Salvador Simó: “Edulcorar a Buñuel sería una traición”

by Rocio Ayuso August 13, 2019
Director Salvador Simó

Un director primerizo perdido en el laberinto surrealista de Luis Buñuel. O un autor que encontró su voz junto a un Buñuel que echaba a andar. Salvador Simó comenzó el rodaje de Buñuel en el laberinto de las tortugas, filme animado basado en la novela gráfica del mismo título de Fermín Solís, como ese director primerizo aunque ya contaba con 30 años de experiencia en el medio. Pero acabó el filme paseando de la mano del genio que más admira con una película que salió del festival de Annecy con dos galardones, premios considerados los Oscars de la animación.

¿Cuál es su primer recuerdo de Buñuel?

Heredé de mi padre el amor por Buñuel. La primera vez que oí su nombre debía tener nueve años. Mi padre llegó a casa entusiasmado porque había visto una película donde unos señores vivían en una casa sin puertas de la que no podían salir. Recuerdo mi fascinación por la historia y con los años vi El ángel exterminador además de ir conociendo su obra más profundamente en la escuela de cine. Pero la película de Buñuel en el laberinto de las tortugas me llegó gracias a mi amistad de muchos años con Manuel Cristóbal, su productor, y para mi fue un sueño hecho realidad. Hacer una película sobre uno de mis grandes ídolos y hacerla en España. Porque me he pasado muchos años fuera y hacer tu primera película en España sobre un director español que tanto admiro fue algo increíble.

¿Cuánto intimida unir su nombre al de su ídolo cinematográfico?

Intimida muchísimo pero también te llega el momento de sentarte y darte cuenta que no haces una película sobre el Buñuel que conocemos sino sobre un joven director que está empezando su carrera, que está buscando su voz. Y ahí encontré mi propia voz porque añadí mi propia historia. Es mi primera película como autor y, salvando las distancias, caminé a su lado. Porque llevo 30 años en el campo de la animación pero esta es una película de arte y ensayo, mi primera película como autor.

La única pregunta que hizo Juan Luis Buñuel, hijo del realizador, fue porqué contar la historia de su padre en animación. ¿Cuál fue la respuesta?

Esta historia la puedes contar de muchas maneras pero la animación se parece un poco a las historias que me contaba mi abuelo antes de dormir. Como niño, tu mente está dispuesta a imaginarte algo que no existe. El espectador está dispuesto a creerte a pies juntillas. Eso nos permite llevarle a los años 30, al imaginario que tenía Luís Buñuel en aquel momento a su surrealismo. La animación te da una conexión más íntima.

¿Y por qué animación tradicional cuando lo que se lleva es el CGI?

Yo vengo de hacer 2D aquí, en Los Angeles, con Bill Meléndez y Peanuts y luego en Disney con Goofy y Max así que esto ha sido volver a mis orígenes. La animación tradicional tiene un elemento muy orgánico y la historia que contamos es tremendamente orgánica. El cómic fue la semilla de esta película pero tuvimos una gran libertad para crear los personajes de la mano de nuestro director de arte José Luis Agreda. Dibujos de línea rota en los que encontramos a Buñuel.

A scene from "Buñuel en el laberinto de las tortugas”

Una escena de Buñuel en el laberinto de las tortugas.

cortesía de la producción

 

El filme muestra un Buñuel nada heroico. ¿Le preocupa desmitificar a un mito?

En la película mostramos un Buñuel lo más auténtico posible, sin edulcoración. Hay momentos en los que no le entiendes, le odias, lo adoras y ese era el genio de Buñuel. Intentar edulcorarlo sería una traición. El hacía lo que creía que tenía que hacer y en la película mostramos su alma.

¿Cómo fue la relación con su hijo?

Fue maravillosa. Era la viva imagen de su padre y tenían una personalidad muy parecida. Hablamos durante varios meses y salpimentaba las historias de su padre con anécdotas sobre Dalí. Por ejemplo cuando vivían en Nueva York en un pequeño apartamento y les faltaban 15 dólares para pagar el alquiler. Buñuel se enteró de que Dalí estaba en el hotel Waldorf y fue a verlo pero Dalí le dijo que no, que su pitonisa le había dicho que no podía prestar dinero a sus amigos. Su padre le tumbó de un puñetazo un reflejo de la fuerza del carácter de su padre. Nos despedimos deseando ver la película pero nunca llegó a verla.

¿Cómo ha visto la animación en España ahora que ha vuelto?

Cuando estás fuera te das cuenta de la cantidad de talento español que hay trabajando fuera de España algo que entristece así que volver fue como romper una lanza por nuestra industria. Pero también hay que reconocer que vivimos ahora una especie de edad de oro porque se están haciendo en España cosas increíbles como fue el año pasado Un día más con vida, y ahora Buñuel en el laberinto de las tortugas y Klaus. Desgraciadamente el gobierno no cree en esta industria pese a que hay mucho talento y que genera mucho beneficio. Una lástima porque hay gente batallando en este campo desde hace muchos años por pasión.

Siempre quedará el “Buñueloni” para animar las horas bajas. ¿En qué consiste este cóctel?

Ginebra, Carpano y Cinzano. Como un Negroni pero en lugar de Campari, Carpano. José Luis lo preparó en Navidades siguiendo la receta que se inventó el propio Buñuel y está peligrosamente delicioso.