me está dando esas oportunidades aunque es un poco difícil emocionalmente porque en Portugal tengo familia y dos hijas pequeñitas. Pero esto fue lo que elegí. Cuando salí de Portugal, me fui a España para buscarme un agente y después me fui para Estados Unidos porque en Portugal los agentes no tienen contacto con nadie del extranjero y todo ese trabajo lo tuve que hacer yo y es la parte que más me enorgullece.

¿Tú crees que los portugueses deben ser considerados parte de la comunidad latina de actores de Hollywood?

Seguro que si. Yo soy muy purista y te contesto muy fácil: las lenguas latinas y los latinos son los que recibieron la herencia del latín, de la lengua muerta y que son el portugués, el español, el italiano, el francés y el rumano, entonces si quieres los rumanos también son latinos. Ahora, uno está habituado a decirle latinos a los que vienen de México para abajo pero no, la verdad es que América Latina es la América que vino de los latinos, que eran estos europeos de los que te estoy hablando. Lo que me encanta con Narcos es el hecho de que la serie hizo por la lengua española lo que todos los institutos Cervantes del mundo no pudieron. Ahora tenemos chinos o tailandeses queriendo aprender español...