Sebastián Lelio: "Si algo nos une es el hecho de que somos humanos"

by Gabriel Lerman April 27, 2018
Director Sebastian Lelio

Christopher Polk/Getty Images

En enero de este año obtuvo la cuarta candidatura al Globo de Oro para Chile con Una mujer fantástica y un par de meses después logró llevarse para su país el primer Oscar de su historia. Y aunque lo lógico hubiera sido que se tomara un tiempo de descanso después de la maratónica campaña, Sebastián Lelio está otra vez en las trincheras para hablar de su debut en el cine hablado en inglés con Desobedience, una historia de amor ambientada en una comunidad de judíos ultra ortodoxos de Londres que cuenta en sus papeles protagónicos con la ganadora del Globo Rachel Weisz, Rachel McAdams y Alessandro Nivola. En una clara muestra de que está pasando por el mejor momento de su carrera, el realizador de La sagrada familia, Navidad y El año del tigre pronto volverá a las carteleras con su propia remake de Gloria, el film que le dejó a Paulina García el Oso de Oro en el Festival de Berlín, y que en esta ocasión tiene a la triple ganadora del Globo Julianne Moore en el papel protagónico.

¿Cómo es para ti salir a hablar de Disobedience después de haberte quedado afónico promocionando Una mujer fantástica?

Es fuerte. Es un buen problema pero estoy muy curioso y entusiasmado de ver lo que va a pasar con esta película y de alguna manera el training que traía con Una mujer fantástica ayuda. Nunca bajé el ritmo y en el intervalo entre el Oscar y ahora he estado editando entonces sigo como en el modo trabajo y si bien ha sido un tiempo muy muy demandante aún no me mata.

A juzgar por lo que retrata Disobedience, parece un mundo que es totalmente ajeno a ti, no solo un amor lésbico sino en una comunidad judía ortodoxa de Londres ¿Cómo hiciste para conectarte?

No sé, yo creo que si piensas en Gloria o en Una mujer fantástica es un poco evidente lo que voy a decir, no soy una mujer de 58 ni tampoco una joven chica trans, ahora esas historias ocurren en Chile y ahí hay mucho más de donde beber. Tampoco soy británico ni judío ortodoxo y en ese sentido lo que sí tienen en común estas historias es que es una cierta manera de entender el cine como un puente para acceder justamente a explorar territorios desconocidos que no le pertenecen a uno, encontrar los puntos de contacto porque si algo nos une es el hecho de que somos humanos, y en ese sentido yo traté de encontrar qué es lo que había de humano en esas historias, cuáles eran los puntos universales y esas fueron mis vías de acceso pero luego hubo todo un trabajo gigante de investigación con muchos consultores para poder capturar la textura social de ese ambiente, esos rituales, esas tradiciones ancestrales milenarias, esa cosmovisión, esa manera de ver el mundo. Para mí era muy importante lograr capturar eso con un alto nivel de precisión, de manera de poder luego en el rodaje olvidarte de eso y concentrarte en lo que quizás me interesa todavía más que son los seres humanos que están siendo retratados en la historia.

¿Cómo fue lo de pedirle a Rachel Weisz y Rachel McAdams que se entregaran de lleno a esa escena tan osada?

Para mí es fundamental contar con la confianza de los actores y ganarme su confianza, que sea mutuo y saber que ellos van a entregarse a la película y que sepan que yo voy a cuidarlos hasta el final. Ese es mi trato con ellos y lo que intento es crear un set que sea abierto a la exploración, a poder perderse, a poder probar, equivocarse, etcétera, y entendiendo que el guión es fundamental pero siempre será mapa y nunca territorio. Fue un proceso paulatino, yo me fui dando cuenta también de a poco que esa escena que en el guión era más breve, que decía finalmente hacen el amor y un poco más, era importante que fuese más larga, que fuese más compleja, que fuese de alguna manera el corazón de la película. En la medida en que fuimos trabajando ya la preproducción empezó a crecer en mí la escena y muy paulatinamente les expliqué cómo yo la veía, que estaba interesado en que esa escena tenía que tener una cierta duración, no podía ser breve, no podía ser eufemística y que estaba muy interesado en generar un alto nivel de erotismo sin la necesidad de mostrar desnudez y entonces yo dibujé la escena completa, hice el storyboard y ellas sabían muy bien cuál eran los puntos por los que íbamos a pasar y qué cosas se iban a hacer. Al ver la escena parece muy pasional y abierta y libre como si estuvieran naciendo ahí mismo pero realmente fue producto de una conversación súper detallada con ellas y de una visión colectiva.

¿Fue distinto rodar en inglés o simplemente cambió el idioma?

Hay algunas diferencias pero diría que son menores. Al final del día hay una cámara, están los actores y hay un cierto tiempo para sacar adelante las escenas y en ese sentido me sentí muy como en casa. Por supuesto la cultura de rodaje en Inglaterra tiene una tradición muy grande y eso fue un placer y trabajar con intérpretes de este nivel, fue también muy exquisito porque yo me podía dar el lujo de pedir más y más, pero aparte de eso diría que no es tan distinto.

Tu película se estrena en EE.UU el mismo fin de semana que otra historia de amor lesbiana, Duck Butter, que también está dirigida por un latino, Miguel Arteta, ¿tú crees que eso dice algo sobre cómo está cambiando nuestra sociedad o es una mera coincidencia?

Yo creo que la coincidencia es que los dos seamos latinos pero lo que no es coincidencia es que el cine y las artes en general van tomando el pulso de lo que viene, de lo que está en el aire, de lo que no ha sido representado, de lo que necesita tomar forma, lo que necesita ser nombrado y eso no es coincidencia, creo que eso es un indicador de procesos que ya están desatados en la sociedad.

Director Sebastián Lelio, Rachel Weiz and Daniela Vega

Rachel Weisz y Rachel McAdams en una escena de Disobedience (arriba); (abajo, desde la izquierda) con Daniela Vega en el Simposio de Cine Extranjero de los Globos de Oro; con Rachel Weiz en el estreno de Disobedience en Nueva York.

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¿Cómo viviste tú el haber sido el que llevó a Chile su primer Oscar?

Fue una inmensa alegría, fue muy emocionante para todo el equipo y para mí también. Yo terminé la película y la estrené en la Berlinale y estaba preparado para encontrar al menos división y lo cierto es que fue un año en que la película fue ganando adherencias hasta culminar en el Oscar. Yo no estaba preparado pero si fue un proceso paulatino de darse cuenta que la película iba arrastrando más y más energía a medida que pasaban los meses y lo cierto es qué personalmente fue una gran alegría. Ha sido muy conmovedor y emocionante ver lo que ha significado en Chile este premio. Realmente caló muy hondo y entró en el imaginario colectivo e impulsó esta Ley de identidad de género. Hay un montón de cosas que están pasando que se desbordan de la pantalla y que son muy emocionantes de atestiguar.

¿Y qué es lo que te impacta más, el Oscar o que esté generando una transformación real en la sociedad chilena?

Creo que son dos facetas de un fenómeno que está ligado de manera misteriosa y quizás no tan delirante pero no consigo mucho separarlo, lo concibo como parte de un mismo proceso. No es que no haya habido proyectos de identidad de género pero estaban dormidos, y despertó porque la sociedad también estaba lista para hacerlo despertar. Una de las cosas que la sociedad hizo fue esta película pero son procesos y conquistas colectivas.

¿En qué crees que va a cambiar tu Oscar chileno a la realidad del cine latinoamericano?

Espero que se reparta el beneficio del premio, que haya más atención hacia Latinoamérica, que haya más financiamiento, más oportunidades, a más respeto y que de alguna manera lo que nos pasó a nosotros rebote hacia todos lados y se multipliquen las bondades que este premio trae consigo. Ojalá que signifique más creación, más cine, más películas.

¿Cuáles son tus recuerdos de la noche del Globo de Oro?

Fue muy bonito, lo pasamos muy bien esa noche más allá de que haya ganado el amigo Fatih y está bien, así es este juego pero fue un honor estar ahí y recuerdo sobre todo con mucho cariño el panel de discusión que hubo el día anterior, que fue muy interesante, fue potente y creo que eso nos queda a todos bastante grabado.

¿Cómo fue volver a contar en la nueva Gloria la historia que ya habías contado pero en otro idioma y con Julianne Moore?

Interesante porque es otra mujer, una gran actriz, es un país en el que el contexto político cambió y de pronto la historia de una mujer que se niega a tirar la toalla se convierte en una historia urgente y fue interesante encontrar un nuevo vehículo para Julianne. Lo pasamos muy bien filmándola.