Sebastián Borensztein: "El horizonte del director es todo el planeta"

by Gabriel Lerman November 20, 2019
Director Sebastian Borensztein

carlos alvarez/getty images

Es el realizador de la película argentina más exitosa del año, que compite por una nominación al Oscar y al Globo de Oro en la categoría de Mejor película extranjera. En el pasado Festival de Toronto pudimos conversar con él sobre La odisea de los giles, y también sobre su peculiar carrera. Es que Sebastián Borensztein es uno de los hijos de Tato Bores, una leyenda de la televisión local. Y aunque en algún momento escribió y dirigió su programa, lo hizo después de desarrollar una exitosa carrera como publicitario. Borensztein es además el creador de Tiempo final, una brillante serie que tuvo luego remakes en otros países. Su labor como director de cine también ha sido notable. Tras su debut con La suerte está echada (2005), probó suerte en México con Sin memoria (2010) pero a partir de Un cuento chino (2011) ha establecido una relación con Ricardo Darín que continúa hasta el presente y que incluye un drama, Kóblic (2016). La odisea de los giles se proyectará este sábado a las 7:30 pm en el cine Egyptian como parte del ciclo Argentina Film Festival que auspicia la HFPA. Luego se exhibirá en el cine Montalbán el 26 de noviembre a las 6 pm dentro del ciclo Latin American Nomination Screenings.

¿Qué es lo que tiene Ricardo Darín que a partir de que empezaste a trabajar con él en Un cuento chino todas tus películas lo han tenido como protagonista?

Somos muy amigos, nos gusta trabajar juntos, y no hay por qué privarse de eso.

Además en La odisea de los giles él es productor. En el día a día, ¿cómo es el trabajo con Ricardo?

Es muy placentero, Ricardo es una persona muy abierta, no se ocupa solamente de la porción que le toca, que es actuar, como en el caso de las otras películas. Se involucra mucho en el proyecto, eso a mí me gusta mucho, trabajamos muy codo a codo, es muy compañero.

¿Cuáles fueron los riesgos de que el autor de la novela trabajara también en el guion? O los pros, porque también los habrá.

Vos dijiste riesgos. Riesgos no hay, porque nada que no esté ok va a ir al cine. Hasta que el director y los productores no están conformes con el trabajo eso no se produce. Yo fui uno de los guionistas junto con Eduardo Sacheri. Trabajamos muy bien. Entendió que adaptar la novela implica que uno va a contar la misma historia con el mismo personaje pero de una manera completamente diferente: con otra estructura, con otro tono, desde otro punto de vista. Él entendió que se trata de dos obras completamente independientes que cuentan la misma historia. A partir de ese entendimiento trabajamos bien. Él hizo sus duelos: imaginate que una novela tiene 280 páginas, el guión tiene 110. Pero nosotros tuvimos un buen resultado.

¿Y qué fue lo que te atrajo originariamente del libro?

La historia y los personajes. El hecho de que un grupo de personas comunes, que representan los diferentes estratos sociales, incluso ideológicamente, pueden acordar ir adelante con un plan para el que, además, no están ni mínimamente preparados. Eso me encantó. Y lo otro que me gustó, obviamente, es el contexto argentino, que es lo que a mí me gusta para mis películas, por lo menos por ahora y hasta ahora.

Y esa noción que tienen los argentinos de que estan los giles y están los vivos, ¿no es cierto?

Sí, pero eso ya no es una cuestión argentina solamente. A mí me gusta decir que en la Argentina todos somos giles menos 10 o 12 tipos que son los que manejan los piolines, pero creo que es extrapolable al mundo. Siempre fue así, pero hoy estamos mucho más conscientes de eso.

Cuando tenías 8 años hiciste unas participaciones en el programa de tu papá, ¿qué querías ser en ese entonces?

No tenía ningún interés en particular más allá de lo fantasioso. En aquellos años el hombre había llegado a la luna y yo quería ser astronauta, ésa era toda mi preocupación. Cohetes, módulos espaciales, aterrizar en la luna y caminar por ahí. Fantasía infantil absoluta. Cuando yo trabajé con mi papá lo hice de una manera muy lúdica, inconsciente de que estaba trabajando en realidad. Mi papá me dijo “quiero que hagas algo conmigo”, “y bueno, voy”, “te tengo que llevar a un lugar”, “vamos”. No tengo recuerdo de que tenía expectativas ni de que me despertara absolutamente nada en particular.

Tu padre era un tipo común, y cuando estaba frente a una cámara se ponía una peluca y unos anteojos y se convertía en este personaje, ¿qué te acordás de eso?

Para mí no era un tipo común. Uno de los primeros recuerdos que tengo en mi mente es estar viendo a mi papá por televisión. Yo creo que tendría dos años y medio, tres. Es un recuerdo vago. Me acuerdo de estar viéndolo en la televisión y panear por el rostro y verlo ahí, y no entender…

...cómo hacía para estar en los dos lados…

Sí. Cuando digo que no fue para mí un tipo común: nací en una familia donde el padre era una gran estrella, ya era otra cosa. Después ¿tenía comportamientos de tipo común? Sí, pero no puedo comparar con otras opciones. Era vivir al lado de un tipo muy famoso, muy requerido, pero era lo normal.

¿Era difícil también salir a la calle y que la gente lo reconociera?

No, era molesto porque a veces salías un fin de semana con tu papá y tu mamá y tus hermanos, pero nunca fue una cosa de tener que salir corriendo por la vereda porque venía una horda de fans.

On the set of "Heroic Losers", 2019

Con Ricardo y Chino Darín, filmando La odisea de los giles.

warner bros.

 

Por ahí venía una horda de militares detrás, ¿no?

Eso es otra cosa, y el viejo no podía trabajar, o tenía esos problemas, pero la realidad es que nosotros lo vivimos con mucha cotidianeidad y él siempre separó muy bien su trabajo de su vida, su casa, no se expuso. Era otra época también, había otro nivel de respeto de los medios a lo que era la vida privada de las personas. No existía que te hicieran una guardia. La fama era para muy poca gente y era muy respetada.

Ya de adulto te fuiste a estudiar, hiciste una carrera y recién entonces empezaste a trabajar con tu papá.

Sí, exactamente.

¿Por qué fue así? ¿Necesitabas poner distancia?

No, fui tomando las oportunidades que se fueron presentando, no hubo una estrategia. Cuando empecé a trabajar con mi viejo lo hice de una manera tan lúdica como cuando tenía 8 años: me divertía. En un momento me cuestioné, ahí sí, dar un paso más y tratar de construir la carrera de contar historias. Pero me llegó de una manera muy natural, aproveché la oportunidad: me di cuenta de que estaba en una situación que me permitía explayarme, contar y escribir. Siempre hacía eso yo, para cosas más pequeñas, y no paré desde ahí, del año ’88.

Desarrollaste una carrera muy larga en publicidad.

No fue tan larga. Yo estudié comunicación social, trabajé como creativo publicitario en agencias muy importantes durante 4 o 5 años, y después cuando empecé a trabajar escribiendo y dirigiendo a mi papá junto con mi hermano me sentí mejor que haciendo lo que hacía, que me gustaba mucho ¿eh?, y me di cuenta que tenía que optar, no iba a poder estar haciendo las dos cosas. En ese momento aposté por desarrollarme como un contador de historias.

En La suerte está echada se nota que eres un muy buen humorista, probablemente aprendiste de tu padre…

Seguramente de ahí viene.

Pero también manejás muy bien el suspenso: Tiempo final fue un gran éxito. 

Lo que pasa es que yo no me siento un tipo que diga “mi especialidad es ésta”. Vuelvo al hecho de contar historias: si la historia me atrapa, no me importa cuál es el género que voy a utilizar para contarla. No le tengo temor al género de ningún tipo: me gusta el suspenso, me gusta el humor, me gusta el drama, me gusta la aventura, me gusta el thriller… Me podría acomodar a cualquiera de esos géneros en la medida en que la historia que voy a contar me entusiasme.

La odisea… tuvo mucho éxito en Argentina, pero It lo tuvo a nivel global. ¿Te atrae volver al género del suspenso?

Tengo algún guión escrito para hacer suspenso, tal vez algún día lo haga, no lo sé. Insisto: lo que me atrae es si se me ocurre una historia que me entusiasme mucho. Hay cosas que no las quiero filmar porque siento que no tengo ganas de ponerle 3 años de mi vida. No todos los guiones se escriben para ser filmados: en algunos casos se escriben porque uno cree que está muy bien escribirlos y después no los quiere filmar, me ha pasado por diferentes razones.

¿Y qué disfrutas más: escribir o filmar?

Son dos disfrutes distintos. El de escribir es un disfrute muy individual, muy interno, muy personal, estás solo, peloteás con alguien pero no más que eso, y ya después el hacer es el momento de la realización, es un trabajo colectivo, más grande, más grupal, y tiene otro tipo de disfrute.

Probaste algo de actuación...

Sí, yo me preparé también como actor, algunas cosas he hecho con amigos, capaz que algún día haga algo más.

Pero ¿por qué piensas que nadie se puso los zapatos de tu papá?

A mis hermanos ni se les cruzó, se dedican a otras cosas. Ponerse en sus zapatos es muy grande. Yo creo que además es sano para uno ir por otros caminos, en mi caso siempre lo pensé así. Pero también me gusta actuar, lo hago a veces en forma puntual, esporádica, he trabajado en películas de amigos. Siempre pienso que quizá algún día trabaje de los dos lados del mostrador, pero se tiene que dar una circunstancia en particular.

¿Te gustaría ir a trabajar a Estados Unidos?

No vendría con una maletita a probar suerte a ver qué pasa, pero no descartaría la posibilidad de hacer algo para lo que yo fuera convocado, o dada la envergadura de los proyectos que estamos haciendo pudiera tener conexiones, pero no vendría a la “Meca” a probar suerte.

¿Si te llega un proyecto?

Trabajo con una agencia de representación, estoy por cerrar, con lo cual esas cosas podrían llegar a pasar, o podría yo desarrollar cosas para hacer. Pero insisto: sobre cosas concretas, no venir a decir “acá estoy, mire yo me llamo tal, hago esto, ¿le interesa?”. No, no desde ese lugar porque tengo una carrera hecha, ocupo un lugar que me gusta, vivo en un lugar que me gusta a pesar de todas las dificultades, me gusta criar a mi familia donde la estoy criando. El horizonte del director es todo el planeta, o parte, al menos. No me quedo con la visión local.

En La suerte está echada este pobre hombre estaba condenado por su mala suerte. ¿Cuánto pensás que la suerte te ayudó a que estés hoy donde estás, y cuánto es el trabajo?

Te puedo decir cuánto es el trabajo: muchísimo, muchísimo muchísimo muchísimo…  años y horas y días y años y días… de esfuerzo, de sacrificar descanso, vacaciones, pero la suerte, que no la puedo mensurar en cantidad, siempre es muy importante que esté presente, porque hay mucha gente que se esfuerza años y años, y hay mucha gente con talento también, pero si no te llega la oportunidad o tenés el viento en contra, siempre la ayudita de la suerte es muy importante para todos nosotros. Pero con la suerte sola tampoco te alcanzaría, serías una cañita voladora...