Rodrigo Ruiz Patterson: "En México hay muchísimo talento"

by Gabriel Lerman January 24, 2020
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Este año México está presente en la competencia internacional del Festival de Sundance con dos películas, que parecen estar estrechamente ligadas entre si. Ambos directores son egresados del prestigioso Centro de Capacitación Cinematográfica del que también surgió el nominado al Oscar Rodrigo Prieto, y Fernanda Valadez, directora de una de ellas, es también productora en Blanco de verano, el filme que marca el debut como director de Rodrigo Ruiz Patterson. Su película cuenta lo que ocurre cuando la tranquila vida cotidiana de Rodrigo (Adrián Ross), un adolescente de 13 años junto a su madre divorciada (Sophie Alexander-Katz) se transforma cuando ella se enamora de un hombre (Fabián Corres) que al poco tiempo se muda con ellos. Y aunque podría ser el inicio de una bonita familia, en la cinta de Ruiz Patterson es el comienzo de una batalla personal.

¿Qué es lo que te produce que tu película Blanco de verano haya sido elegida para participar del Festival de Cine de Sundance?

Estamos muy contentos el equipo y yo de poder participar con esta película en este festival con tanta historia. Creemos que es una gran manera para que la película arranque, ya que es muy pequeña y es casi como un milagro que haya quedado en la selección. El principal objetivo es que viaje lo más posible y sea vista por mucha gente así que empezar acá es un sueño hecho realidad.

El cine mexicano siempre está presente en la competencia, al menos una película participa todos los años, pero en esta oportunidad son dos las seleccionadas. ¿Qué crees que dice esto sobre el estado del cine de tu país?

Desde mi opinión el cine mexicano va mejorando en calidad y en producción año tras año. La otra película seleccionada que se llama Sin señas particulares es de la directora Fernanda Valadez que es egresada del Centro de Capacitación Cinematográfica, que es nuestra escuela de cine, y además es productora de Blanco de verano, nuestra cinta. En México hay muchísimo talento, el único problema que tenemos es la parte de distribución y de exhibición.

El protagonista de Blanco de verano se llama Rodrigo y tú te criaste solo con tu madre. ¿Es una historia autobiográfica?

En un primer momento así empezó. Quería hacer una historia que hablara del fin de la infancia, de todas esas emociones que sentimos por primera vez en la vida y por consiguiente no sabemos muy bien cómo enfrentar y en qué lugar acomodarlas. Entonces evidentemente empecé desde un lugar autobiográfico pero después me di cuenta que el guión era un desastre así que busqué a Raúl Sebastián Quintanilla, el coescritor de la película, y decidimos que básicamente mi vida no era tan interesante así que hicimos ficción. Si bien el filme tiene cierto aroma autobiográfico, porque partí de ese lugar, ninguna de las situaciones que se ven en pantalla han pasado en realidad. Igualmente creo que todas las películas tienen algo de autobiográfico porque creo que es imposible acercarse a una película sin ponerle algo de uno mismo, los guiones tienen muchos huecos en la temporalidad, en las historias de los personajes, entonces uno inevitablemente los llena con experiencias personales.

¿Cómo eras tú a los 14 años? ¿Ya querías ser director o no?

No, para nada, ni me lo había planteado. Mi decisión de dirigir películas vino más tarde, a los 19 años, terminando la preparatoria. Era un chico con dificultades para relacionarme, estaba que en la época más difícil de mi vida, al menos hasta ahora. Vivía con mi madre que era soltera, eso sí se comparte con el filme. En ese momento me gustaba mucho jugar al fútbol, me hubiera encantado ser futbolista.

La película depende de un niño que pudiera trasmitir toda esa furia contenida. ¿Cómo fue encontrarlo?

Fue un largo proceso de cásting, yo quería que no fuera actor. Vimos alrededor de 400 niños de todas las clases sociales, de todos los orígenes, pero honestamente desde que vi a Adrián Ross, el que finalmente fue protagonista, sabía que iba a ser él. Después hicimos un taller actoral, con un entrenador que se llama Marco Aguilar, que nos ayudó con los cuatro chicos finalistas que eran muy talentosos y lo hicieron muy bien, y al cabo de dos semanas nos decidimos por Adrián.

 

A scene from "Summer White", 2020

Una escena de Blanco de verano.

¿Cómo fue poner a Adrián a trabajar con Sophie Alexander-Katz que tiene una vasta trayectoria como actriz?

Fue un trabajo con mucho ensayo para tratar de crear esta relación entre madre e hijo y que fuera creíble. No necesariamente practicábamos las escenas de la película, sino que tratábamos de hacer improvisaciones para dejarlo habitar su personaje. Sophie me comentó que la ayudó mucho trabajar con Adrián por el desafío de tener que ponerse a su nivel tonal. Fue un proceso de descubrir juntos nuevas cosas, de analizar qué era lo que no estaba saliendo bien y encontrar un tono a la mitad entre los actores de mucha experiencia y de Adrián que nunca había actuado antes.

¿Qué opinas tú del personaje de Sophie como madre? Porque al principio de la película ellos tienen una relación demasiado cercana y que por ahí es un catalizador de todo lo que ocurre después y luego reacciona de una manera un poco infantil ante todo lo que pasa. ¿Cuál es tu mirada?

Yo creo que quisimos lograr que todos los personajes tuvieran razón desde su punto de vista, por ejemplo, Valeria, el personaje de Sophie, tiene una relación muy simbiótica al principio pero luego actúa como una mujer que está enamorada. Si es infantil es producto de ese enamoramiento, al igual ocurre con el personaje de Fernando que lo interpreta Fabián Corres. Para que la historia pudiera suceder, necesitábamos que el personaje de ella sea así, para que sea verosímil la trama, así que desde el comienzo tratamos de poner al niño como un poco más adulto que ella.

¿Fernando es en cierta manera el héroe de la historia ya que hace todo lo posible para ganarse el afecto de este chico y luego acepta abandonar la relación?

Yo no creo que en la película haya un héroe. Lo que queríamos era crear personajes complejos que tuvieran razón para que no se sintiera un drama forzado. Hay una escena en la que Fernando regresa con el camper arreglado, y mucha gente lo ve como una gran acción que realiza él para hacerse amigo del niño y ofrecerle una familia, pero el chico lo percibe como un acto que debilita su masculinidad. Le recuerda que él es el proveedor y eso lo hace rechazar la familia. Es un chico que se siente relegado de su hogar, entonces decide crear uno nuevo en un tráiler abandonado. Cuando Fernando repara el RV, aunque desde su punto de vista está haciendo una buena acción para ganarse la confianza del niño, para este último es como si le quitara nuevamente su casa.

Me imagino que la escena del RV debe haber sido la más complicada de toda la filmación ¿no?

En cuestión de producción me parece que lo fue pero no estoy seguro porque al final se encargan los profesionales. Si bien fue una toma única y tal vez si hubiera salido mal te diría otra cosa pero el coordinador de efectos especiales es una persona con mucha experiencia, se llama Alejandro Vázquez y es el que hizo Roma, entonces fue como que apadrinó esta película pequeña porque le gustaba. Yo ya había trabajado con él antes en unos cortos entonces ya habíamos desarrollado una relación laboral, es por eso que aceptó hacer la película, pero yo ya confiaba muchísimo en él. Al final ahí lo complicado es el efecto pero me sentí más satisfecho de haber logrado la escena final de la película

¿Qué fue lo que descubriste sobre el cine haciendo tu primer largometraje?Creo que sobre todo fue la capacidad de que podía hacer una película, ese ha sido mi sueño desde los 19 años, momento en que decidí ponerme a hacer cine y a aprender el oficio de la cinematografía, entonces fue como un “si se pude hacer” y aquí está la película y está lo suficientemente buena como para que la pongan en el Festival de Sundance. A mí me dio muchísima confianza para seguir con mi carrera y aprendí muchísimo, fue una muy buena experiencia, fue como un catalizador de realidad, fueron unos 36 días de filmación muy intensos donde desarrollé un detector de verdad y mentira que ojalá pueda seguir aplicando en mis siguientes películas, y por otro lado también aprendí que es difícil que algo salga mal si una película es honesta entonces siempre trataré de dotarlas de esa honestidad.

¿Cuán difícil es poder encontrar el tiempo para dedicarle al cine cuando tienes que subsistir por otro lado en México?

Es muy difícil en México dedicarte al cine, a veces puedes hacerlo en diferentes puestos. Yo por ejemplo trabajo mucho como ayudante de dirección, dando clases de cine y el año pasado, por ejemplo, para esta nueva historia tuve una beca del gobierno y pude pasar un año escribiendo, pero es difícil, entonces tienes que estar buscando por muchos lados pero también soy optimista en el sentido de que se están produciendo muchas series de televisión. México es un país donde comparado con otros países de América Latina no es tan difícil obtener fondos para producir una película entonces soy optimista al respecto.

¿Qué es lo que esperas del paso de la película por el festival?

El objetivo final de la película es que se vea mucho y que la vea la mayor cantidad de gente posible, entonces creo que el festival le da un prestigio para que haga sonar en la prensa, para que atraiga la atención de los productores para las siguientes películas, para que vaya a muchos otros festivales y en el mejor de los casos que se distribuya comercialmente en todos los países que se pueda.

Si te sirviera para irte a trabajar al norte, ¿te interesa o quieres seguir haciendo cine en México?

Creo que dependería de la propuesta, no tendría problema en irme a trabajar al norte pero vería la propuesta. Por lo pronto las historias que tengo en mi cabeza suceden en México pero si tuviera la fortuna de tener un guión en inglés que suceda en otro país, no sólo en Estados Unidos sino también en Europa o en Asia o donde sea que la historia me apasione y que yo sienta que soy el indicado para contarla y que tenga un punto de vista que pueda aportar algo interesante en la historia pues claro que sí, no estoy cerrado a esa posibilidad.

Para concluir ¿qué fue lo que te dejó ese paso por el Centro de Capacitación Cinematográfica?

De entrada fue muy divertido y muy entrañable estar ahí todos los años. Al final te pasas en la escuela muchos años esperando el proceso de posproducción, entonces estás mucho tiempo ahí involucrado y se genera una comunidad muy interesante. Yo conocí a muchísima gente muy querida y sobre todo es un lugar que te genera esa comunidad, hoy en día conozco mucha gente que hace cine y me permite intercambiar ideas con toda esta gente y no sólo cinematográficamente sino que se han vuelto mis amigos. Sin dudas también es como un lugar de práctica para hacer películas. Yo creo que del centro sales con 3 o 4 cortos de buena manufactura. Es un muy buen entrenamiento, dedicarte a eso durante todos esos años y estar reflexionando todo el tiempo a partir del cine. Si bien no creo que sea absolutamente necesario ir a la escuela para hacer cine, creo que hay diferentes caminos pero este fue el mío y estoy muy contento y muy halagado de haber podido estudiar en el Centro de Capacitación Cinematográfica.