Revisando autobiografías: Luis Buñuel y Mi último suspiro

by Jean-Paul Chaillet March 24, 2020
Filmmaker Luis Buñuel, Golden Globe nominee

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"En esta semi-autobiografía, donde a menudo me alejo del tema como el viajero en una novela picaresca seducido por el encanto de la intrusión inesperada o la historia imprevista, indudablemente ciertos recuerdos falsos han permanecido, a pesar de mi vigilancia. Pero no importa. Soy la suma de mis errores y dudas, así como mis certezas. "Como no soy historiador, no me he ayudado de notas ni de libros y, de todos modos, el retrato que presento es el mío, con mis conviccionesm mis vacilaciones, mis reiteraciones y mis lagunas, con mis verdades y mis mentiras, en una palabra: mi memoria.". Así lo advierte Luis Buñuel al comienzo de Mi último suspiro, publicado en febrero de 1983, 6 meses antes de su muerte a los 83 años en un hospital de Ciudad de México.

Por lo tanto, no hay que esperar un enfoque directo del hombre considerado el padre del cine surrealista, diseñador de la erótica católica, maestro del doble sentido visual. No es de extrañar que François Truffaut denominara a Mi último suspiro "la autobiografía inconformista de un gran cineasta: moralista, modesto y extremadamente ingenioso". A lo largo de las páginas, el anciano Buñuel, reflexionando sobre su larga vida, invita a los lectores a recorrer el camino de la memoria con nostalgia distante compartiendo con ellos muchas anécdotas divertidas pero también melancólicas.

Comenzando con su austera infancia en Calanda, un gran pueblo de la provincia de Teruel (Aragón), en la zona centro-oriental de la península ibérica, recuerda haber crecido en un entorno casi medieval pero rico "en delicias prohibidas y la emoción de las primeras conmociones sexuales," y agrega que "los dos sentimientos esenciales de mi infancia, que perduraron durante la adolescencia, fueron una profunda sensación de erotismo, intensificada por la abrumadora presencia de la religión, y la constante conciencia de la muerte”. Un potente cóctel que más tarde alimentaría los temas explorados en muchas de sus películas más provocativas: Viridiana, El encanto discreto de la burguesía, El ángel exterminador, La vía láctea, El diario de una camarera, El fantasma de la libertad.

Filmmaker Luis Buñuel, Golden Globe nominee, and Jeanne Moreau, 1963

In 1963, shooting Diary of a Chambermaid with Jeanne Moreau.

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A los 17 años, mudarse a Madrid para estudiar significó libertad y el descubrimiento de la vida literaria en el famoso Café Gijón, así como las complicadas amistades con Federico García Lorca y Salvador Dalí. 1925 lo encontró en París, con la intención de convertirse en periodista. Allí conoció a los miembros del movimiento surrealista que tanto impacto tuvieron en su obra: Max Ernst, André Breton, Paul Elouard y otros. Buñuel recuerda a su madre "llorando de desesperación" cuando, en 1928, le dijo que quería hacer una película. Sin embargo, ella ayudaría a financiar Un perro andaluz, que él dirigió, a partir de un guión coescrito con Dali, basado en algunos de sus sueños. Un año después, la película se convirtió en la sensación del momento, gracias a una de las imágenes más memorables jamás vista en la pantalla de cine, la impactante foto de la cuchilla de afeitar que corta el ojo de una mujer. Con ello Buñuel se convirtió en un iconoclasta y surrealista cineasta de vanguardia.

A la llamada de Hollywood Buñuel se instala en Los Ángeles, a finales de 1930, contratado por la MGM. Aunque no llegó a trabajar con el estudio de cine, si disfrutó de su tiempo con la comunidad cinematográfica. Buñuel volvería dos veces más a la Meca del Cine, pero a diferencia de muchos otros cineastas europeos, nunca quiso convertirse en director de Hollywood. "Mis películas habrían sido muy diferentes, y si preguntas qué películas, nuevamente tendría que decirte que no sé porque nunca las hice. Por lo tanto, no me arrepiento de nada”.

En cuanto a sus gustos cinematográficos, estos eran eclécticos. Elogió Senderos de gloria, de Kubrick, El tesoro de la Sierra Madre, de John Huston, Las noches de Cabiria, La Strada, La Dolce Vita y Roma, de Fellini. Sin embargo, admite haber salido de la sala antes del final de Casanova. Otros favoritos son El Acorazado Potemkin, de Eisenstein, los Juegos prohibidos de René Clément, La grande bouffe, de Marco Ferreri, que él resume como "una tragedia de la carne y un monumento al hedonismo". El cineasta adora las primeras películas de Fritz Lang, las anteriores a la guerra de Jean Renoir, Buster Keaton, los hermanos Marx y De Sica, pero detesta Roma, ciudad abierta y De aquí a la eternidad, de Rossellini. De sus propios trabajos, afirma que nunca vio ninguno de ellos una vez terminados.

On the set of The Discreet Charm of the Bougeouisie

With Stephane Audran on the set of The Discreet Charm of the Bourgeoisie, 1972.

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Durante la guerra civil española (1936-39), Buñuel se pone del lado de los republicanos. Durante esos años, vivió en Paris temporalmente, encargándose de supervisar la propaganda en nombre de los republicanos. El cineasta logró emitir salvoconductos para Hemingway, Joris Ivens y John Dos Passos, de manera que pudieran ir a España y trabajar en su documental. Más tarde recuerda sus 30 años viviendo en México, donde se estableció en 1946. Una de las películas que filmó allí fue La muerte en este jardín, con Simone Signoret, cuyo comportamiento describe como "en el mejor de los casos rebelde y en el peor de los casos muy destructivo para el resto del reparto”.

Su regreso a Europa, en 1960, marca el comienzo de otro período muy fértil, que termina en 1977, con su última película Ese oscuro objeto del deseo. Menciona una lista de proyectos que nunca pudo hacer, como El señor de las moscas, o Johnny tomó su fusil, a pesar de haber trabajado en el guión con Dalton Trumbo. Ninguna de las 8 versiones que se hicieron de la adaptación de Bajo el volcán, de Malcolm Lowry, le convencieron a la hora de dirigirlas. Debido a conflictos de agenda, tuvo que decirle que no a Woody Allen, quien le ofreció $ 30.000 por dos días de trabajo para interpretarse a sí mismo en Annie Hall. Marshall McLuhan lo reemplazó en la famosa escena donde Annie y Alvy Singer hacen cola para entrar en la sala de cine donde se proyecta La tristeza y la piedad.

Filmmaker Luis Buñuel, Golden Globe nominee, and Catherine Deeneuve, 1967

Directing Catherine Deneuve on the set of Belle de Jour, 1967.

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Después de años con problemas de salud, que enumera sintiéndose, "dolorosamente consciente de su decrepitud", Buñuel confiesa: "la idea de la muerte me ha sido familiar durante mucho tiempo”.  Y no le asusta que sea ineludible. Su vida diaria se resume a una misma rutina. "Espero, pienso y recuerdo, constantemente mirando al reloj". Encuentro consuelo cada día en "ese momento sagrado del aperitivo". El scotch nunca le gustó, pero se jacta de su experiencia en la preparación del martini y ofrece, además, consejos para conseguir el perfecto aperitivo. "Simplemente permita que un rayo de sol brille a través de una botella de Noilly Prat antes de que llegue a la botella de ginebra".

Mientras se aproxima hacia su último suspiro, no puede evitar imaginar una broma final. “Convoco alrededor de mi lecho de muerte a mis amigos, ateos confirmados como yo. Entonces llega un sacerdote y para su horror, me confieso con él, pido la absolución de mis pecados y recibo la extremaunción. Después de lo cual me doy la vuelta y expiro”. Sin dudas, fue un provocador incorregible hasta el final.

 

Traducción: Paz Mata