Swallows of Kabul: La realidad animada con la poesía de la acuarela

by Rocio Ayuso October 15, 2019
A scene from "The Swallows of Kabul", 2019

les armateurs/mélusine productions/RTS/ Arte France Cinéma/KNM

The Swallows of Kabul es una de esas rarezas en el mundo de la animación no solo por su estreno en Estados Unidos, país donde el cine animado parece ser sinónimo de cine familiar, sino porque en una industria dominada por los hombres no son una sino dos las mujeres al frente de esta dura historia. Zabou Breitman y Eléa Gobbé-Mévellec son las realizadoras de este filme que narra con acuarelas y en animación tradicional la situación de la mujer en Kabul. Ambas tienen poco en común más allá de ser francesas y noveles en la dirección de un filme de animación. Breitman lleva en la sangre la interpretación, actriz e hija de los actores Céline Léger y Jean-Claude Deret. Gobbé-Mévellec nació con un pincel en las manos y su deseo de dedicarse al cine le vino de su amor por Les triplettes de Belleville. Ahora ambas se han juntado para contar una historia que se siente a la vez real y poética y que esta semana es parte del Festival Animation is Film que se celebra en Los Angeles para mostrar un cine de animación que dista mucho de las grandes producciones de Hollywood.

¿Cómo nació este proyecto?

Zabou Breitman: Aunque soy directora de imagen real y teatro además de actriz, en Francia saben que me gustan los retos. The Swallows of Kabul me llegó como guion de una película animada, algo que me atrajo. Mi primera decisión fue la de trabajar primero con los actores a los que dirigí como en cine o teatro. Incluso vestimos la ropa adecuada y las mujeres se pusieron un burka durante las grabaciones lo que hizo del sonido algo muy especial. En lo gráfico no me gustaba el estilo hiperrealista. Dada lo dura que es la historia quise darle más espacio al espectador y la animación tradicional me pareció lo mejor para reflejar una sociedad tan tradicional como la de Afganistán.

Eléa Gobbé-Mévellec: Este es estilo desde niña. Para los cuatro años ya estaba dibujando y a los seis aprendí a pintar con las acuarelas. En Ernest et Célestine trabajé como animadora y aprendí a transformar la acuarela en animación. Por eso cuando me sugirieron el proyecto, lo primero que pensé es en este estilo porque lo que había visto de Kabul me recordaba a mis acuarelas, con mucha luz blanca como la blancura del papel y sombras muy negras. Además, es un estilo que ofrece momentos de paz en medio de esta historia tan dura en la que muchos elementos quedan para la imaginación del espectador.

¿Existe alguna cercanía personal con la situación de Kabul?

ZB: No, no tenemos ninguna conexión personal pero el burka es una metáfora de otras cosas. Nos lleva a pensar más allá, lo que significa perder la libertad. También trabajamos con un grupo de teatro afgano, Teatro du Soleil, que se encargaron de la conversación de fondo. Y utilizamos la canción del grupo Burka Blue para la canción.

¿Cómo se dividieron el trabajo?

EGM: Fue una producción de tres años entre Francia, Luxemburgo y dos animadores en Suiza. Y la división de tareas fue muy natural. Siempre quisimos la misma película y eso nos ayudó incluso cuando trabajamos separadas ya que nuestra experiencia es diferente. Yo no sé de actores y Zabou no sabía mucho de técnicas de animación. El diálogo y el guion fue su parte.

¿Es una coincidencia la presencia de dos mujeres directoras?

ZB: Sí. Nunca nos propusimos hacer una película de mujeres.

EGM: Cada vez hay más mujeres haciendo cortos aunque quizás todavía es muy complicado para para una mujer hacer un largometraje. Son muchas horas de trabajo y algunas mujeres prefieren otra vida. Pero otra de las razones por las que no hay tantas mujeres directoras es que cuando estudiamos no existen referentes, modelos que te digan que eso es posible, que te hagan imaginar que puedes serlo.

¿Pensaron en hacer la película en farsi?

ZB: No. Nos basamos en un libro en francés y el guion también estaba escrito en francés. Además, quería trabajar con unos determinados actores. Entre ellos tuve la suerte de trabajar con mi padre que puso la voz del anciano. Para entonces ya estaba muy enfermo y nunca llegó a ver la película, pero ahora le siento como una presencia inmortal porque le puedo ver en el filme y eso es muy importante para mi.

¿A qué creen que se debe la diferencia del cine de animación en Francia y en Estados Unidos?

ZB: Para mi la animación es una forma de decir algo que en otro medio sería imposible y confío que en EEUU el público joven vea The Swallows of Kabul y entienda lo que está pasando en el resto del mundo.

EGM: Festivales como Animation is Film son muy importantes para mostrar producciones diferentes. En Estados Unidos, la animación es una gran industria mientras que en Francia, como en Canadá existe más una cultura que puede proponer cosas diferentes porque hay apoyo de otros organismos. Hay muchos artistas en EEUU pero no tienen el lugar para expresarse de una forma más personal. Lo ideal es que un público más diverso descubra este tipo de producciones porque una película no significa nada si no encuentra su público.