Raúl García: "Me hizo mucha ilusión volver a retomar al Genio"

by Gabriel Lerman May 24, 2019
Animation Raúl Garcia

Cuando Raúl García asistió a la avant premiere de la nueva Aladdin que ha dirigido Guy Ritchie, acompañando a su esposa, nuestra compañera de la HFPA Rocío Ayuso, no podía contener la emoción. Es que él era, junto al compositor Alan Menken, el único que había participado en la realización de la película animada que inició la franquicia de Disney, y que también había tenido algo que ver con la nueva versión. Es que García, un madrileño que es conocido en España por haberse llevado el Goya a la Mejor película animada como codirector de El lince animado, y que lleva muchos años radicado en Estados Unidos, fue parte del equipo de animadores que trabajó con Eric Goldberg en los inicios de la década del '90 para crear al Genio, ese personaje inolvidable que se robó aquella película gracias a la voz y a las ocurrencias de Robin Williams. Con una vasta trayectoria que se inicia en 1983 como animador en Lucky Luke: the Daltons on the Run y que incluye una segunda película como director, Extraordinary Tales, fue convocado para colaborar en los efectos especiales que convirtieron a Will Smith en el nuevo genio. Al día siguiente y en su casa, esto fue lo que nos contó:

¿De qué manera describirías cada una de las experiencias animando al genio, en la primera Aladdín y en esta?

Realmente han sido experiencias totalmente diferentes porque en la primera película de Aladdín, la que ahora se considera un clásico de la animación, era la primera vez que yo trabajaba en Disney, y todo el ambiente era como muy de situación de saber que estamos haciendo algo muy especial. Desde el punto de vista de animar al genio obviamente fue un lujazo y un placer increíble el haber participado en la animación de la película conceptualmente desde el principio. Es decir que el supervisor de animación Eric Golbderg creó el personaje del genio y lo estuvimos ayudando a desarrollarlo durante toda la película. En cambio esta segunda parte, 27 años más tarde, ha sido más bien una parte de un proceso de colaboración en una película hecha de forma totalmente diferente, porque de pronto el genio en esta segunda Aladdin es un personaje ya creado, que se hace sobre la base del trabajo de Will Smith, donde realmente mi participación ha sido un poco la de ayudar a visualizar ese concepto del genio como personaje de carne y hueso.

¿Will Smith filmó todo o hay partes de él que están completamente animadas?

Will Smith filmó toda su actuación pero luego lo que se ha tomado en la película ha sido solamente la cara. El cuerpo y toda la actuación fue tomada de la captura de movimiento que se le hizo, luego obviamente la anatomía del personaje y la forma en que el personaje se articula con el humo son efectos especiales que no tiene nada que ver con el personaje de Will Smith que es delgadito. El reto era de alguna forma intentar basar la plasticidad que tenía el genio de Aladdin versión Disney 2D con esa fluidez y esa metamorfosis en el genio de Will Smith que tenía que ajustarse más a los parámetros de la realidad, a nivel de que un cuerpo no se puede desarmar de la forma en que lo hacía el genio dibujado.

¿Y en el caso de Robin Williams solamente trabajaron con la voz o tenían filmaciones de él?

Nosotros filmamos toda la actuación de Robin Williams delante del micrófono para tomar los pequeños detalles de actuación que podíamos incorporar dentro de la animación, pero su trabajo fue realmente en un estudio de grabación delante de los micrófonos, pero claro luego a la hora de leer las líneas de guion, por cada línea de texto él nos daba 15 minutos de improvisaciones de todo tipo. Gran parte del genio de Robin Williams no solo fue el poder de improvisación que trajo a la película sino que además rompió todos los esquemas de cómo la podíamos hacer, de cómo podíamos animar al genio porque una vez que Robin Williams empezó por ejemplo a hacer imitaciones de personajes siendo animación para nosotros era más fácil tomar el personaje, y si Robin Williams imitaba a Jack Nicholson, dibujar a Jack Nicholson, y todo ese tipo de cosas no existían en el guión inicialmente. Yo creo que la versión nueva de Will Smith puede que esté mucho más ajustada al guión, no me pareció que se pudiesen aprovechar tanto las improvisaciones de Will Smith en la película.

¿Cómo fue emocionalmente para ti lo de volver a este mundo tantos años después?

La verdad que fue bastante emocionante e incluso un poco como un reto personal. Ten en cuenta que yo vengo del mundo de la animación tradicional 2D y tuve que enfrentarme a volver a animar al genio pero esta vez no como parte principal de la película sino ayudando en los efectos especiales. Mi labor fue visualizar el genio una vez que se había rodado toda la imagen real para dar la base de actuación a los animadores de 3D que luego iban a utilizar la composición de imagen de la cara de Will Smith con la generación en 3D de su cuerpo y de todos los efectos que iban a haber alrededor. Cuando hacíamos el genio en 2D nosotros lo hacíamos todo, en este caso en la versión del genio en 3D hay un equipo mucho más complicado que va desde la captura de movimiento de Will Smith hasta los compositores que aíslan la cara de Will Smith hasta los modeladores, y luego al final todo el equipo de efectos especiales que hace el tren de humo de la parte de abajo del genio. Era un poco más pertenecer al equipo de efectos especiales más que pertenecer al de animación. No obstante, la verdad es que me hizo mucha ilusión volver a retomar al Genio, así como incluso muchas escenas que hice también del loro y ver que en el fondo la animación 2D sigue un poco viva aunque eso sea un proceso como de referencia para los animadores de 3D.

¿Qué elementos dirías que se han mantenido entre el genio de Robin Williams y el de Will Smith?

Yo creo que se ha mantenido un poco esta idea irreverente del genio, ese aspecto de locura, de transformarse en miles de cosas y de tener una forma de hablar como muy chispeante y muy rápida.

Scenes from "Aladdin", 1992 and 2019

Los Genios:Robin Williams, 1992, Will Smith, 2019.

walt disney feature animation/walt disney studios

 

¿De qué manera dirías que te impactó o te transformó como animador aquella experiencia de Aladdin?

Muchísimo, porque fue la primera vez en Disney y el estilo de animación fue algo muy singular, muy diferente a todo lo que se había hecho en Disney. Me impactó bastante y a la vez me sirvió como para afianzarme como animador y especializarme un poco en personajes humorísticos o en personajes con cierto ritmo, pero realmente sí que para mí fue una de las películas en las que he trabajado a lo largo de mi carrera que más ha significado en lo personal, en lo emocional y a nivel artístico también.

Llevas muchos años trabajando. ¿De qué manera debe sobrevivir hoy un animador formado en el mundo del 2D cuando el CGI se ha impuesto como el método para animar?

Tengo 35 años sino más trabajando... Yo creo que hay que estar preparado y estar muy al corriente de las cosas que se van haciendo, y de las técnicas que se van utilizando aunque luego al final la tecnología es solamente una herramienta. Es decir por mucho Aladdin en CGI que veamos ahora yo terminé dibujando, haciendo animación 2D, lo que pasa es que de pronto ya no es con papel y lápiz o no es en el estilo Roger Rabbit con fotogramas ampliados a tamaño fotografía de cada una de las imágenes para poder dibujar, sino que ahora es por medio de una tableta gráfica y con archivos digitales de las tomas de imagen real sobre las cuales yo añadía el dibujo que luego a su vez eso pasaba al departamento de CGI, donde los animadores tomaban ese dibujo como referencia, entonces son cosas totalmente diferentes, mucho más complicado tecnológicamente hablando pero a nivel de principios sigue siendo lo mismo, seguimos dando vida a cosas imposibles.

El hecho en sí de animar, ¿se ha hecho más fácil con la tecnología o no?

Sí, si por supuesto, eso ha sido un gran avance realmente y si ahora comparas las herramientas que tenemos para poder hacer una animación con lo que se utilizaba hace simplemente 20 años, era como el troglodita de hacer animación con pieles de oso y huesos de dinosaurio. El hecho de que yo puedo trabajar en mi casa o en cualquier lugar del mundo sin tener que ir a un estudio real, simplemente desde mi computadora, es algo increíble y el hecho de que efectivamente cualquier persona con una computadora medio potente pueda hacer sus películas en su casa, colgarlas en línea y que lo pueda ver un potencial de gente, de millones, en dos días es increíble.

Eres uno de los pioneros de la animación en España con El lince perdido, ¿cuál dirías que es el estado hoy en día de la animación en España?

Yo creo que es increíble, ¿para que mentir?, que de pronto en España haya tanta producción como se está haciendo ahora y tantos grandes estudios que han surgido, grandes y pequeños, con una gente increíble. En España siempre ha habido un talento innato a la hora de imaginar y a la hora de dibujar, pero la mayoría de los artistas siempre se han ido al extranjero por falta de medios y porque en España nunca había habido una industria de animación. Ahora en cambio parece que la va habiendo, qué hay producciones grandes y estudios pequeños que están haciendo grandes cosas y eso me parece maravilloso porque de pronto es como que se está abriendo una ventana al mundo, y una ventana laboral a un montón de gente que de pronto están interesados en la animación y pueden realmente trabajar en superproducciones y en producciones de calidad.

En América Latina ¿cuál dirías que es el estado de la animación?

América Latina es el gran gigante que acaba de despertar. En estos momentos están viviendo un momento increíble en la animación. Te puedo poner como ejemplo el caso de México que ha pasado de ser un país que hace 10 años producía una o dos películas de animación al año y que ahora está haciendo de 6 a 7. Argentina también está viviendo un momento bastante interesante. Colombia tiene un potencial artístico y de producción interesante y en general en toda Latinoamérica se están moviendo un montón de proyectos que se van haciendo realidad poco a poco, con una industria de animación que lentamente va despertando y eso está muy bien, de acuerdo con los presupuestos, que no son los de los grandes estudios pero hay historias que se están empezando a contar y que no podrían contarse de ninguna otra forma salvo en el propio país, con animadores y artistas de allí.

¿Ganar el Goya fue el momento más inolvidable de tu carrera?

Es difícil contestar esa pregunta porque para mí los premios sirven como para que tu mamá se sienta orgullosa de ti. Ganar el Goya fue importante por supuesto y le dio un gran empujón a la película, pero realmente yo creo que no es una cuestión de premios sino una cuestión de trabajo. Yo me siento mucho más contento trabajando continuamente y haciendo nuevos proyectos que ganando muchos premios. En el fondo el problema que tenemos hoy en día es que hay tantos festivales y tantos reconocimientos que realmente el valor del premio medio se devalúa. Creo que es más interesante enfocar la energía en hacer algo nuevo y creativo.