Shira Haas: "Interpretar a Esti fue un regalo increíble como actriz"

by Gabriel Lerman March 26, 2020
Actress Shira Haas

pascal le segretain/getty images

En Unorthodox, la primera serie original de Netflix en idish, interpreta a Esti, una mujer joven en una estricta comunidad jasídica en Brooklyn que decide huir a Berlín en busca de su madre luego de que el fracaso de su matrimonio la pone en una situación incomoda en el grupo. El New York Times acaba de llamarla "un fenómeno", pero esta no es la primera vez que la actriz israelí Shira Haas es elogiada por su trabajo. Ganó el premio a la mejor actriz en el Festival de Cine de Jerusalén por su papel protagónico en Princess en 2014, cuando tenía solo 16 años. Poco después, Natalie Portman la eligió para un rol en A Tale of Love and Darkness, y Shtisel, la serie de TV que también está en Netflix y trata sobre una comunidad judía ortodoxa en Israel, la hizo conocida por interpretar a Ruchami, la joven hija de una madre que de pronto se queda soltera. Haas trabajó con Jessica Chastain en The Zookeper's Wife y con Rooney Mara en Mary Magdalene, fue parte del celebrado elenco de Foxtrot, que ganó el León de Plata en Venecia, y protagonizó Broken Mirrors. Tuvimos la oportunidad de conversar con ella desde su hogar en Tel Aviv, donde espera que la situación regrese a la normalidad para poder ir a filmar la tercera temporada de Shtisel, que regresará 4 años después del final de su emisión original.

¿Cuáles dirías que fueron los mayores desafíos de interpretar a Esti en la serie?

Creo que probablemente se trata de uno de los personajes más complejos que haya interpretado, por muchas razones, sobre todo porque tiene muchos elementos diversos. Es muy frágil y muy fuerte al mismo tiempo. Y tiene muchísimas dudas. Se siente muy indiferente pero también quiere encajar en la comunidad. Tiene muchos conflictos en su interior, que realmente se expresan en cada escena. Interpretar a Esti en Unorthodox es un regalo increíble como actriz. Es muy desafiante e intento dar lo mejor de mí en cada momento. Otra cosa que fue fantástica y un reto para mí fue todo lo que aprendí mientras me preparaba para el papel. Por ejemplo, el lugar de donde viene y aprender a hablar en idish. También tuve que tomar clases de piano y canto y aprender muchas otras cosas que eran esenciales para el papel.

Vemos al personaje en dos situaciones muy distintas, cuando está dentro de la comunidad y luego en Berlín. ¿Cuál de las dos disfrutaste más?

Es interesante, porque filmamos las escenas del pasado con toda la familia y la comunidad y luego pasamos a las escenas nuevas. Parecía una serie diferente de algún modo. Recuerdo que luego de pasar tantos días en las escenas del pasado, me encantó rodearme de nuevos compañeros de elenco, nuevos vestuarios y sitios de filmación. Rodamos mucho en las afueras de Berlín y recuerdo que pensaba que eso también era fantástico para el personaje, estar rodeada de tantas cosas nuevas y diferentes, aunque me sentí un poco abrumada con todo eso. No podría decir qué situación me gustó más. En todos los casos es la misma Esti e incluso en Berlín es alguien que debe abandonar un lugar y empezar una vida nueva. Hay que ser muy valiente para abandonar el único lugar que conoces. Pero nunca lo abandonas del todo, porque siempre lo llevas en tu interior. Es un desafío, un recorrido que nunca termina. Creo que lo llevará con ella durante el resto de su vida. Pero no sentí que estuviera interpretando a dos personaje distintos, sino que fue como interpretar distintos aspectos de Esti. En Berlín ella enfrenta otros desafíos y momentos difíciles, pero también tiene momentos muy felices. Es un personaje complejo e interesante.

Al principio, cuando está en la comunidad, podemos ver cómo se esfuerza por intentar encajar. No es una rebelde desde el primer momento, intenta seguir las reglas. ¿Qué opinas sobre ese aspecto del personaje?

Me encanta que digas eso, porque era muy importante para todos nosotros. No es la historia de una joven que desde el principio no quiere estar allí y solo quiere irse. Es más complejo que eso. Puedes sentir cómo quiere ser parte de la comunidad. Solo quiere que la amen y sentir que está en casa. Y no analiza otras opciones, esa es su realidad. Ama a su familia y es lo único que conoce. Realmente quiere encajar en esa situación perfecta, ser la nieta perfecta y la esposa perfecta y tiene muchas ganas de casarse. En verdad siente que cuando se case podrá tener una fantástica vida nueva y que por fin tendrá un nuevo comienzo, para que la amen como siempre quiso. Se esfuerza mucho por lograrlo, incluso renuncia a su su propia personalidad y a su propio cuerpo, solo para poder encajar. Solo termina dejando todo esto cuando siente que no tiene otra opción. Hablé con una mujer y le pregunté por qué quiso irse de la comunidad y simplemente me miró y me dijo que nadie quiere irse. Me hizo sentir escalofríos, porque nadie quiere realmente irse del lugar que conoce. Esa es su cultura, sus rituales, el lugar en el que creció, las personas que ama. Hay que ser muy valiente para intentar irse cuando cualquier otro lugar te resulta extraño. 

A scene from the series "Unorthodox", 2020

Una escena de Unorthodox.

anika molnar/netflix

 

¿Es muy difícil actuar en un idioma que no dominas?

Es increíble. No es la primera vez que lo hago, porque también interpreté otro papel en un idioma que no conocía. Pero es muy distinto a aprender un acento, algo que también es divertido. Cuando hablas con un acento tienes que cambiar algo que ya conoces y cambiar tu sistema es algo muy difícil. Pero cuando aprendes un idioma nuevo todo es novedoso y me encanta aprender cosas nuevas, culturas nuevas. Aunque también es muy desafiante. Con este personaje, creo que un 40% de mis diálogos son en idish. Pero me encantó. Fue un proceso largo pero cuando llegaba al set, sentía que era mi idioma. No tenía que pensar en eso, tan solo actuaba libremente en la escena. Pero eso ocurrió gracias a la cantidad de horas en las que trabajamos con un profesor fantástico, aprendiendo idish. Era muy importante para mí poder hablarlo bien.

¿Investigaste mucho sobre la comunidad jasídica Satmar en Williamsburg?

Sí, investigué mucho y también leí el libro (de Deborah Feldman) varias veces. Es muy distinto a la serie, pero tomé lo que necesitaba y me resultó muy útil. Miré muchas fotos por internet, miré entrevistas y las calles de Williamsburg y terminé sintiendo la esencia del lugar. En Berlín también observé muchos rituales y me contaron realmente todo. Me dieron detalles muy específicos y me hicieron sentir muy cómoda. Son cosas muy complejas e interesantes y tenemos la obligación moral de reflejarlas. Estoy segura que las personas religiosas que miren la serie se asombrarán por el nivel de precisión que logramos. Se sentirán reflejadas. 

¿Crees que el hecho de que participaste en Shtisel influyó en que te eligieran para esta serie o fue solo una coincidencia?

No creo que fuera a propósito. Los personajes y las historias son distintos. Y también son comunidades jasídicas diferentes. Para mí, no son iguales para nada, pero creo que tal vez de algún modo, debido a que interpreté a Ruchami, soy de Israel y crecí en mi familia conociendo estos temas, eso hace que entienda más de estos mundos que si no fuera de Israel. De eso no tengo dudas.

Ruchami fue un papel hermoso. ¿Cómo fue la experiencia de interpretar a una muchacha de 13 o 14 años cuando tenías en realidad 18 en ese momento?

Ruchami tenía más o menos 15 años. Pero sí, yo tenía 18 o 19, y tengo la posibilidad de interpretar papeles de personas más jóvenes. Siempre me río de que en los últimos dos años, interpreté a una chica de 17 años, a una de 16 y a una mujer de 24 años. Así que en dos años crecí un rango de edad de 8 años en mis personajes. Parece un súper poder, ¿no es cierto? 

Cuando Shtisel llegó a Netflix, se convirtió en un éxito mundial. ¿Eso te sorprendió?

La verdad que me sorprendió mucho. Fue unos años después de que se estrenara aquí en Israel, donde fue un gran éxito. Y luego eso pasó, y de repente 2 o 3 años después, apareció en Netflix y tuvo un éxito enorme otra vez. Fue increíble y recibí muchísimos comentarios y elogios de todo el mundo. Me encanta Shitsel, porque es una serie muy particular, que cuenta una historia muy específica, en un lugar determinado y con un idioma muy específico, pero a pesar de todo eso, fue muy bien recibida por el público en todo el mundo.

¿Cómo fue tu experiencia en Princess? Fue un papel muy desafiante y la película llegó a Sundance. ¿Es cierto que estabas estudiando y de repente te llamaron para interpretar un papel?

La verdad que me encanta hablar sobre Princess. Fue mi primer trabajo y me llegó cuando estaba estudiando teatro. No tenía agente ni nada por el estilo y me llegó la oferta de una buscadora de talentos, alguien muy conocida. Ella me contactó y así fue como conseguí el papel. Y luego empecé la experiencia de Princess con una directora fantástica. Fue mi primera película, tuvimos muchísimos ensayos y me dio muchas películas para que viera. Realmente me abrió los ojos a un mundo del cine que me encantó. Me enseñó mucho. Había tenido algo de experiencia en teatro cuando era adolescente, pero ella me enseñó mucho sobre cómo es actuar en el cine, a transmitir cosas con la mirada y no en voz alta como lo hacemos en la vida real. Aprendí mucho de esa experiencia. Fue un primer papel muy difícil, pero yo tenía 16 años y medio, aunque interpreté a un personaje mucho más joven, y en realidad éramos como una familia. Tuve mucha suerte de trabajar con un grupo de personas tan increíble que me trataron maravillosamente desde el primer día. Incluso en ese momento, a pesar de que era muy joven, ya sentía la necesidad de contar historias que tal vez puedan cambiar la vida de quienes las ven.