“Siempre me presento con un hola, me llamo Isabel Coixet y soy foodie”

by Rocio Ayuso July 10, 2020
Filmmaker Isabel Coixet

Andreas Rentz/Getty Images

Isabel Coixet lleva unos 15 largometrajes de ficción como directora que le han ganado hasta la fecha 8 premios Goya de la Academia española de cine. La catalana de 60 años es una de las cineastas más reconocidas de la cinematografía española y, como podríamos decir, buena parte del extranjero rodando en otros idiomas mucho antes de que otros directores españoles se atrevieran a probar suerte fuera de la lengua de Cervantes y con elencos internacionales como Mark Ruffalo, Sarah Polley, Tim Robbins o Patricia Clarkson. Sin embargo, la Isabel más genuina la ha reservado para Foodie Love, su primera serie para HBOEspaña, rodada en castellano en su Barcelona natal alrededor de lo que más le gusta en la vida: la comida y el amor.

Foodie Love suena apetitosa hasta en su título.

Te confieso que yo siempre me presento con un hola, me llamo Isabel Coixet y soy foodie. Para mi, hasta los recuerdos de infancia están ligados a cosas gastronómicas. Recuerdo cuando tomé por primera vez una aceituna rellena de anchoa, las sopas de mi madre, los cocidos de mi abuela. Siempre he tenido un gran interés por la comida, desde las croquetas de un figón de Valladolid hasta un restaurante de tres estrellas, y he estado en más de los que quiero admitir. Me gusta desde lo muy elaborado hasta lo más clásico. Me gusta todo, tengo un problema. Todo menos lo malo, lo pretencioso, lo genérico, eso no.

¿Por qué hablar de comida en televisión con la carrera que tiene en cine?

No tenía la idea de hacer una serie porque todo el mundo lo hace. De hecho, antes me habían propuesto hacer capítulos de series, sobre todo en EEUU, pero llegar a una serie donde está todo decidido, los actores, la luz, los diálogos, los vestuarios, no me hacía ninguna ilusión. Incluso en series que estaban muy bien como True Blood o Homeland. Quería hacer algo en lo que estuviera yo desde el principio, que lo creara yo. Y se me ocurrió Foodie Love para mezclar mis dos grandes pasiones que son comer y las historias de amor. Y como de alguna manera mis historias de amor han estado muy ligadas a los lugares que he visitado a los sitios que he peregrinado, los restaurantes de los que he salido riendo llorando, lo mezclé todo en la batidora y salió Foodie Love.

Háblanos del reparto, de Laia Costa, Guillermo Pfening, de Barcelona. ¿La combinación perfecta?

Con Foodie Love tuve la idea de hacer muchas variaciones, pero la primera sí quería que fuera en Barcelona y desde ahí hacer el periplo a Francia, Roma, Tokyo. A Laia la conocí por casualidad, en los premios del Cine Europeo, cuando se lo dieron por Victoria. Me pareció un torbellino de persona y una actriz impresionante. De esas mujeres que cuando las ves en la pantalla sabes que quieres trabajar con ellas. Como me pasó con Sarah Polley. La veo y se que mis diálogos en su boca van a sonar mil veces mejor. Así que escribí la serie pensando en ella. A Guillermo le descubrí en la película de Julia Solomonoff Nadie nos mira, de la cual soy productora. Y me pareció un maravilloso actor. Hizo un papel súper complicado. No hay tantos actores ni latinos ni en el mundo que puedan tener esa vulnerabilidad. Un hombre que a veces tiene cosas que normalmente se les han atribuido a personajes de mujeres. Me gustó hacer un poco ese intercambio, lo que diría y pensaría un hombre, trasladarlo a una mujer porque yo veo que son cosas intercambiables.

¿Son intercambiables los medios? ¿Se cuenta igual en cine y en televisión?

La serie me ha permitido ser muy libre. Muchas de las cosas que me he frenado -tampoco mucho- al hacer películas me las he permitido en la televisión haciendo algo muy hoy, muy libre. Haciendo algo que quería hacer como tener una backstory para los secundarios mucho más elaborada.

Los lugares a los que nos lleva, de copas, a comer, son otra parte importante del reparto.

Todos son lugares que me gustan y en los que he pasado muchas horas, en los que he hecho mucha barra. Yo soy de las que, cuando la gente se va a Tokio o se vienen de vacaciones a Barcelona y me piden sitios, lo tengo un poco estructurado tienes que ir a aquí y no vayas allí. A mi me gusta la cosa de prescriptora profesional. Lo mismo con la música. Todas las canciones son canciones que vengo recopilando de hace mucho y que los amigos me piden. Si descubro algo que me gusta, la mejor croqueta del mundo, el mejor café, la mejor canción, te arrastraré. A veces soy un poco mandona, pero es por tu bien.

¿Existe el croissant perfecto?

(Takashi) Ochiai, que sale en la película, es una de las mejores pastelerías del mundo y está muy cerca de donde vive mi madre. Un día hablábamos de la pieza de pastelería más difícil y me dijo que era el croissant Que su obsesión era hacer el croissant perfecto. Esto se me quedó y por eso lo hicimos con (Ferrá) Adriá.

¿Existe la película perfecta?

Sería horrorosa, ¿no? No creo que pueda existir, pero sí que se como debería de ser un rodaje perfecto. En mi rodaje perfecto, el catering es bueno, el café es bueno y sobre todo hay muchas tumbonas para que la gente se relaje. Me río con lo de que Christopher Nolan ha prohibido las sillas en su rodaje. ¡Qué tontería! Lo que hay que hacer es que la gente esté cómoda. En el cine para mi hay dos escuelas y en mi caso hay que crear desde el relajo. No estamos creando la vacuna contra el coronavirus, pero vamos a hacer algo apasionante y precioso. Lo otro, la tensión, la lucha, ser cruel con los actores siempre he me ha parecido la peor escuela del mundo. Seguramente se pueden obtener grandes cosas, pero yo creo que la otra es mucho más humana.

Nolan va todos los días a rodar en traje de tres piezas.

Yo voy hecha un asco. Viene cualquiera y piensan que estoy ahí recogiendo las papeleras. En el rodaje hay que ensuciarse. Hay que tirarse por el suelo. Hay que mancharse. ¡Qué es eso de ir impoluto! Me parece algo hetero patriarlcal. Yo me tiro por el suelo. Nunca estuve tan sucia como en el rodaje de Learning to Drive porque la mitad de la película pasa en un taxi y estuve medio rodaje cámara en mano metida en la parte de atrás del coche, en agosto, en Nueva York y salía directa a un manguerazo.

Dijo que Foodie Love es su trabajo más personal. ¿Cuánto hay de Isabel en Natalia y cuanto en Guillermo?

Hay mucho, muchísimo, en Laia en Guillermo. Yo he dicho cosas textualmente como las que dicen ellos. Como le decía a Guillermo, he dejado mensajes telefónicos textualmente idénticos. Pasa cuando has vivido mucho. Y es verdad, no te puedo decir si soy ella o él pero soy una mezcla de ambos.

¿Es catártico escribir desde uno mismo?

Es un poco masturbatorio. Es muy bonito cuando encuentras gente que transciende porque dicen lo que tu has dicho pero pasado por el tamiz de un alma pura. Uno puede decir lo que quiera pero en los actores hay un momento de pureza que es lo que yo siempre busco y que muchas veces encuentro. Los actores con los que he trabajado tienen algo. Emily Mortimer, Laia, Guillermo, Sarah Polley, Mark Ruffalo, Patricia Clarkson, Tim Robbins… He sido muy afortunada al encontrar aliados fantásticos. Ahora pienso en Timothy Spall. Hemos tenido una experiencia maravillosa en It Snows in Benidorm, meses idílicos de rodaje y comunicación. Yo no trabajo con estrellas sino con actores que no van con “entourage” sino con el ego y la vanidad suficiente que uno necesita para ir por la vida. Hay pureza en ellos y yo busco esa pureza. Y la película crece cuando alguien se queda vulnerable ante ti y te dice ‘traspásame’.

¿Cómo afecto al rodaje el estado de alarma?

Acabamos el rodaje y nueve días después se decretó el estado de alarma y el confinamiento.

¿Cómo lo pasó? ¿Cocinando nuevos proyectos?

Cocinado, literalmente. Escribiendo y otras cosas no he sido capaz. He leído muchos libros, he visto muchas películas, me he dado con las paredes y he cocinado. Hubo un confinamiento muy duro. Las calles estaban realmente vacías. Se tomó muy en serio.

¿Cuál es el plato que ha perfeccionado?

No me dio por el pan porque los hay que lo hacen estupendo. Como no me gusta el gazpacho clásico he hecho una sopa con sandía, cerezas, frambuesa, tomate, albahaca aceite, pimienta y sal que me queda muy buena. Hice litros y litros de esta sopa fría.

Como a mi lo que me gusta es comer en sitios, cocino pero hago cosas sencillas. Se me da la sopa de cebolla, el arroz negro y las croquetas, aunque estas me quedan buenas de sabor pero no de forma.