Robert Rodríguez: “Un poco de miedo siempre es bueno”

by Rocio Ayuso February 21, 2019
Director Robert Rodriguez

magnus sundholm/hfpa

A Robert Rodríguez siempre le ha gustado ir más allá. Forzar la máquina. Reventar lo convencional. Lo hizo desde su primera película, ese Marichi rodado con los cuatro duros que sacó haciendo de conejillo de indias en pruebas de laboratorio. O con Sin City, donde el blanco y negro de los cómics de Frank Miller cobró vida y muerte. Así que este visionario que tanto ha hecho por los hispanos en el cine aunque apenas habla una palabra de español, su asignatura pendiente, no iba a cambiar a los 50. Lo único que ha cambiado con Alita: Battle Angel, su nuevo largometraje, es el alcance. Porque la película que producen Jim Cameron y Jon Landau ha costado 200 millones de dólares, un precio que sitúa al rey del cine independiente en la liga de los grandes.

¿Consideras Alita: Battle Angel la película más difícil de tu carrera?

Sin duda alguna. Las anteriores fueron proyectos más personales, que hice para mi, mis fantasías. Alita es mucho más realista. Y realizada con una tecnología tan nueva que realmente no sabíamos cómo iba a resultar hasta que lo vimos en la pantalla. Ayudó la confianza que tanto Jim Cameron como yo nos tenemos mutuamente. Porque fue un salto al vacío muy arriesgado pero la única forma de hacer algo nunca visto es así. Una experiencia por la que Jim ya pasó antes con Avatar.

¿Te sentiste abrumado cuando Cameron te pasó el testigo para que fueras el director de esta cinta?

No de una manera negativa. Tengo suficientes películas a mis espaldas como para saber que cuando dices que sí no es que estés seguro de que sabes hacerlo. Lo que sabes es que la incertidumbre no va a detenerte. Si supieras cómo hacerlo perdería la gracia. Claro que me abrumé pero sabía que el resultado merecería la pena. Un poco de miedo siempre es bueno. Yo lo veo como algo positivo porque me empuja a hacerlo.

¿Cómo hiciste tuya la película?

Mi deseo no fue tanto hacer una película mía como el de rodar un filme perdido de James Cameron. Sabía que Alita: Battle Angel no se iba a parecer a mis otras películas. No sabía porqué pero lo sabía. Y Jim me dijo algo genial sobre su metodología. Me dijo que para él la ciencia ficción y la fantasía tienen que ser historias que tengan los pies firmemente anclados en la realidad o no te lo creerás. En ese momento supe que no quería rodar con pantalla verde como Sin City o que se sintiera como un manga. Quería que se sintiera real. Y para eso construimos el set, las calles, las casas, lugares por los que se pasearon los actores de carne y hueso. Digamos que me tomé unas vacaciones de mi mismo para que se sintiera tan real como las películas de Jim. Pero sin querer sonar como un ególatra, da igual lo que haga, todas mis películas se sienten mías.

¿El toque hispano? Porque Iron City se siente un poco como La Habana y creo que estuvo inspirada en Panamá.

Sí, en Panamá. Jim pensó que el ascensor espacial tenía que estar situado cerca del ecuador para que la premisa funcionara. Y la idea me encantó porque eso nos llevaría a Latinoamérica, con una paleta de colores nunca vistos en un filme de ciencia ficción. Y en cuestión de edificios nos inspiramos en muchos lugares pero tuvimos numerosos libros sobre la arquitectura de La Habana para esta mezcla de culturas que nos sirvió de inspiración.

Rosa Salazar and Keean Johnson in "Alita: Battle Angel" (2019)

Rosa Salazar and Keean Johnson en una escena Alita: Battle Angel (2019), en Iron City.

 

¿Y los nombres en español que se ven en la cinta?

Vienen del manga original. La acción transcurre en una de las últimas ciudades en la que se han juntado múltiples culturas, idiomas, señales. Es uno de los detalles que me encantó de este manga. Que no transcurre en un lugar específico como Neo-Tokyo sino que es una historia universal donde lo podemos mezclar todo.

¿Pero debe ser un orgullo poder llevar la historia hacia tu propia cultura?

Por supuesto. Pero me hizo todavía más ilusión que no fuera solo mi idea. Que Jim ya pensaba en ello. Me llenó de orgullo darle a la audiencia algo nuevo que ver y algo que significa todavía más para los que somos latinos.

¿Fue también una coincidencia contar con una hispana como Rosa Salazar como protagonista?

Pura coincidencia. Fue la mejor actriz para el papel y vimos a muchas. Pero fue verla y mandarle la cinta a Jim Cameron seguro de que sí teníamos que rodar mañana ella podía ser nuestra protagonista porque tenía todas las emociones, tan expresiva. Jim estuvo de acuerdo, algo que de nuevo me llenó de orgullo porque su decisión me demostró que no es que sintiera favoritismo por una hispana. Simplemente la mejor persona para el papel resultó ser hispana. Y además Rosa aporta esa alegría de vivir tan hispana y que a la vez no es tan habitual en un filme de cienciaa ficción.

 ¿Sientes una mayor responsabilidad como realizador hispano a la hora de contratar hispanos?

Con una historia como esta, que representa tantas culturas, tienes que hacer los honores. Es parte de su DNA ofrecer un reparto culturalmente diverso. Pero siempre trabajo así. Especialmente con películas como Desperado, siempre insistí en contratar a verdaderos hispanos para hacer de hispanos. No era algo normal en la industria cuando comencé, hace 25 o 30 años, así que fui uno de los primeros en mostrar esta realidad en la pantalla.